Y la avaricia rompió el saco


Carballo / La Voz

Venían de asaltar una tienda de telefonía móvil de Orange en Cee. Habían logrado un botín de unos 20.000 euros. El modus operandi, el de siempre y muy reiterado. Lo habían hecho con anterioridad, con éxito, por cierto, en Sada, Carballo, Ordes, Sanxenxo, O Porriño, Tui, Moaña, Cangas, Xinzo, Celanova Ciudad Rodrigo, Badajoz, Almería Huesca, Lleida, Tarragona, Asturias... El botín logrado no fue nada desdeñable: 230.000 euros en smartphones y tablets que, posteriormente, vendían en el mercado negro.

Se trataba de una banda muy bien organizada y estructurada, integrada por, al menos, cuatro individuos. Eran muy sigilosos y cambiaban con frecuencia de coche y también de domicilio. Pero la Guardia Civil ya los tenía enfilados. Quedaba lo más importante, pillarlos con las manos en la masa.

Al tener constancia de un nuevo asalto en Cee, los agentes tenían más o menos claro que se trataba de los mismos individuos. Algunos datos de interés es que era un grupo con base en Madrid y con facilidad para moverse por toda España. El instituto armado montó un amplio dispositivo en la A-6, a la altura del área de servicio de O Corgo, Lugo. Pararon el vehículo, en el que viajaban tres personas, todas de nacionalidad española y rondando la treintena. Faltaba un cuarto individuo, que en esta ocasión no había viajado hasta la Costa da Morte. Un grupo de agentes se fueron directamente hasta Madrid, en concreto, al domicilio en el que sospechaban que residía la banda y lo trincaron.

Era un grupo muy sigiloso, y a la vez, muy preparado. En el maletero llevaban herramientas para reventar rejas y bombines de cerraduras, patas de cabra y mazas. Incluso inhibidores de frecuencia para inutilizar las alarmas. No solo eso, sino que el vehículo interceptado en O Corgo disponía de varios compartimentos ocultos donde guardaban el botín logrado en sus actuaciones delictivas.

En cuatro meses habían logrado 230.000 euros, pero querían más. Y pensaron que en Cee pasarían completamente desapercibidos y que las fuerzas de seguridad buscarían los culpables entre los delincuentes de la comarca. Pero el modus operandi los delató, al igual que la avaricia. No dejaban rastros de sus actuaciones, lo que descartó por completo que fueran ladrones de poca monta. Los cuatro detenidos fueron puestos a disposición judicial y quedaron en libertad con cargos a la espera de juicio con la obligación de presentarse ante la autoridad judicial cada quince días. Coincidencia, o no, horas después de quedar en libertad se produjo un nuevo robo en una tienda en Sada, de la que se llevaron terminales por importe de 20.000 euros.

Autor Toni Longueira CIUDADANA

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