Greenpeace exige el cierre de Meirama y la Deputación, su continuidad

Mientras los ecologistas escalaban la torre de la central, el pleno provincial aprobó una moción en apoyo a las térmicas

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Activistas de Greenpeace escalan la torre de la central térmica de Meirama Denuncian el gran «impacto climático y sobre la salud» de la quema de carbón
Fran Rodríguez
Carballo / LA Voz

Excepcional estampa la que pudo verse a lo largo del día de ayer en la central térmica de Meirama, en Cerceda. Aún sin haber salido el sol, una docena de activistas de la ONG Greenpeace escalaron los 130 metros de altura de la torre de refrigeración de la central, se descolgaron con arneses y pintaron un gran dibujo en la superficie de la torre.

Portando con pancartas de «No al carbón», y en el marco de una batería de protestas previas a la Cumbre del Clima de Polonia, los ecologistas demandaron que «tanto las instituciones como las compañías eléctricas dicten el cierre de las centrales térmicas de carbón», tal y como explicaba ayer la portavoz de la ONG, Tatiana Nuño, en Radio Voz Bergantiños. Apuntó que la de Meirama es la que «más emisiones de CO2 produce» de las tres que posee Naturgy, que hay que «acelerar» el proceso de transición energética y que no ha de haber «más financiación en las centrales de carbón», en referencia a la posible inversión de 100 millones de euros para alargar unos años más la trayectoria de la central térmica.

Mientras los ecologistas permanecían suspendidos por un lateral de la torre, el pleno de la Deputación da Coruña aprobaba dos mociones presentadas por el PSdeG-PSOE y el PP demandando la continuidad en las centrales térmicas de Meirama y As Pontes. Hubo diferencias de opinión en el apartado del apoyo presupuestario por parte de las instituciones: los populares pedían «compromiso orzamentario» por parte del Gobierno, pero Valentín González Formoso, presidente del ente provincial, recordó que la UE prohíbe expresamente que se subvencione a empresas para cumplan con las normas europeas.

«O ecoloxismo espectáculo»

La acción llevada a cabo por Greenpeace fue de lo más pacífica y no fue necesaria la intervención de las fuerzas de seguridad en ningún momento, más no sentó del todo bien a algunos sectores. La portavoz del grupo municipal del BNG de Cerceda, por ejemplo, expresaba ayer: «Aborrezo o ecoloxismo espectáculo. Durante os 40 anos de funcionamento da térmica de Meirama non lles vimos o pelo; agora, que o fin da central está marcado, veñen coa súa performance!».

Por su parte, el presidente del comité de empresa, Bautista Vega Mato, aunque reiteró no estar «en contra» de la labor de la ONG, insistió en la necesidad de debatir «máis polo miúdo» el proceso de transición energética, ya que hoy por hoy «non hai unha alternativa viable» que no empeore la «pobreza enerxética». «Os empregados claro que non queremos seguir contaminando, pero a realidade é a que é, e hai cousas que están por enriba de nós. Seguro que os de Greenpeace se desprazaron aquí en coches de diésel ou de gasolina, non creo que viñeran en bicicleta», añadió Bautista Vega.

Por su parte, la empresa propietaria de la central, Naturgy, declinó hacer declaraciones.

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