Un matrimonio sin fisuras que dura ya 25 años


Carballo / La Voz

Sogama y Cerceda siempre han escenificado una excelente relación. Una especie de matrimonio a prueba de bombas. Y eso que hablamos de una actividad que siempre ha generado (y genera) dudas, debates e, incluso, críticas. Este año celebran sus bodas de plata y lo hacen a lo grande: con la comprometida ampliación de las instalaciones, con el objetivo de mejorar la capacidad de reciclaje y de reutilización de los residuos, además de reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera y eliminar de una vez por todas el vertedero de Areosa.

Estos trabajos, presupuestados en 29 millones de euros, suponen un espaldarazo definitivo a esta apuesta del Gobierno autonómico por Cerceda, sobre todo tras el fallido intento de la Xunta de crear la denominada Sogama II en O Irixo, que tenía por finalidad reducir los costes derivados del transporte de la basura desde Ourense y Lugo a Cerceda.

Sucedió a finales del 2011. El entonces conselleiro de Medio Ambiente, Agustín Hernández, planteó crear una planta de tratamiento en O Irixo, para descentralizar la actividad en Cerceda y reducir costes. En el entorno de O Carballiño se hablaba por aquel entonces de la creación de 250 puestos directos. Sin embargo, en diciembre de aquel 2011 surgió una plataforma vecinal, que rechazó de plano esta planta debido a los «daños en la salud» que generaría. Según iban transcurriendo los meses, estas protestas fueron en aumento. Estaba previsto que la segunda Sogama, con tres instalaciones, comenzara a funcionar en el 2014. Pero el proyecto seguía enquistado. José García Liñares vio la oportunidad perfecta para plantear a Agustín Hernández la ampliación el complejo cercedense. Argumentó que los costes serían menores que los de hacer una nueva planta en O Irixo. Hernández recogió el guante, pero no tenía claro el proyecto porque suponía modificar su hoja de ruta inicial. Eran años complicados. García Liñares venía de ver como se evaporaban de un plumazo 16 millones de euros del Plan Miner e insistió en su idea ante Hernández. Hubo varias reuniones. García Liñares argumentó su apuesta y Agustín Hernández ya no vio con malos ojos la propuesta. El conselleiro dejó Medio Ambiente y entró Ethel Vázquez, que estuvo en el cargo desde junio del 2014 a octubre del 2015. Fue ella, quien, junto con el entonces recién llegado presidente de Sogama, Javier Domínguez Lino, inició los trámites. García Liñares no intervino ayer en los actos protocolarios. No le hizo falta. Ya habló cuando tenía que hacerlo. Hace cinco años.

Por Crónica Toni Longueira

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