Un día de cierre en el Aquapark


En seco se quedaron ayer los 62 niños que participan en el campamento urbano de Vimianzo y unas cuarenta personas que desde distintos puntos de Galicia acudieron para darse un remojón en el Aquapark de Cerceda. El alcalde decidió cerrar la instalación por considerar que no reunía condiciones. La lluvia de la noche y de primeras horas de la mañana impedía que se pudieran colocar toallas en la zona verde, según explicó el regidor, que es la segunda vez que cierra las puertas del parque en lo que va de año.

El enfado de la gente que se quedó tras la barrera fue monumental. Una familia de Noia hizo noche en A Coruña procedente de Asturias para pasar el día entre toboganes o olas artificiales y un grupo de portugueses había viajado hasta Cerceda con la misma intención. Peor fue lo de los dos autobuses de Vimianzo, que todos los años hacen el mismo recorrido y tenían las entradas reservadas. Desde el Concello cercedense aseguraron que los habían avisado del cierre, pero en Vimianzo lo negaron. A punto estuvo de haber un conflicto intermunicipal e incluso a nivel interno, porque el técnico de Deportes del Concello cercedense, con el que los vimianceses hicieron la reserva, intentó por todos los medios que las puertas se abrieran, pero permanecieron cerradas. Las hostilidades entre ayuntamientos se rebajaron notablemente cuando los de Cerceda ofrecieron entradas gratis para el martes, lo que compensará el coste de los autobuses, pero quizá no el chasco que se llevaron los chavales.

El regidor, José García Liñares, tenía claro, sin embargo, que no debía abrir: «Despois temos que escoitar as queixas sobre que non hai onde poñer a toalla o que está perdido de barro». Cerceda no es Benidorm, desde luego, por lo que en verano llueve e incluso llega a hacer frío y en ambas circunstancias el parque ha estado abierto, según los afectados. Cierto es que unas gotas no matan a nadie, sobre todo cuando va en bañador, y también es verdad que el parque va camino de batir su propio récord de asistencia. Verano como el que hemos tenido en la Costa da Morte hasta ahora ha habido muy pocos, y eso se nota en la venta de entradas. García Liñares asegura que más de cien mil personas han visitado ya las instalaciones desde la apertura en el mes de junio.

La asistencia no ha resuelto problemas como los de ayer, porque no hay forma de avisar más que a los grupos de contactan directamente con el Concello. En la página web apareció el aviso, aunque tarde, después de las diez de la mañana. Además son muy pocos los que compran las entradas por Internet y las colas son larguísimas. Ayer algo más de un centenar a mediodía. Después vinieron más.

Por Cristina Viu CIUDADANA

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