Carballo/ La Voz

Centenares de mayores de A Laracha y de Cerceda disfrutaron ayer a mediodía de una jornada específicamente para ellos, como forma de homenaje. Los pabellones deportivos de ambas localidades se llenaron así de mesas y sillas para rendir tributo a los más veteranos de cada lugar. Más de mil personas asistieron a las fiestas organizadas por los gobiernos locales, citas prácticamente idénticas, incluso en el menú.

A Laracha

El intenso rumor del pabellón contiguo al instituto Agra de Leborís superaba por muchos decibelios el sonido de cualquier final deportiva. Dentro, cerca de 650 laracheses curtidos en mil batallas y dispuestos a disfrutar de su día. Únicamente la misa, celebrada a las 13.00 horas, y oficiada por el párroco larachés Manuel Boullón, cambió el alboroto por un respetuoso silencio. «Todo saíu estupendamente, a xente está moi contenta, agora só falta rematar co café e empezar cos bailes», apuntaba ayer a primera hora de la tarde Rocío López, edila larachesa, quién apuntó que el ambiente era animado. Ella misma, junto al alcalde de A Laracha, José Manuel López Varela, fueron los encargados de obsequiar con un ramo de flores y una figura a la mujer y al hombre de mayor edad, y que estaban allí presentes. Se trata de Jesusa Castiñeiras González, de Paiosaco, que cumplirá 102 años el próximo 26 de mayo, y Antonio Castro García, de Fofelle, que hizo los 96 en abril. Con el café fue pasando la tarde y subiendo el ánimo, hasta que las parejas más animadas se estrenaron en la pista de baile.

Cerceda

En Cerceda faltó el acto solemne, pero no el buen ambiente que se respiraba ayer entre los 500 comensales que acudieron al polideportivo de O Roxo para disfrutar de una jornada de alegría, o al menos así lo constataba María Viqueira, teniente de alcalde de Cerceda: «Todo transcorreu sen ningunha incidencia». Al igual que en A Laracha también hubo obsequios para los más mayores del evento. En este caso, fueron Antonio Bello do Campo, de 95 años, y Carmen García Calvo, de 98 años.

No hubo sorpresas con la comida que pudieron degustar. El menú fue en ambos casos el habitual. En Cerceda, de gratis, y en A Laracha, los asistentes tuvieron que pagar un módico precio de 10 euros. En este caso, sirvió empanada, pulpo y carne asada. En Cerceda, los asistentes también abrieron la boca con el pulpo y la empanada, y siguieron con el churrasco. A la tarta del postre le añadieron queso.

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Tributo a los más veteranos de A Laracha y Cerceda