La sonrojante gestión del fútbol


Alguien debería dar explicaciones en el Cereceda, y no solo con tibios mensajes por Twitter, por el bochornoso espectáculo ofrecido en los últimos días por las denuncias de impagos por parte de la plantilla. Hay que recordar que a finales de junio del 2017 la directiva hablaba de la desaparición del club, que cumple sus bodas de oro. En el mejor de los casos, se pensó en refundar la entidad y empezar de cero. Y por arte de magia, y gracias al descenso administrativo del Boiro por impagos, lo que antes era todo negro, se pasó al blanco: un club en condiciones de competir en Segunda B con un presupuesto de 450.000 euros. Las cuentas cuadraban. Se vendió un supuesto convenio con el Lugo, por el cual la entidad lucense abonaba los 133.000 euros del coste de compra de la plaza dejada por el Boiro a cambio de la cesión de un sinfín de jugadores.

Pero ese idílico acuerdo tenía trampa. Se trataba en realidad de un préstamo de 133.000 euros al 8 % los tres primeros meses y del 18 % los nueve restantes. De una deuda 133.000 euros se pasó a otra de 153.600. El Lugo aseguró ayer en un comunicado que había abonado al Cerceda a finales del 2017 las nóminas y las cuotas a la Seguridad Social de los cinco jugadores cedidos a los de O Roxo do Piñeiro y, paradójicamente, estos cinco jugadores han sido los primeros en no cobrar sus emolumentos. En concreto, desde enero. ¿Dónde está ese dinero? ¿Por qué siempre se vendió el acuerdo como un convenio y no como un préstamo? ¿Por qué no puede satisfacer el crédito? ¿Por qué tiene el Cerceda pignorados ciertos derechos de cobro? La sensación que transmite el Cerceda ha sido la misma que la de un trabajador que cobra 1.000 euros y se compra un coche por 75.000: un quiero y no puedo. Y lo peor es que el club podría verse abocado a más de un descenso por esta chapuza, incluso, a la desaparición por esta nefasta gestión. Mientras, Costiñán anunció su marcha a final de temporada.

Pero para mala gestión, la de los rectores del fútbol de la Costa. Noé, técnico de Fisterra, dijo en Radio Voz lo que nadie se atreve a decir: la organización de la Copa da Costa en los últimos años está siendo lamentable. A alguna cabeza pensante no se le ocurrió otra cosa mejor que fijar los partidos de las eliminatorias 24 horas antes de que muchos equipos se jueguen la vida. La Copa da Costa es uno de los torneos de mayor prestigio de la provincia. Este año cumple su 55.ª edición y merece todo el respeto que clubes, aficionados y jugadores le han otorgado a lo largo de estos 55 años. Pero alguien parece empeñado en cargársela con sus decisiones. Y no será por recursos, hay hasta una sede de la federación gallega en Baio, que no la tiene ninguna entidad turística de la Costa da Morte. Ver para creer.

Autor Toni Longueira CIUDADANA

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