Industria premia a Meirama mientras Naturgy sigue sin aclarar su futuro

El comité de empresa eleva a más de 500 los afectados si se cierra la planta térmica

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Carballo / La Voz

Naturgy, antigua Gas Natural Fenosa, continúa sin desvelar si acometerá la inversión comprometida en el 2015 de cien millones de euros para ampliar la vida útil de la planta térmica de Meirama, en funcionamiento desde diciembre de 1980. Y según confirmaron ayer desde la multinacional, esa decisión no se va a adoptar, por lo menos, en agosto. Habrá que esperar, como mínimo, al regreso de las vacaciones estivales para ver si se produce algún movimiento. De no ejecutarse la inversión comprometida, la planta tendría fecha de caducidad: año 2020. De lo contrario, podría prolongar su vida hasta el 2045.

Pero mientras la cúpula de Naturgy deshoja la margarita, Industria, a través de Red Eléctrica (empresa dedicada en exclusividad al transporte de energía eléctrica en España), continúa premiando a la térmica cercedense con carga de trabajo. Así lo confirmó ayer el presidente del comité de empresa, Bautista Vega Tato (CIG): «A nivel de produción temos asignados para este ano 2,7 millóns de megavatios», una cuantía más o menos similar a la del 2017 y superior, en general, a la de ejercicios precedentes. En concreto, desde el 2011, cuando Industria empezó a reactivar la producción energética en Meirama debido a sus bajos costes de producción al utilizar carbón de importación, principalmente de EE.?UU. y Sudáfrica.

Bautista Vega tiene claro que la planta es rentable: «Ten uns custes de produción inferiores aos doutras, que empregan carbón nacional». Y en lo que a emisiones se refiere, «co investimento de cen millóns acordado pola empresa o 31 de xaneiro de 2015 reduciríanse case por completo». Y añadió: «Coa planta desnitrificadora eliminaríanse as partículas de óxido de nitróxeno en favor do vapor de auga, e con respecto á planta desulfuradora, elimínase o 95 % das emisións de xofre á atmosfera».

Impacto negativo

Pero Vega va más allá en sus explicaciones y advirtió del impacto económico y social «

na comarca de Ordes, en Cerceda, Carral e, incluso no porto da Coruña

» el cierre de la central: «

Falamos dos empregados directos e indirectos, uns 200, pero tamén hai que falar de toda a industria auxiliar que move a térmica como o transporte, seguros, talleres, hostalería, comercio, vivenda... E ademais, no peirao da Coruña, onde chega todo o cargamento de carbón de importación á zona da medusa. Falamos de máis de medio millar de postos de traballo en perigo

».

Bautista Vega se mostró muy preocupado por la falta de noticias por parte de la dirección de Naturgy y de ese posible giro de 180 grados tras haber anunciado en su día que se garantizaría esa inversión: «Non nos dixeron nada e estamos á espera, queremos que a empresa se pronuncie e en función da súa decisión actuar en defensa dos intereses dos traballadores».

El presidente del comité de empresa también cargó contra la Xunta por su falta, según él, de apoyo al mantenimiento del empleo en Meirama: «A Xunta pasa de puntillas sobre este tema. Solicitamos en febreiro unha xuntanza co conselleiro de Industria e polo de agora non nos atendeu nin contestou á nosa petición. Debe andar moi ocupado», soltó con ironía Bautista Vega, quien exigió a la Administración gallega su mediación con Naturgy para que ejecute la inversión y garantice el futuro de la planta por los próximos 27 años.

La central emitió 2,3 millones de toneladas de CO2 el año pasado

 

 

La central térmica de Meirama emitió el año pasado a la atmósfera 2.382.717 toneladas de dióxido de carbono (CO2), según los datos hechos públicos recientemente por el Ministerio de Medio Ambiente. Cada ano se evalúan las emisiones de las empresas sujetas a una ley del 2005 que regula el comercio de los derechos e emisión de gases de efecto invernadero. Cada empresa incluida tiene una determinada asignación, y se puede transaccionar con ella.

Las emisiones de Meirama casi coinciden con las del 2016, que fueron de 2,2 millones de toneladas. En el resto de la zona, Celsa Atlantic, en A Laracha, emitió 31.000 toneladas (también muy similar al ejercicio anterior); Energyworks, en Calvo, 49.671 (algo más); Campo, en A Laracha, 4.809 toneladas (mil menos); Ferroatlántica en Cee, 163.098, y en Dumbría, 161.438 (más emisiones que el año anterior en ambos casos, sobre todo en el primer caso: 15.000 más); Gesuga, en Cerceda, 7.698 (2.600 toneladas más), y Unemsa, en Coristanco, 58.151 toneladas (casi igual).

Dilemas

Hace unos años, un ex operario de la central nuclear bretona relataba que, cuando anunciaron las obras de la planta, había salido a la calle a protestar contra ella. Pero cuando decidieron su cierre hizo lo mismo: consideraba que el impacto sería muy negativo para sus vecinos y una amplia comarca. Es obvio que una térmica no es una nuclear, pero sí se plantean los mismos dilemas sobre una frágil balanza a la hora de encarar el futuro.

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