La ballena muerta en Muxía es un bebé que tenía apenas unas horas de vida

Ayer a primera hora de la tarde, un camión de la empresa Gesuga se acercó a Nemiña para cargar los restos del animal


Cee

Tenía aún restos del cordón umbilical y la aleta caudal aún no se había estirado por completo, lo que en palabras de los expertos de la Coordinadora para O Estudo dos Mamíferos Mariños y de veterinarios de Adrisa de Cee que colaboraron en la sedación del animal indica a las claras que la ballena muerta en la playa muxiana de Nemiña era un bebé recién nacido. De ahí que los dos intentos para devolver al mar fuese infructuosos porque el cetáceo, en principio sin problemas de salud previos, era incapaz de valerse por sí mismo y mucho menos de regresar junto a su madre, aunque esta lo estuviese esperando más o menos cerca de la costa. Precisamente por eso los biólogos marinos y los veterinarios decidieron sedarlo y practicarle la eutanasia, porque todo lo que se podía hacer tratando de mover los 6,20 metros de animal, que calculan andará sobre los 1.500 kilos de peso, era alargarle el sufrimiento.

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Nada se puede hacer por salvar a la ballena de Nemiña El juvenil varado este miércoles ha sido incapaz de regresar al mar pese a toda la ayuda recibida, entre otros, por la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (CEMMA).

Ayer a primera hora de la tarde, según informó la Policía Local de Muxía, que se encargó de gestionar la retirada con el servicio de Calidade Ambiental, un camión de la empresa Gesuga se acercó hasta el arenal de Nemiña para cargar los restos del animal. Por el momento, aunque habitualmente estos camiones pesan los animales en el momento, porque facturan el servicio en base a los kilos, no se ha facilitado una cifra exacta, algo que se conocerá en el día de hoy.

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Xavier Fonseca
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Nada se puede hacer por salvar a la ballena de Nemiña El juvenil varado este miércoles ha sido incapaz de regresar al mar pese a toda la ayuda recibida, entre otros, por la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (CEMMA).

Una cría de ballena común encalló en la playa de Nemiña. Los expertos aseguran que no es habitual que los cetáceos den a luz cerca de Galicia durante el inverno

La física y la química del océano están cambiando tan rápido que muchas especies marinas se ven obligadas a modificar sus largas rutas migratorias. Ayer una cría de ballena común encalló en la playa de Nemiña, en Muxía. El ejemplar, de unos seis metros, todavía estaba vivo cuando quedó atrapado en la costa. «Pouco se puido facer xa por ela. Aínda que a devolveramos o mar, o ser unha cría recen nacida morrería porque é un animal lactante e necesita a súa nai para alimentarse», explica el biólogo del Cemma, Pablo Covelo. Todo apunta a que la cría se separó de la madre y se desorientó. Pero detrás de ese fatal despiste se encuentra un problema más profundo para el mamífero más grande del planeta. «En verán as baleas van a parir ao norte, sobre a zona de Svalbard mentres que en inverno se dirixen ao sur, as Canarias. Esta balea naceu fronte a costa galega, moito a máis no norte do habitual. Incluso estamos a ver que nacen nas augas das Illas Británicas», asegura Covelo. Si las ballenas dan a luz lejos de donde suelen hacerlo se debe principalmente a una cuestión de alimento o la temperatura del agua. «O aumento da temperatura do océano de un grao ou dous pode que non afecte tanto ás baleas pero si aos peixes dos que se alimentan. É probable que a temperatura de auga cerca de Galicia sexa agora mesmo óptima para elas ou que atopen a comida suficiente para no ter que baixar máis cara o sur», confiesa. La tendencia para los próximos años señala que el océano seguirá calentándose. «Sucesos de este tipo serán cada vez máis frecuentes na nosa comunicade», confirma el experto.

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