Curiosidades históricas en torno a las celebraciones del Corpus en Cee

Víctor Castiñeira

CEE

En Cee, Corcubión y Brens celebrarán este domingo 7 de junio el Corpus
En Cee, Corcubión y Brens celebrarán este domingo 7 de junio el Corpus .

La Unidad Pastoral se ha marcado como objetivo dar los primeros pasos para recuperar el esplendor que las alfombras florales ceenses tuvieron durante decenios

06 jun 2026 . Actualizado a las 20:37 h.

Este primer fin de semana del mes junio, en multitud de parroquias se celebra una de las fiestas religiosas principales del año: el Corpus Christi. Las primeras comuniones y la procesión del Santísimo bajo palio por unas calles profusamente alfombradas con flores y adornadas con varios altares han sido los grandes protagonistas de una festividad que ha ido a menos en consecuencia con el aumento de la laicidad en nuestro país. Uno de sus grandes atractivos para el público en general ha sido precisamente el poder contemplar las alfombras florales antes del paso de la procesión. Auténticas obras de arte, hoy en día siguen siendo un reclamo turístico en algunas localidades como Ares, Ponteareas, Redondela, Cangas, Bueu o Muros.

En marzo del año 2024, el Diario Oficial de Galicia publicó el acuerdo de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural por el que las alfombras florales pasaron a ser reconocidas como una manifestación del patrimonio cultural inmaterial al proceder de una tradición ancestral que se mantiene viva en la actualidad, adaptándose a la época actual con el fin de festejar comunitariamente celebraciones religiosas o laicas que forman parte del patrimonio cultural de Galicia.

En este año 2026, la Unidad Pastoral de Cee se ha marcado como uno de sus objetivos el dar los primeros pasos para recuperar el esplendor que las alfombras ceenses tuvieron durante décadas, y muy especialmente durante el siglo pasado.

En el recuerdo de los vecinos de Cee de más edad y en los archivos fotográficos tanto de personas particulares como de los estudios fotográficos de la época (García y Fuentes) queda el testimonio gráfico de lo que fue una seña de identidad de la villa de A Xunqueira. Especialmente delicadas eran las que se podían contemplar en la Plaza de la Constitución o alameda, aunque se alfombraba la mayor parte del recorrido de la procesión, que era semejante al de las fiestas patronales: desde la iglesia parroquial en dirección al colegio Manuel Rial, para luego subir hasta el Campo del Sacramento (en el que había un hermoso altar), y continuar por el antiguo Camino Real, con parada y altar junto al crucero de la Fuente Penín, al lado del pazo de Cotón. Al final de esta calle también conocida popularmente como rúa D´arriba, la comitiva giraba sobre su izquierda para dirigirse de nuevo al templo.

La solemnidad de la procesión, antiguamente encabezada por varios estandartes y el acompañamiento de las autoridades municipales, la banda de música o la calidad artística de la custodia del Santísimo y del propio palio, fueron todos factores que contribuyeron a realzar una celebración de las más destacadas a nivel comarcal y que hunde sus raíces ya en la Baja Edad Media. Si bien, en un primer momento, el Santísimo Sacramento apenas salía de los templos o realizaba recorridos cortos por el atrio, esta base litúrgica medieval sirvió de germen para que, durante las Edades Moderna y Contemporánea, surgieran las manifestaciones populares que hoy todos conocemos. De la documentación conservada se puede deducir que ya desde el siglo XV, la festividad del Corpus era uno de los grandes acontecimientos en Cee, celebrándose dos procesiones, la del propio día y la denominada de la octava de Corpus, y que se mantendría hasta finales del siglo XIX, en la que fue suspendida por disposición arzobispal.

De su relevancia y repercusión podemos encontrar indicios en los importantes gastos ocasionados por los sacerdotes venidos de fuera para celebrar los oficios religiosos, que serán recurrentes durante siglos a pesar de las recomendaciones de los visitadores eclesiásticos para que se reduzcan las disposiciones monetarias ligadas a la parte más festiva, esto es, las comidas posteriores a la liturgia, en las que también solían estar invitados los cargos más importantes de la villa, que disfrutaban de las mejores carnes, pescados y especias, además de los imprescindibles panes y vino.

En lo referido a la parte musical, las primeras menciones datan de principios del siglo XVII, cuando las funciones religiosas cuenten con acompañamiento musical de un organista. Será a finales de este mismo siglo cuando aparezcan gastos relacionados con la figura del gaiteiro, con lo que ello supone de socialización festiva en el exterior del templo y ya en la segunda mitad del siglo XIX, cuando las bandas de música se sumen a la parte procesional. A este ambiente popular se sumará también el empleo de pólvora, algo que en el caso de las fiestas de A Xunqueira ya se venía empleando desde la segunda mitad del siglo XVIII.

El hecho de llevar el palio durante la procesión fue hasta hace bien poco un símbolo de distinción y poder. En siglos pasados, las varas con las que se porteaba el palio se guardaban en determinadas casas pasando éstas de padres a hijos. En mayo de 1657, Antonio de Barreda, letrado de Cámara y Visitador del arzobispado nos deja varias curiosidades tras su paso por Cee. Una de ellas hace referencia a precisamente a una polémica con las personas que sacaban normalmente el palio del Santísimo Sacramento. Por una parte, el propio palio se encontraba en muy mal estado de conservación estado necesitado de ciertos arreglos y por otro, con el apoyo de la justicia y regimiento municipal, las varas empleadas para hacerlo eran mui indeçentes a juicio del vicario y sacristán. La trifulca acabaría de malos modos y para evitar nuevos incidentes se decidió depositar el palio mientras tanto en la parroquia de San Adrián de Toba. Habría que esperar a la última década de este siglo XVII para que, con intervencion de Domingo de Andrade maestro de obras de Santiago se conprase y hiçiese dicho palio de buena tela de çeda de damasco con sus cenefas flueço y varas de palo para que con la desençia devida pudiere salir el Santissimo en las proseçiones y minervas y enfermos. Tuvo de coste 700 reales, cantidad considerable para la época llegando hasta nuestros días en muy mal estado hasta su reciente restauración en 2020-21 en Sevilla. Su belleza y riqueza ornamental hacen del palio ceense un objeto patrimonial único y raro de contemplar en parroquias o lugares pequeños.

Finalizamos este recorrido histórico en el año 1901 con motivo de las obras de ampliación de la iglesia de A Xunqueira. Ese año, se pidió autorización para aplazar la festividad del Corpus hasta la inauguración del remozado templo, lo que se hizo coincidir con las fiestas patronales. Es en este contexto cuando se menciona el hecho de que se alfombraron de flores todas las calles para hacer la procesión desde la capilla del colegio Fernando Blanco hasta la iglesia y que de la misma forma, lucían en las ventanas y balcones de las casas en todo este recorrido vistosas colgaduras.