El trágico final del ceense Gonzalo Rebordelo

Crónicas de la emigración, por Luis Lamela


Emigrar es sinónimo de desarraigo, el aspecto más dramático del emigrante. Pero muchos lo superaron al encontrar en la tierra de destino una salida laboral o profesional con la que pudieron vivir; unos con apuros y otros más o menos desahogadamente. Y, los menos, triunfando. Y, así, pudieron sobrevivir y formar familias y tiraron para adelante, construyendo una gran historia al otro lado del Atlántico. Sin embargo, fueron también muchos los que por una u otra razón, a veces, emocional, sufrieron una caída de la que nunca más se levantaron. Pudo ser el caso del ceense Gonzalo Rebordelo Vázquez, un joven de la villa de A Xunqueira que emigró para Cuba en el primer tercio del siglo XX. El 30 de agosto de 1928 se suicidó en la localidad cubana de Santiago de las Vegas cuando tenía 25 años, quedando como depositario de sus bienes y pertenencias un tal Julio Valdés.

Por la coincidencia de apellidos, es posible que Gonzalo fuese hermano de la encargada en julio de 1936 de la centralita telefónica de Cee, Juana Rebordelo Vázquez, la que testificó en el consejo de guerra contra los sindicalistas, acusándolos de que le habían amenazado e intentado echar la puerta abajo, y de que «oyó que esa noche querían asaltar el cuartel de la Guardia Civil, quemar la Iglesia y la casa de Don Argimiro Guillén, logrando convencerles de que no lo hiciesen Domingo López».

En fin, que esta es una breve reseña biográfica de un emigrante de Cee, de un expatriado maltratado por las circunstancias de la diáspora, en una caída que no fue capaz de superar y levantarse.

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