En solo 30 años los nacimientos de la zona han caído a la mitad

En varios municipios los mayores de 65 años son ya un tercio de la población


carballo / la voz

Ningún concello de la Costa da Morte tiene un saldo vegetativo positivo. El término no parece tan terrible como sus consecuencias. Desde hace ya demasiados años en la zona se muere mucho más gente que la que nace, básicamente porque la población es mayor. La media de edad ronda los 50 años.

El año pasado nacieron 604 niños en la Costa da Morte y murieron 1.214 personas, lo que supone que los que se fueron son el doble de los que llegaron. Si se mantiene la situación la comarca acabará convertida en un erial.

La hecatombe demográfica se ha manifestado en todas su plenitud en los últimos 30 años porque los nacimientos han caído a la mitad solo en este período. Es decir, la mitad de los que nacieron en 1987, que son los que están en edad fértil, no han tenido ningún hijo, al menos en la zona, por lo que la población infantil desde que ellos nacieron se ha reducido a la mitad.

En algunos concellos la situación es aún más dramática de la que presenta el panorama general. En Cabana, por ejemplo, solo el 10 % de la población total tiene menos de 20 años, lo que es un porcentaje bajísimo, en tanto que los mayores de 65 años ya rondan el 33 %.

Son los municipios con una importante población urbana los que presentan mejores resultados. Hasta hace poco, Carballo era casi un único concello con saldo positivo, pero ya ha entrado en números rojos. El repunte de nacimientos del 2007 se notó en los problemas de falta de plazas en los colegios, pero esa circunstancia no se volverá a repetir. Son embargo, en el caso carballés 17 de cada 100 vecinos no ha cumplido los 20, lo que es un punto por encima de la media de la provincia de A Coruña y los la jubilados son solo un 22 %.

Cerceda, Coristanco, Muxía, Malpica, Ponteceso, Dumbría, Vimianzo y Zas son áreas muy envejecidas, aunque, además de Cabana, el municipio malpicán es el que tendrá más problemas de falta de población en un futuro inmediato, puesto que su índice de envejecimiento es uno de los más altos de la provincia y el segundo de la zona. En esos ayuntamientos la pérdida de población comenzó ya hace 40 años, cuando en muchos lugares continuaban aguantando el tirón. La crisis económica a partir de 2007 no tuvo apenas influencia en la población.

«Na miña aldea a media de idade anda polos 75 anos»

El editor y librero Pepe Alborés es uno de los 142 niños que nacieron en 1977 en Vimianzo. El año pasado vinieron al mundo solo 31 bebés y murieron 107 vecinos. En los próximos años será peor. «Na miña aldea a media de idade anda polos 75 anos», explica, por lo que tiene claro que el futuro de Tufións es negro. Él fue a la escuela en Cereixo, junto a la iglesia, y entonces había «un mogollón de nenos». Sus hijos, nacidos en el 2010 y 2014, van al colegio de Baio, que es un centro grande, pero comparten aula con una docena de compañeros.

En verano la caída de la población se lleva mejor porque son muchos los que vuelven a pasar las vacaciones, pero el estío es corto. «En vinte anos quedarán moi poucos veciños e como non vaia algunha parella e intente aguantar alí, a cousa vai ser complicada», reconoce.

Radiografías

Las radiografías estadísticas suelen ser frías, pero cuando se habla de población, son heladas. Porque cada número es un vecino, y en estos casos un vecino y una vecina menos, porque todas las cuentas salen negativas. Las aldeas se mueren lentamente, pero antes envejecen rápidamente, y no se hace nada para evitarlo. Una reactivación económica, más empresas y el aprovechamiento del auge turístico pueden amortiguar la caída.

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