Carballo, Cerceda y Coristanco son concellos pioneros en medir el radón

En más de 60 inmuebles públicos se analizan las concentraciones de este gas


carballo / la voz

Los concellos de Carballo, Cerceda y Coristanco son los pioneros en la zona en la medición de la exposición al gas radón en los edificios públicos. Ya se ha hecho, o se está haciendo, en muchos otros de Galicia, pero en la Costa da Morte, a mayores de algún control puntual en determinadas ubicaciones, es la primera vez que se hace de modo sistemático en todos los edificios municipales. Que no son pocos: en Carballo, el que más tiene, nada menos que 46, por los que se han distribuido 200 aparatos. La cantidad es muy inferior (también los inmuebles municipales) en Cerceda y Coristanco. Pero la finalidad es la misma: ver la incidencia del gas y, si es más elevada de los razonable, actuar en consecuencia para evitarlo.

De todos ello se encarga la empresa especializada CYE Control y Estudios, una asistencia técnica que lleva en funcionamiento desde 1992, y que trabaja especialmente en este tema desde hace un lustro. En el caso de la comarca, los resultados en los tres casos se sabrán antes de que acabe el año. Lo habitual es dejar los detectores unos 100 días. Y los datos permiten ver en cada caso las estancias con mayor incidencia: en un mismo edificio puede haber diferencias importantes entre la planta baja, donde suele haber una concentración más elevada, y las altas. Los posibles afectados no serían solo los trabajadores, sino también los usuarios. En todo caso, los datos son siempre confidenciales. Si cuando se sepan los concellos deciden darlos a conocer, será bajo su responsabilidad.

Con los datos en la mano, CYE también propondrá proyectos para evitar ese riesgo. Y no siempre pasan por ventilar las estancia. Suele concentrarse más por las noches, cuando bajan las temperaturas, y también más en invierno que en verano.

El tema no es menor. Está demostrado científicamente que, con concentraciones prolongadas en el tiempo, existe un mayor riesgo de cáncer del pulmón en hombres y mujeres. Y si además los usuarios de ese edificio son fumadores, el efecto es amplificador.

«En los edificios nuevos es fácil de regular, el problema es en los existentes»

 

 

Ala vista de que la elevada concentración de radón podría provocar problemas de salud, el tema es saber cómo se puede medir, o cuándo. Gonzalo Guzmán, director técnico de CYE, diferencia los casos. Para las empresas hay una directiva europea que es de obligado cumplimiento: los ciudadanos pueden invocarla, y hacer uso de ella, allí donde tienen su puesto laboral. Pero el radón puede estar -y está- en las viviendas, no solo donde se trabaja. Ahí ya es el código técnico de la edificación el que lo regula. Existe un borrador, ya se han realizado alegaciones y no tardará en ser publicado el texto que regula las viviendas residenciales. Pero, claro, tampoco es tan simple: «En los edificios nuevos es fácil de regular, el problema está en los existentes: ¿qué se hace en esos casos?». Obviamente, no se pueden analizar todos ni empezar a derribar. Así que se ha optado por la opción de que, en los nuevos, cuando haya obras de reforma o modificaciones, sí que habrá que tomar medidas para controlar el radón.

Por otro lado, cualquier ciudadano que lo desee puede contratar los servicios de una empresa especializada para saber exactamente qué niveles tiene: a cada hora, cada dos o tres días, una semana... Guzmán explica que ellos miden las concentraciones de radón en los edificios: el aire en su interior, el suelo, el agua del subsuelo... Lo más habitual es en el aire en el interior de los inmuebles. El radón exhala del suelo, especialmente de los de alto componente granítico (de ahí sale el radón, el uranio). Pesa más que el aire y tiende a concentrarse en las plantas bajas. Si se airea tiende a salir. Es raro que en un quinto o sexto piso lo haya, lo mismo que es más fácil detectarlo en viviendas rurales, plantas bajas o sótanos. CYE coloca detectores en estancias donde hay más gente, generalmente a la altura donde se respira. Son una especie de botes en los que impacta el radón, y se analiza con el microscopio electrónico. A más choques, más radón.

Asesino silencioso

El radón, el asesino silencioso que escondemos en casa y no le dejamos salir. Por eso hay que tomar medidas. En varios concellos se están llevando a cabo mediciones para detectarlo. La iniciativa habría que ampliarla a más municipios y emprender una campaña para que se pueda conocer su presencia en los inmuebles privados de la comarca en los que nunca se ha llevado a cabo ningún control. Al mismo tiempo, habría que repensar cómo se construye y tener en cuenta su presencia para evitar sus efectos.

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