Residuos peligrosos de una planta abandonada acaban en el Acevedo

La Guardia Civil investiga el vertido de biodiésel de la extinta Tecnoambiente


Carballo / la voz

El lunes alguien vio en el río Acevedo, en Cerceda, una sustancia oleosa y maloliente y avisó a la Guardia Civil. La rápida intervención del Seprona, operarios municipales y personal de Plan de Control de Verquidos, de Augas de Galicia, evitaron que los hidrocarburos y aceites derramados en la nave abandonada de Tecnoambiente terminaran en el sistema de captación de agua potable del municipio.

La identidad de los responsables directos de la contaminación es un asunto que investiga la Guardia Civil (los equipos de protección de la naturaleza de Arteixo y A Coruña), pero lo que está claro es que la falta de control de los residuos peligrosos puede llegar a poner en serio riesgo a la población.

Los agentes creen que personas, de momento desconocidas, manipularon un tanque de hidrocarburos de grandes dimensiones, logrando que su contenido se derramara y discurriera hasta arquetas de aguas pluviales, llegando finalmente al río.

Si la acción fue accidental o intencionada es algo que deben averiguar los servicios de seguridad, pero las dos situaciones son posibles, e incluso probables. La empresa lleva sin actividad desde el 2009, pero durante un tiempo hubo un vigilante.

El abandono podría haber despertado la curiosidad de ladrones o vándalos, pero también de saboteadores. Llama la atención que el 25 de agosto se declarara un aparatoso incendio en el recinto. Se quemaron unos plásticos, pero la proximidad de matorrales atrajo también los forestales. Los bomberos de Ordes impidieron que el fuego fuera a más.

Esta vez, la rápida actuación tras la voz de alarma también hizo que el daño fuera limitado. Agentes, operarios y técnicos instalaron barreras de contención de hidrocarburos en el cauce y suspendieron el bombeo de agua potable.

La captación está a solo 3.000 metros de la nave, en cuyo interior hay todavía material de oficina y de fabricación, porque Tecnoambiente Galicia tenía que dedicarse a la fabricación combustible para la automoción utilizando desechos plásticos.

Sin embargo, nunca se logró obtener biodiésel de suficiente calidad, por lo que suspendieron pagos, pero todo el material debió quedar abandonado.

El propietario es ahora el Banco de Sabadell, que prácticamente desconocía la existencia de este activo en el polígono de Cerceda. La entidad financiera envió el miércoles a una empresa especializada para realizar una limpieza, ya que todavía quedaba bastante carburante en las instalaciones y las arquetas fueron cerradas para impedir que se siguiera derramando.

Ahora, la instalación es inocua, igual que la vecina Alansu Galicia, que se dedicaba a también a la gestión y almacenamiento de residuos peligrosos, pero que también presentó concurso voluntario de acreedores el año pasado. El proceso está prácticamente terminado, pero hace tiempo que está la nave vacía.

Desde el Concello de Cerceda solicitaron a Medio Ambiente que controlara la situación de esta empresa, que llegó llevar la limpieza de las gasolineras Galp, pero no de la vecina Tecnoambiente, que mantenía unos tanques muy golosos para los ladrones. Probablemente decidieron vaciarlos para llevárselos con más facilidad. Desde el Concello manifestaron su preocupación por el hecho de que lo que hay en las naves abandonadas atraigan a los ladrones.

Un proyecto industrial fracasado

 

 

Tecnoambiente Galicia tenía que convertir 3.500 toneladas de plásticos anuales en 3,5 millonesde litros de gasoil para automoción, pero a principios del 2009 los socios aceptaron que el proyecto industrial había fracasado porque el combustible que obtenían no tenía suficiente calidad.

La idea era buena, pero los resultados, nefastos hasta el punto de que acumularon una deuda de 4 millones de euros y eso que en la instalación se habían gastado otros tantos. Estuvieron trabajando desde febrero del 2007, pero la tecnología no respondió y a finales del 2008 suspendieron pagos.

La iniciativa estaba muy ligada a la zona. Sogama tenía una pequeña parte, al igual que Epifanio Campo y Manuel Añón, así como Xesgalicia, de la Consellería de Economía, y otros empresas. Compraron el proceso a una empresa vasca.

Durante un tiempo, tras el cierre, hubo un vigilante, pero la propiedad fue pasando de una mano a otra y la nave quedó abandonada y con todo el material dentro, incluido el combustible que fabricaron los técnicos y que en buena parte fue a parar al río Acevedo.

Obligaciones

Una vez más, un fracaso industrial acaba con daños medioambientales. El abandono de instalaciones fabriles suele ser un peligro para las personas y el entorno. Los restos de biodiésel de la planta cercedense estuvo a un paso de acabar en la traída de agua municipal. Son los organismos públicos, que tienen la capacidad de inspección y conocimiento, los que deben velar por las condiciones de las plantas, sobre todo de las abandonadas.

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