Las talas en los montes van a más en la zona, y crecen un 28 % en un año

Muxía es el municipio que más tira de las ventas, que ahora se simplificarán


carballo / la voz

Las talas en los montes de la Costa da Morte van a más. Es un hecho que se constata al recorrer pistas secundarias de la zona, con movimiento constante de camiones y tractores del sector, pero sobre todo confirman los datos de la Consellería de Medio Rural, que es la competente en esta materia. Así, en los 16 municipios de Bergantiños, Soneira y Fisterra, además de Cerceda, se produjeron 5.264 operaciones de tala en el año 2016, entre comunicaciones y autorizaciones. Más de la mitad, 2.898, en Bergantiños y Cerceda. Una tala es un acto en sí mismo, ya sea de cien árboles o de mil, aunque ya se mida más por tonelada.

El año pasado, en el mismo territorio se contabilizaron 6.727, lo que significa un incremento de 1.463 operaciones, casi un 28 % más. Curiosamente, buena parte de ese crecimiento se debe a la actividad en Muxía, un municipio con fuerte tradición maderera (aserraderos incluidos), con más de mil talas más. En el resto también hay crecimiento, pero más sostenido. El nivel de actividad forestal lo da una simple comparación con la comarca de Barbanza: la Costa da Morte duplica de largo del nivel de operaciones, aunque aún esté lejos de la casi industrialización maderera de algunos municipios de Ortegal o A Mariña.

En todo caso, las ventas podrían seguir acelerándose, porque justo esta semana el Consello da Xunta estudió un informe de Medio Rural sobre la próxima (en principio, en este primer semestre del año) simplificación de los trámites para los aprovechamientos madereros, reduciendo los plazos de seis a dos meses como máximo, y con una plataforma única para todos los trámites, además de reducir tasas. Miguel Muíño, empresario del sector, cree que es una gran noticia para agilizar el trabajo, que beneficiará a todos. Cuando una finca en la que hay madera para vender está cerca de un río o regato (la zona de policía es de 100 metros), los informes y los plazos son más numerosos y largos, y ahora se acortarán.

Ponteceso se suma a los concellos con normas para controlar los daños en las pistas 

El Concello de Ponteceso llevará mañana a pleno una ordenanza que afectará de manera muy directa a los maderistas. Por una parte, se elimina la tasa de saca, por lo que no tendrán que pagar por los trabajos que realizan en el monte. Pero al mismo tiempo se establecen una serie de cautelas para que, en caso de producirse daños con el transporte, los restablezcan, algo similar a lo que ya se exige en muchos otros concellos de la Costa da Morte, y desde hace años. Como en los demás casos, deberán poner un aval para hacerle frente a esos desperfectos. «Hai queixas de veciños por roturas ou desfeitas», indica el alcalde, Lois García Carballido.

En Cabana hay normativa, pero ya muy veterana, y no se aplica. El regidor señaló que prepara una ordenanza similar a la de Ponteceso. «Hai madeiristas que non teñen coidado, e outros si o teñen». De todos modos, cree que lo complicado es su «aplicación e seguimento por falta de medios».

Coincide el alcalde de Zas, Manuel Muíño. La ordenanza también es muy veterana. «Pero é complicado que funcione. Temos 130 quilómetros cadrados, e non se nos comunica cando hai talas, porque vai directamente a Medio Rural. Teriamos que ter un policía local polo monte mirando sempre». Y cuando hay daños, «é moi difícil saber quen os fixo». Cree que, como las pistas de Zas son muy buenas, eso atrae a muchas empresas, «pero despois temos que amañalas nós». Pide que Medio Rural se comunique con los concellos para tener un mínimo de control».

Complejo

En Vimianzo aprobaron la ordenanza hace apenas un año. Manuel Antelo coincide en la dificultad del control. «É moi complicado. Teremos que convocar aos empresarios a unha reunión e advertilos dos incumprimentos. O problema dáse sobre todo no inverno, porque desfán as pistas». Hace unos años, Carballo y Coristanco (este, con denuncias de la Policía Local) tomaron medidas contra los incumplimientos.

En A Laracha también hay normativa, y lo mismo en Cerceda (hace ya 14 años). O en Muxía: «Pero non funciona, é moi complicado», señalaba el regidor, Félix Porto, y eso que en este municipio el nivel de actividad es elevadísimo. Quedan aún concellos en los que no se ha aprobado una ordenanza de este tipo, como Camariñas o Dumbría.

«A xente vende sobre todo para plantar eucaliptos»

Miguel Muíño Ramos (Baíñas, 40 años) tiene una empresa maderera que ocupa a 18 personas, y que desarrolla su trabajo en las comarcas de Bergantiños, Soneira y Fisterra. También tienen terrenos propios para plantar, con vistas a medio y largo plazo. Cree que estos últimos años se ha vendido poco pino, porque los propietarios esperaban a que mejorasen los precios, pero «nin subía nin baixaba», comenta.

Por eso ahora se han decidido ya a dar el paso, y no solo para conseguir dinero, que a la postre es el motivo principal, sino que «a xente vende sobre todo para plantar eucaliptos». Pese a todo cuanto se dice de esta especie, sobre todo cuando hay incendios, la realidad es la que es. Y lo reafirma Muíño: «É así nun 90 % dos casos», explica. Crece rápido y se vende a buen precio. «Varía, hai que ver cada caso, pero de media, pode ser duns dez euros máis por tonelada ca o pino». Y tampoco todos los pinos se pagan igual. En lo que sí está variando el mercado es en el cambio de sistema, «xa que agora faise moito por tonelada». Y los eucaliptos delgados tienen una buena salida. «O que está claro é que a xente anímase máis a vender do que o facía antes», dice.

Un paso positivo, pero hacen falta muchos más

Manuel Iglesias

Leemos estos días en La Voz que facilitando la implantación de las empresas (500 gallegas por ahora) se ha gestado el «milagro portugués».

El viernes, el Clúster da Madeira y la Fundación Juana de Vega se reunieron con representantes de la sociedad civil: Universidad, propietarios de montes, ecologistas, sindicatos, partidos políticos...para buscar consensos. Entre ellos destaca la necesaria simplificación burocrática que atañe al monte dificultando su gestión y competitividad.

La cadena de la madera está integrada desde hace tiempo en una comisión mixta con las consellerías de Medio Rural y Economía promoviendo la simplificación administrativa de los permisos de tala.

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