Cee extraña ahora el ocio nocturno que repudió durante muchos años

El cierre del Nerio, con quejas vecinales incluidas, cortó un efímero resurgir de la movida

El del sábado 2 noviembre fue el penúltimo que estuvo abierto el Nerio y uno de los más exitosos
El del sábado 2 noviembre fue el penúltimo que estuvo abierto el Nerio y uno de los más exitosos

cee / la voz

Que apenas queden sitios en los que tomarse una copa de noche en Cee, que fue una de las capitales de la movida nocturna de la Costa da Morte, produce, desde hace ya años, pero sobre todo a partir de algunos acontecimientos recientes, una sensación extraña en la localidad, que incluso ha llegado al pleno municipal, a cuenta del cierre del Nerio y de la intención que no llegó a concretarse de poner una carpa en el polígono en Fin de Año.

Existe incluso en la villa cierta nostalgia de tiempos pasados. Por supuesto que no se extrañan los ruidos, las noches enteras sin dormir de algunos vecinos, la suciedad o el botellón descontrolado y plagado de menores en el entorno del Mercado. Pero sí resulta llamativo que muchos jóvenes de Cee y distintos municipios de la zona, incluso algunos bastante alejados como Camariñas, hayan convertido Corcubión, sobre todo en torno al pub Dados en una zona de ocio nocturno, algo impensable hace no tantos años.

El portavoz del PP, Antonio Domínguez, preguntó en el último pleno municipal «por que se lle denegou a licenza ao Nerio?»

La alcaldesa, Margarita Lamela, señaló que existe un informe técnico del arquitecto y uno jurídico de la secretaria «explicando los motivos y las razones». Básicamente, detalló que se solicitó un inicio de actividad, se requirió una serie de documentación y el interesado no la presentó en el plazo fijado, con lo que poco más queda hacer, al margen de que el promotor formulase después un recurso de reposición. Además, Lamela citó que había un problema con el sonido y que lo realizado en el local no se ajustaba al proyecto presentado en el Concello.

«Ou sexa, que se lle dou licenza sen cumprir?», volvió a insistir Domínguez, incidiendo en la cuestión clave en este asunto y poniendo sobre la mesa que si en el 2011 obtuvo licencia de discoteca, no tiene sentido que ahora se le niegue, a no ser que el local haya sido despojado de dispositivos que eran necesarios. Y, aunque así fuese, lo que cabría es darle un plazo al propietario para que se adaptase a esos requerimientos.

Al no contestar a lo solicitado, para la alcaldesa no hay debate.

Sin embargo el propietario, José Antonio Leis Trillo, a través de las redes sociales, denuncia que el Nerio llevaba abierto más de 35 años. «El Ayuntamiento me dijo que tenía que cerrar el local y que no podía abrir. Me dice que el local no tiene permiso de apertura, cuando yo tengo permiso en vigor, todo en regla y licencia, la original, firmada por el alcalde anterior y la secretario del Ayuntamiento, presentando toda la documentación en regla», asegura Leis que se pregunta: «¿Qué pasa en este Ayuntamiento que cierra locales con licencia en vigor?».

Cinco semanas

El cierre al que se refiere y que, hasta la fecha ha sido el último período de vida del histórico Nerio de Cee, se corresponde, como explica Suso Caamaño, el hostelero que lo regentó y que no quiere entrar en cuestiones relativas a la licencia porque considera que eso le corresponde al propietario, a un total de cinco semanas, el mes de octubre y la primera de noviembre de este año pasado.

En ese tiempo, entre la clientela que Caamaño ya tiene en el Raíces y la que se había concentrado en Corcubión el Nerio volvió a lucir un aspecto casi comparable al de sus mejores tiempos. El público era fundamentalmente joven, entre los 18 años y los 20 y pocos, y la calle de la Calzada volvía a parecer una zona de movida.

Ahora bien, de manera casi simultánea al éxito llegaron los problemas. El ruido de esa aglomeración de gente, más en la calle que en los propios locales, volvió a soliviantar a los vecinos y, como explicó la alcaldesa en el pleno, llegaron las denuncias y, con ellas la actuación municipal que se sustanció en esta denegación de la licencia y en la polémica posterior.

Suso Bahamonde, de Rock Córner
Suso Bahamonde, de Rock Córner

«Houbo cousas que non me gustaron, pero tampouco se fixo nada por regular»

El escritor y hostelero Suso Bahamonde, que regenta el Rock Córner, a escasos metros del Nerio, conoce bien el ambiente de la movida nocturna histórica de Cee y vivió de cerca este efímero y localizado resurgir. «Ao nivel que houbo iso eu creo que non volverá máis. Desta vez o que había era chavalada -maiores de idade pero de 18, 20, 21, 22 anos- que se xuntaba sobre todo no Dados de Corcubión. Ao abrir o Nerio veu cara a Cee, pero do mesmo xeito volveu a marchar, non sei para onde. Xa che digo, era un público moi concentrado en idade. Notouse máis ambiente?, si, pero economicamente a nós tampouco nos repercutiu nin a mellor nin a peor, porque Jose [el propietario del Lennon Bar] ten o seu tipo de xente e eu aquí tamén teño o meu, que é dunha idade maior, trinta e pico, corenta, corenta e pico anos», detalla Bahamonde, que analiza así, esa pasajera fiebre del Nerio: «Houbo cousas que non me gustaron, como o de saír á rúa con vasos e iso, pero por parte do Concello tampouco se fixo nada para que, por exemplo, a Policía Local regulase o tráfico na rúa, e os coches pasaban a toda a hostia. Despois tamén se pediron outras licencias para abrir outros locais e non se deron, e tampouco é así», reflexiona el responsable del Rock Córner, que trata de enfocar el negocio con un aire más cultural y con otro tipo de música, que no es la que atrae en masa a los clientes más jóvenes.

El centro de la marcha en el que quedan cuatro bares

El incombustible XP del casco viejo, el también veterano Lennon Bar, el Rock Córner, y el antiguo Palacín, que ahora llevan dos chicas de Fisterra y se llama The Blondes, eso es todo lo que queda como locales nocturnos propiamente dichos en Cee, cuando en los mejores tiempos había más del doble solo en el entorno de la calle Calzada, un nombre prácticamente proscrito en la localidad.

Llegó la decadencia, con la crisis económica, la pérdida de población joven, los cambios en los hábitos de vida, el éxito de las verbenas... y la movida resurgió brevemente de una manera bastante más problemática aún, con el botellón de público especialmente joven en el entorno del Mercado. Una acción decidida del gobierno de IxCee, personificada en el edil Plácido García Insua, lo cortó de raíz en el 2011 y de nuevo el ocio nocturno de la localidad pasó a mejor vida.

Ovidio Castro, primero con Mario Rodríguez y luego en solitario, le dio otra nueva vida al Nerio de las muchas que lleva ya. Lo tuvo unos cuatro años y luego se lo dejó a su camarera habitual, además de abrir también el Rock Córner, que ahora lleva Suso Bahamonde.

Conoce, por tanto, bastante bien la situación del local y de la zona, por lo que tampoco comulga exactamente con las explicaciones que da su propietario. «Sempre que cumpras coas normativas non hai problema, pero hai que facer as cousas ben e iso implica gastar moitos cartos, non vale todo. E aquí había cousas que non estaban ben e ían colando», resume Castro, que se decantó por otros negocios en su pueblo, O Ézaro, que no implican trabajar «hasta as tantas».

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