Los principales accesos de la Costa da Morte están salpicados de obras

Los conductores tienen que lidiar con los desvíos y las retenciones

En el casco urbano de A Laracha están pintando los pasos de peatones.
En el casco urbano de A Laracha están pintando los pasos de peatones.

El buen tiempo, las imperiosas necesidades de mejora, el desarrollo de una gran infraestructura y los problemas de otra que son casi endémicos hacen que los principales accesos de la Costa da Morte, hacia Santiago, A Coruña, Santa Comba y la zona sur estén estos días plagados de obras.

En el trayecto hacia la capital de la provincia, por ejemplo, da igual el vial que se elija porque es imposible evitar las complicaciones a no ser que se de un rodeo por Cerceda. En un caso las retenciones son menores, como en la avenida de Fisterra de A Laracha (AC-552) porque los trabajos son básicamente para pintar los pasos de peatones, y en el otro hay problemas varios, porque algunos tramos de la autopista AG-55 están siendo fresados y reasfaltados, y en la zona del Quinto Pino la circulación sigue limitada a un único carril. Circunstancia esta que, primero por los desprendimientos y ahora por la construcción de distintos enlaces, entre ellos los del puerto exterior, se prolonga ya muchos meses, con el consiguiente cabreo de muchos conductores, que no han visto rebajado el peaje ni un céntimo pese a que las condiciones actuales no sean las de una autopista.

La otra vía de gran capacidad de la zona, todavía en construcción entre Carballo y Baio, también afecta al tráfico, sobre todo de la AC-552 en diversos puntos. El último en el que los automovilistas han tenido que cambiar de ruta es en el del puente de A Piolla, donde antes había un desvío sobre el propio firme de la futura autovía y ahora es necesario dar un rodeo ya que se están desarrollando trabajos que impiden circular por este punto. En cualquier caso el avance es espectacular y la obra, al menos en su parte más visible, ha avanzado en estos meses más que en los últimos años. De hecho, el citado puente de A Piolla que da acceso a la carretera de Zas ya está prácticamente acabado. Le falta la capa de rodadura con lo que en breve estará operativo y además con un ancho y unas condiciones de las que carecía la vía.

En la carretera de Santiago, si se circula desde Carballo, los problemas empiezan ya en Rus porque la reposición del firme obliga a cerrar los carriles de un y otro sentido de manera alternativa, con lo que lo más común es pasarse varios minutos delante de un semáforo en rojo o en una larga cola. Un poco más adelante, en Bembibre (Val do Dubra) la situación se repite, además con los molestos escalones laterales y frontales que tiene la calzada mientras no se completa el asfaltado. Una circunstancia a la que hay que sumar la falta de señalización horizontal, algo que se repite en la carretera de Santa Comba y que, en noches de niebla como estas últimas, dificulta el tránsito.

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