Jorge Rodríguez, cardiólogo: «Los ultraprocesados son el mayor veneno para el corazón»

Antonio Longueira Vidal
Toni Longueira CARBALLO / LA VOZ

CEE

Jorge Rodríguez Garrido es cardiólogo en el Chuac desde el año 2010.
Jorge Rodríguez Garrido es cardiólogo en el Chuac desde el año 2010. ANGEL MANSO

Especial de salud | «Hay un estudio que dice que una persona que trabaja de pie tiene menos probabilidad de morir que otra que lo hace sentada»

03 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Jorge Rodríguez Garrido (Avilés, 1985) es cardiólogo en el Chuac desde el 2010 y dirige su propia consulta en Cee, Clínica Cardiológica Garrido.

—Por su experiencia profesional, ¿cómo andamos de corazón?

—Por lo general, estamos sanos, pero, evidentemente con los años vienen los achaques. Sobre todo, las cardiopatías isquémicas, como anginas e infartos.

—¿Sufrimos problemas cardíacos a edades cada vez más tempranas?

—No hay datos que avalen esa teoría. Nuestra esperanza de vida es mayor y eso se traduce en una probabilidad mayor de sufrir una dolencia. Si hablamos de grupos de edad, sí que se percibe en estratos de población joven más arritmias [alteración del ritmo cardíaco], que se vinculan, en gran medida, a la práctica del deporte extremo.

—¿Se puede decir que existe una mayor correlación entre juventud y enfermedades cardiovasculares relacionadas con el estrés?

—Eso es un mito. No está demostrado desde el punto de vista científico ni existen estudios que establezcan esa relación entre ser joven y sufrir, por ejemplo, un infarto. Lo que sucede es que nos llama la atención que una persona con 35-40 años sufra un infarto, como le ocurrió a Iker Casillas. Pero en estos casos hay que tener en cuenta una serie de factores de riesgo, que son hipertensión, colesterol, obesidad, diabetes y el tabaco.

—Conozco a gente que me dice que su propósito del año es hacer deporte cuando en su vida lo ha practicado. ¿Qué recomienda usted como cardiólogo?

—La primera recomendación es que se haga un chequeo por si sufre alguna enfermedad que no le ha sido diagnosticada; y, luego, llevar a cabo una práctica deportiva de forma progresiva. No empezar a hacer maratones si en tu vida has corrido.

—En el otro lado de la balanza se encuentra la persona que siempre hizo deporte y que pretende mantener un ritmo elevado, pese a que la edad ya no le permite realizar los mismos esfuerzos.

—A medida que pasan los años, las capacidades pulmonar y la muscular no son las mismas que cuando uno es joven. Además, los deportes extremos, como los ironman o los maratones, no son buenos para el corazón. Son muy perjudiciales. Uno queda más predispuesto a sufrir una arritmia o que el corazón se pueda dilatar.

—¿Cómo afecta la vida sedentaria?

—Lo primero es cuidar los factores de riesgo cardiovascular [hipertensión, colesterol, obesidad, diabetes y el tabaco]. Sobre todo, el colesterol, porque es lo que genera una mayor propensión a sufrir una angina o un infarto. Bajar lo que nosotros denominamos el colesterol malo resulta clave para evitar daños cardiovasculares. Si uno no puede hacer deporte porque sus circunstancias laborales se lo impiden, lo que importa es estar activo. Evitar el sofá, intentar no coger peso y no tener sobrepeso. Hay un estudio muy famoso en el que se indica que las personas que trabajan de pie tienen menos probabilidad de morir que las que trabajaban sentadas. La clave, por tanto, es estar activo. Pasear, aunque sea un poco, dos o tres veces al día, y hacer algo de musculatura de fuerza, flexiones o sentadillas, es algo muy positivo para el cuerpo. Reduce las probabilidades de enfermedades cardíacas.

—¿Cómo influye la alimentación a la hora de tener un corazón saludable?

—Depende de cada paciente. Es importante evitar los excesos, sobre todo el alcohol y el tabaco. Y evitar las ingestas calóricas y hacer deporte. En lo que a comida se refiere, evitar sobre todo las grasas saturadas, la bollería industrial y los ultraprocesados. Los ultraprocesados son, si duda, el mayor veneno para el corazón. Fuera de ahí, hay que comer de todo y muy variado.

—¿A partir de qué edad es recomendable empezar con las revisiones cardíacas, sobre todo si hay un factor hereditario?

—Depende del factor y del componente hereditario. Hay mutaciones que te predisponen a sufrir una muerte súbita. Desde el punto de vista hereditario, entendiendo por ello que mi padre y mi abuelo sufrieron infartos, a partir de los 30-35 años. De los 40 seguro. Si una persona no tiene ese factor hereditario es bueno hacerse un chequeo a partir de los 45 años. Lo que es un mensaje erróneo, y no se puede trasladar, es decir que si uno está sano tiene que hacerse un chequeo cada año. El chequeo debe tener un claro componente de prevención.

—¿Qué es lo que más le llama la atención de los pacientes que atiende a diario?

—El miedo que tiene la gente joven a medicarse para prevenir, por ejemplo, el colesterol. Les recetas una pastilla y te preguntan: ‘‘¿Esto es para siempre’’? En estos casos digo que la prevención es siempre antes que la enfermedad.