La Xunta y cofradías de la zona toman medidas ante el furtivismo de bañador

La consellería informa y algunos pósitos redoblan la vigilancia en la campaña estival


cee / la voz

Ayer por la tarde en la playa de O Ézaro los enviados de la Consellería do Mar tenían poco a quien informar, porque no paró de llover prácticamente en toda la jornada y el arenal estaba prácticamente desierto. Sin embargo, las previsiones para hoy son algo mejores y tienen la esperanza de que la campaña Non sexas pirata! Á praia vense a gozar, non saquear pueda llegar a más gente en Cee. Se trata de una iniciativa que lleva en marcha desde el pasado 20 de julio en 35 playas de 21 concellos gallegos y que persigue concienciar sobre lo que se conoce como «furtivismo de bañador», esa costumbre más arraigada de lo deseado que tienen algunos lugareños y turistas de coger pequeñas cantidades de marisco en las playas para su consumo familiar.

«É un problema socioeconómico, xa que afecta aos mariscadores profesionais que teñen permiso de explotación, sementan o marisco, limpan as praias e pagan uns impostos. Tamén é un problema medioambiental, porque supón un prexuízo para o ecosistema, e de saúde, pois pode supor un risco para quen consume produto extraído e comercializado de xeito ilegal ao non ter pasado ningún tipo de control que o avale», advierten los especialistas de la Xunta, que enviaron cartas a las cofradías para informarles de la puesta en marcha de la campaña y conminarlas a trabajar de manera coordinada contra el furtivismo. Persiguen «pór en valor o labor dos mariscadores e mariscadoras profesionais e facer un chamamento á responsabilidade de cada bañista», para que respete el trabajo ajeno.

La iniciativa responde, fundamentalmente, a una problemática que afecta de manera especial a la ría de Arousa -de hecho empezó por A Illa, donde más de la mitad de los socios de la cofradía son mariscadores-, pero eso no significa que sea una realidad ajena a la Costa da Morte.

Su incidencia en la comarca va en función de la carga turística que soportan las playas y también del tipo de producto que se extrae de manera mayoritaria. Evidentemente resulta algo más que complicado que un turista sin formación alguna se ponga a arrancar percebes de O Roncudo o sacar del fondo longueirón de Fisterra sumergiéndose en apnea varios metros. Pero hay otros casos donde la afectación está mucho más presente, como explica Estrella Lema, la presidenta de las mariscadoras de Camariñas. «Algo sempre hai e nesta época os vixiantes hai días que teñen faena. Mesmo ás veces en vez de marchar á súa hora quedan ata máis tarde precisamente por iso. Evidentemente non somos as Rías Baixas porque non temos nin tanto turismo nin tanta extensión de zona marisqueira -a nosa é moi pequeniña-, pero si que se nota. Reforzamos as gardas cando hai bo tempo e incluso ás veces quedamos tamén nós a vixiar», detalla Lema, quien aclara que este año todavía no hubo muchos días de playa ya que, por ejemplo, ayer mismo estuvo lloviendo.

«Moita xente de fóra tampouco sabe. Pensa que isto é natural, porque noutros países é libre», concluye la mariscadora que explica como, por ejemplo, cuando se celebra la Festa da Praia se suele dar una incidencia mayor, aunque este año no ha sido el caso, porque coincidió con marea alta y no se prestaba para extraer marisco.

Mar pide más antelación en las modificaciones de apertura

El Servizo de Recurso Mariños de la Consellería do Mar le ha enviado una comunicación a las distintas agrupaciones para advertir que, debido a las vacaciones de veranos, la unidad se encuentra con la mitad de personal en el mejor de los casos. De ahí que advierta que va a ser imposible atender todas las resoluciones de modificación de apertura -los días que los mariscadores, por ejemplo, van a trabajar y los que no- con la misma celeridad. Por esta razón le piden a los profesionales que durante agosto y septiembre ajusten solicitudes lo máximo posible. De hecho, la legislación al respecto dice que las solicitudes deben hacerse con una antelación mínima de 15 días, aunque en realidad la Xunta actúa con mucha más flexibilidad e inmediatez.

Los percebeiros de Muxía fueron uno de los colectivos que se toparon con esta comunicación la semana pasada, cuando pretendían realizar una modificación de esas aperturas, pero no tuvieron problema alguno para llevarla a cabo: al día siguiente de haberla solicitado ya se la habían concedido.

Los buzos quieren que el pesaje se ajuste al momento de venta

Los funcionarios de Inspección Pesqueira de la Xunta de Galicia acudieron este viernes a Muxía y Camariñas a controlar las capturas de los submarinistas del longueirón, sin que, más allá de alguna reprimenda por retrasarse unos minutos sobre el tiempo marcado en subir a las lanchas -al trabajar con respiración artificial a veces tienen que hacer descompresiones-, no detectaron irregularidades graves. De hecho, los propios profesionales agradecieron el buen talante de los funcionarios. Ahora bien, quieren -y así tienen pensado abordarlo con la bióloga- pedir que les permitan capturar algo más de peso de lo que marcan los topes, porque si les hacen el control justo en el momento que salen del mar y suben el marisco al muelle, esa navajas o longueirones presentan un peso ligeramente superior. «Por exemplo se imos vender á lonxa de Fisterra, cando chegamos alá ese marisco xa non da o peso que pon na guía», explicaba ayer uno de los profesionales. Sin embargo, se trata de cuestiones menores y el sector ha vuelto a la normalidad.

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