Ferroatlántica, de nuevo a todo gas

Desde hace unos días, todos los hornos de las plantas de Cee y Dumbría vuelven a estar activos, además de uno de Sabón, mientras se fragua su venta a la empresa Ithaka


carballo / la voz

Para el que no está acostumbrado, lo que más impresiona de una factoría como Ferroatlántica son los potentes hornos: por su interior pasan las materias primas, los minerales, y por el otro salen ya transformados, de donde partirán a grandes acerías de España o del resto del mundo para su uso industrial. Pese a su aparatosidad visual, es pura rutina para los trabajadores. Pero llevaba ya unas semanas que no lo era: dos de los cinco hornos que Ferroatlántica tiene entre Cee (3) y Dumbría (2) estaban parados. Desde hace unos días, vuelven a funcionar a plena actividad. Y con todo lo que eso implica: regresó el tráfico de mercantes que abastecen la materia prima (sobre todo manganeso, pero no solo) o se las llevan transformadas a los clientes, aunque una buena parte sale en camiones. Y, como la actividad ha vuelto a lo normal, también el empleo: recientemente se han contratado 70 trabajadores eventuales para dar respuesta a este incremento de actividad. Todo esto también afecta a las empresas externas que trabajan para la factoría que forma parte de la matriz Ferroglobe.

La rutina, en fin, es noticia tranquilizadora en una compañía que, como todas las industrias electrointensivas, viven tiempos de incertidumbre. El precio de la energía marca la agenda de las plantas de Cee y de Dumbría, y todas las demás. Eso lo condiciona todo, dentro de un panorama en el que, en el mismo lote, se incluyen los elevados precios de los derechos de CO2.

Lo explica Javier Vázquez Carro, el director de las plantas de Cee y Dumbría. «La situación está mal porque el precio de la energía se ha puesto carísimo en España», explica. Competir así en un mercado global se hace más complicado. Así que no queda otra que, además de esperar un acuerdo de Gobierno que permita un acceso más barato a la electricidad, ser competitivos y, por tanto, rentables. El mercado es complejo y duro, y no todos los países luchan con las mismas armas.

En esa lucha están. Ferroatlántica se encuentra inmersa en un proceso de venta a Ithaka que incluye las dos factorías de la Costa da Morte y las centrales hidroeléctricas del Xallas, en un paquete conjunto. Para el visto bueno definitivo faltan permisos administrativos, cuestión de semanas o meses. «La empresa apuesta por la fábrica y por el futuro», señala el director. De hecho, uno de los compromisos adquiridos con los trabajadores era precisamente el de la reactivación de los hornos. También el de invertir al menos 14 millones de euros en diversas líneas, como eficiencia productiva, seguridad o medio ambiente, entre otras, algo que se hará cuando la transacción sea efectiva. Insiste en que la competitividad va a ser la clave, lo que lleva aparejada la rentabilidad. Y Cee y Dumbría tienen una larga historia de éxitos detrás. Pero, sobre todo, una capacidad difícilmente igualable, ya que es la única planta de España capaz de fabricar siete productos distintos: ferrosilicio de tres calidades, ferromanganeso, silicomanganeso, microsílice y pasta de electrodos. A esto se une un muelle, nuevo y de gran tamaño, que en la práctica solo usa (casi) Ferroatlántica; una logística muy optimizada, lo mismo que los costes, y una plantilla cualificada, fruto de muchos años de trabajo. Estos centros de ferroaleaciones llevan más de cien años implantados en Brens, Cee, en uno de los extremos de la ría de Corcubión. Vecinos de cierta edad aún la llaman por su viejo nombre, Carburos, aunque mucho han cambiado los tiempos, el mercado mundial y las condiciones laborales desde esa época.

La actual es otra. De momento, la última subasta eléctrica permite trabajar con la potencia necesaria hasta final de año. Hasta entonces, tanto esta empresa como las que consumen mucha energía están a la espera de que se despeje la incertidumbre del marco eléctrico por parte del Gobierno central. Sobre todo para acceder a la energía «en las mismas condiciones que los demás», indica Vázquez.

Arteixo

Y mientras, Ferroglobe ha acordado con sus empleados de su factoría de Sabón (Arteixo) un plan para dotarla de nuevas capacidades, una vez que se consume la venta de Ferroatlántica de Cee y Dumbría (que incluye la fábrica y las centrales). El plan prevé la inversión hasta el 2023 de 11,1 millones de euros en mejora de instalaciones, así como otras inversiones para las actividades de investigación, destacando el desarrollo e industrialización del silicio pulverizado de alta pureza, según señalaron fuentes de la compañía. 

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