El polvo cubre sueños fallidos y viejas ilusiones


Los elefantes blancos son regalos que suelen llevar el agraciado a la ruina. A veces, sus señorías los alcaldes, sueñan también con sus paquidermos albinos. Sucede a menudo, sobre todo cuando el sonante empieza a hacer ruido en el cajón, como si unas arcas saneadas quemaran las manos y les activaran inconscientemente las ansias irrefrenables de lanzarse a la inversión faraónica. No hay mandatario que no tenga la tentación de dejar su huella en forma de hormigón, granito o mármol para memoria de generaciones futuras. Unas veces dan en el clavo y en otras se pillan los dedos con el martillo. Casos a lote, en esta frontera atlántica podemos destacar, entre otras, la piscina de Malpica, el Centro do Coñecemento de Neria, el Centro Comarcal de Buño, A Rocheira, el Museo da Mel (también de Neria), la base del helicóptero de Ruibo, el Centro de I+D+i de Cerceda, el centro de día de Corcubión o la base de Protección Civil de esta misma localidad, camiones y camiones de dinero invertido para acabar como espacios de acogimiento de aves en peregrinación constante. Un error lo tiene cualquiera, pero el fallo más grave no está solo en haber levantado costosos inmuebles cimentados en el aire a base de sueños de grandeza. Lo peor es cuando se navega tan insistentemente en el mar de la soberbia que acaba uno en los arenales de la estupidez. Cuando por unos o por otros no se hace ningún esfuerzo en buscarle salidas útiles, mientras las jóvenes generaciones carecen de espacios e infraestructuras para asentar los pilares de su futuro. Los tiempos no están para desperdiciar oportunidades. La imaginación es un capital valioso que no conviene desperdiciar. Si esos inmuebles nacieron de sueños fallidos no se entiende que no puedan albergar tormentas de saberes de la muchachada tan bien formada y obligada a coger la maleta para sobrevivir.

Trece años. Ayer se cumplían 7 años de la presentación del Centro Tecnolóxico de Cerceda, un palacio para la inteligencia y el desarrollo ahora cerrado a cal y canto, precisamente cuando más desarrollo e inteligencia se necesitan. Y también ayer se cumplían 13 años de la aprobación del Parque do Megalitismo da Costa da Morte, proyecto que no ha salido de los cajones, como enterrado en un mar de burocracia. Se proclamaba a los cuatro vientos: Cuatro parques para cuatro provincias, cuatro manifestaciones de la historia, pero solo una olvidada. Curiosamente, y de nuevo, de la Costa da Morte. Los otros tres pies del banco lucen al público: el parque de las culturas rupestres de Campo Lameiro (Pontevedra); el de la romanización, en Lugo, y el centro castreño de San Cibrán de Las (Ourense), cuatro focos turísticos, alguno de ellos incluso es Ben de Interese Cultural, menos el de la cultura megalítica de la Terra de Soneira, el cuarto palo, que sigue en el purgatorio administrativo. La Rede Galega de Patrimonio Arqueolóxico está sin completar. Aquel 6 de febrero del 2003, el Gobierno gallego aprobó el Parque Arqueolóxico do Megalitismo, por el que se pelearían varios concellos, a la turra como suele ocurrir cuando no hay proyecto de comarca. Luchas vanas por nada, como muestra el tiempo. Posiblemente ni siquiera sea necesario invertir los 4,6 millones de euros fijados en el 2003. No vaya a ser que obsequien a la Costa da Morte con otro elefante blanco. El centro de interpretación de Dombate podría ser la locomotora. El resto es obra menor. La crisis paró muchas máquinas, pero conviene que el polvo no acabe enterrando viejas ilusiones.

Un camino para llegar lejos

Si el Plan Xeral de Carballo es un trabajo bien hecho, la mejor recompensa es poder perfeccionarlo con la puesta en vigor y su cumplimiento. El nuevo ordenamiento no es una meta, es una oportunidad. De hecho, el verdadero valor de un buen resultado está en el trabajo hecho para conseguirlo. El jueves, el Consello da Xunta aprobó el primer plan de ordenación de un municipio en lo que va de año. Y fue el de Carballo. Así fue que la propia conselleira del ramo, Beatriz Mato, se desplazó hasta la capital de Bergantiños para firmar en el consistorio el nuevo planeamiento. Será, seguro, un día que se recordará. La solemnidad estaba justificada. Actos así alimentan la fe en una sociedad democrática y tolerante. Detrás del PXOM carballés hay un ingente esfuerzo, de personas, recursos y tiempo. Son los nuevos pilares del futuro del municipio. Se abre un camino que ahora toca recorrer y mejorar cuando sea necesario. Uno de sus frutos será el centro comercial y aparcamiento, una infraestructura que dará muchas opciones a emprendedores y usuarios del corazón urbano. Son nuevas oportunidades bendecidas por el flamante ordenamiento, que abre un campo de posibilidades. Carballo necesita superarse a sí mismo, y está en un buen momento para hacerlo. Cuanto más sumen, más lejos puede llegar.

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