Meirama responde a la demanda de energía pese a la amenaza de cierre

El comité de empresa dice que están en juego «medio millar de empregos» en la comarca


Carballo / la voz

La cúpula de Naturgy, antigua Gas Natural-Fenosa, continúa sin deshojar la margarita (o si lo ha hecho, no lo ha comunicado de forma oficial) sobre la continuidad, o no, de la térmica de Meirama y garantizar así la operatividad de la planta cercedense para más allá del 31 de diciembre del 2020 (y no del 2023 como se anunció en un primer momento).

Para ello, la multinacional debería rascarse el bolsillo e invertir unos 100 millones de euros en adecuar las instalaciones a la emisión de gases ricos en óxido de nitrógeno, azufre y otras partículas contaminantes a la cada vez más exigente normativa dictada desde Bruselas. Y mientras la espada de Damocles se cierne sobre la planta de Meirama, la térmica continúa cumpliendo, por octavo año consecutivo, con los parámetros de adjudicación de energía, concedidos por el Estado a comienzos de año.

Naturgy tiene de plazo, según avanzó ayer el presidente del comité de empresa, Bautista Vega Tato (CIG), «entre decembro deste ano e o primeiro trimestre do vindeiro» para adoptar una decisión definitiva al respecto. «Iso foi o que nos dixeron na última xuntanza que mantivemos», indicó. Sobre el ambiente que se respira en la plantilla, el representante sindical tiró ayer de ironía: «Hai que ser optimistas, non queda outra», dejando entrever que la amenaza de cierre es cada vez más evidente y próxima.

En todo caso, Vega Tato avaló a base de datos la continuidad de la planta térmica: «Técnicamente é tremendamente flexible, capaz en pouco tempo de pasar de producir 140 megavatios a 580, que é o máximo da súa capacidade». Y añadió: «Estamos en novembro e xa cumprimos outro ano máis coa cota outorgada a comezos de ano de 2,7 millóns de magavatios, máis ou menos o 50 % da capacidade da planta se estivera a pleno rendemento», esgrimió Vega Tato.

Bajos costes

El presidente del comité de empresa insistió en los bajos costes de producción en los que opera en la actualidad la central de Meirama debido, en gran medida, a que emplea carbón de importación, en su mayoría de Sudáfrica y Estados Unidos: «Producir un megavatio en Meirama é máis rendible que noutras plantas térmicas ou noutras fontes enerxéticas diferentes, sobre todo dende a supresión das primas á produción».

Impacto en la comarca

Pero donde hizo hincapié Vega fue en la pérdida de empleos en caso de cierre:«Falamos de medio millar de postos de traballo na bisbarra de Ordes. Na actualidade son 180 entre directos e indirectos na propia planta, pero tamén hai que falar de todas esas sinerxías que xera en Cerceda e na zona de Ordes. E non hai que esquecer a importancia que ten Meirama, por exemplo, no porto da Coruña, onde o 10 % do emprego estaría en perigo se pecha a planta porque é o que move todo o carbón dende a estiba ata o traslado en tren e en camión ata Meirama».

El presidente del comité de empresa apela a estas estadísticas para asegurar que Naturgy amortizaría esa inversión de 100 millones de euros en pocos años y, de paso, se aseguraría así tener la planta térmica operativa hasta el 2045. También incidió en la repercusión en la economía del Concello de Cerceda, ya que Naturgy paga de IBI cada año 800.000 euros, lo que representa entre el 9 y el 11 % del presupuesto anual municipal.

Futuro negro

La central de Meirama nació de la mina. El yacimiento se agotó y la térmica siguió, pero puede tener los días contados si no le inyectan los 100 millones precisos para adaptarla a la normativa contra la emisión de gases contaminantes. Su cierre sería un duro golpe sobre una amplia comarca. Vendría a ser como una enorme palada de oscuridad sobre el futuro de una tierra a la que el carbón había instalado en un crecimiento envidiable.

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