El Cerceda aprende a sufrir y ganar

Los rojiblancos aprovecharon su ocasión para vencer al Pontevedra


carballo / la voz

El encuentro de ayer entre el Cerceda y el Pontevedra fue un fiel reflejo del momento por el que atraviesan los dos equipos en este arranque de temporada en el grupo primero de la Segunda División B. Los locales rentabilizaron al máximo, a base de orden defensivo, lo poco que fueron capaces de crear en ataque, mientras que el equipo granate, que tuvo cierto dominio durante algunas fases, se fue de vacío, ahondando así en su crisis de inicio de curso.

La primera parte pudieron tranquilamente ahorrársela ambos equipos porque aunque Magu y Edu se hubiesen dejado los guantes en la caseta no se habría notado. Durante los 15 minutos iniciales, el balón apenas tocó el suelo y faltaba de todo: creación en el centro del campo, profundidad ofensiva..., con lo que, al margen de alguna internada de Luariz, un disparo muy potente pero desviado de Adrián León y los destellos de calidad de Dani Ponce no hubo nada que realmente se asemejase a una ocasión de gol. De hecho, el Cerceda no fue siquiera capaz de rematar ninguno de los cuatro lanzamientos de esquina de los que dispuso y a la mayor parte de ellos no llegó tampoco la zaga visitante con lo que el balón acabó perdiéndose solo por la banda.

Aunque el Pontevedra llevó más el peso del encuentro en cuanto a posesión, resultaba del todo estéril y en ningún momento evidenció sobre el campo la teórica diferencia entre un equipo que aspira a meterse en play off y un recién ascendido.

Los dos conjuntos están plagados de incorporaciones recientes con lo que se ve a las claras que faltan muchos automatismos para que empiecen a funcionar como verdaderos equipos. Con todo, los locales supieron aprovechar mejor sus armas y defendieron con orden sin que los granates llegasen tampoco a encerrarlos atrás ni a generarles verdadero peligro.

El escenario cambió ligeramente a la vuelta de los vestuarios, porque ahí sí que por algunos instantes daba la impresión de que el Pontevedra iba a ser capaz de imponer su ley. Adrián León se mostraba imperial en defensa -a veces incluso más allá del borde de la tarjeta aunque no la vio- ganando todo lo que llegaba por alto e incluso se atrevió con algunas acciones ofensivas en las que se apreciaba la gran diferencia en cuanto a hombres altos que tienen los dos equipos.

Un barullo en el área local en el 68 transmitió la primera sensación seria de peligro y justo después Marcos Álvarez anotó de cabeza pegado al palo de Edu, aunque el gol no subió al marcador porque estaba en claro fuera de juego.

Cuando nadie hacía méritos para mover el marcador, el recién incorporado Dani Pedrosa se aprovechó de un fallo defensivo visitante para batir a Edu en jugada individual.

El Pontevedra buscó el empate y pudo conseguirlo en una sucesión de errores defensivos del portero y la zaga locales, pero ya iba más a la desesperada que con un verdadero sentido de juego que le generase ocasiones claras.

Los dos equipos pusieron entrega, agresividad y bastante orden en su juego pero les faltó capacidad para morder arriba, con lo que al final fue el Cerceda el que rentabilizó el trabajo.

Pedrosa y Kike cambiaron el signo del partido

Tito Ramallo sacó más provecho de los cambios que Luisito porque mientras los jugadores de refresco del Pontevedra apenas vinieron a sumar nada sobre lo que ya estaban haciendo sus compañeros, los del Cerceda resultaron determinantes. La entrada de Dani Pedrosa, que además fue el autor del único gol del partido, y de Kike le dio otro aire al encuentro justo en el momento en el que parecía que el Pontevedra se iba a hacer dueño absoluto del choque.

Junto a Javi Martínez, que intervino menos, pusieron velocidad y movilidad sobre el terreno de juego que era lo que le estaba faltando al equipo en ataque, sobre todo después de Luariz acabase verdaderamente exhausto después de batallar durante todo el encuentro contra los Adrián León y compañía, de los que no recibió precisamente caricias, aunque ninguna de las acciones más duras de las que fue objeto resultasen merecedoras de tarjeta a juicio del colegiado.

Así, junto a los tres puntales defensivos, y no necesariamente por su altura, fueron los más determinantes.

«A nosa fortaleza está en ser un rival incómodo e isto dános tempo para medrar e tranquilidade»

El técnico local, Tito Ramallo, que se desgañitaba gritándoles «orden» a los suyos en los últimos compases del encuentro, hizo, como no podía ser de otra manera, un análisis positivo del juego desplegado por el Cerceda, ya que se trata de un equipo en construcción que no está en condiciones de «someter co balón» a un conjunto del nivel del Pontevedra.

«A nosa fortaleza está en ser un rival incómodo, esperamos a nosa opción e isto dános tempo para medrar e gañar en tranquilidade», señaló Ramallo respecto al choque de ayer y al arranque de temporada mucho mejor de lo esperaba con ya dos victorias acumuladas.

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«Se alguén puxo algo fomos nós»

El entrenador visitante no compartió la apreciación de algunos periodistas que en sala de prensa le preguntaron por el mal juego de su equipo. «Non xeramos moitísimas ocasións pero no primeiro tempo tivemos unha clarísima debaixo dos paus e se alguén puxo algo fomos nós», afirmó Luisito para quien el Cerceda no tuvo ni una sola ocasión más allá del gol que atribuyó más al desacierto propio que al buen hacer del contrario.

En cualquier caso, aseguró que cree por completo en sus jugadores, aunque como él mismo dijo, a lo mejor sea el único en Pontevedra que lo hace y habló de su equipo como un conjunto «humilde e traballador» alejado del de los mejores tiempos.

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