La ampliación de la diálisis en Cee le cambia la vida a varios pacientes

Media docena de enfermos se han incorporado ya y el resto lo harán próximamente


cee / la voz

Su marido, que es solo unos meses más joven, la llevaba martes, jueves y sábado hasta la clínica Quirón de A Coruña y esperaba por ella cerca de cuatro horas. Pero desde hace dos semanas, a Dosinda Ferrío Ferrío, «con 80 anos feitos e camiño dos 81» le basta con recorrer el kilómetro y medio que separa su casa, junto a la gasolinera de Cee, del hospital Virxe da Xunqueira. Forma parte de la primera media docena de pacientes que, después de bastante presión social y política, se empieza a beneficiar de la ampliación del servicio de hemodiálisis en el HVX.

Las cuatro máquinas que había se han transformado en 12, con lo que, en lugar de ocho pacientes al día, el hospital tiene ahora capacidad para atender a 24, de momento solo lunes, miércoles y viernes, en horario de mañana y tarde. Aunque el Sergas, pese a las reiteradas preguntas, no ha dado información alguna al respecto -al parecer, el lunes podría venir el conselleiro para su estreno-, los propios enfermos confirman que el servicio se está activando de manera gradual. Primero llegaron cuatro pacientes nuevos y en la última semana otros dos, con lo que son ya media docena los que se incorporaron con la nueva maquinaria.

Y el cambio no es precisamente pequeño, como ilustra el caso de Dosinda. «Eu empecei a ir hasta A Coruña na ambulancia. Fun cinco días e non puiden aguantar máis. Matábame o percorrido por todas as aldeas, por pistas de tractor, esa velocidade,... Entón o meu home dixo: ‘Deixa que che levo eu’. Moito non pode tampouco, pero foi aguantando. O que peor levaba é ter que estar catro horas ou máis esperando, porque a Quirón está alí no medio dun monte», relata la octogenaria, que explica su propia situación, para que la gente entienda lo que suponen las sesiones de diálisis. «Saes machucada como é debido, por tres horas e media enganchada á máquina quítache as alegrías. Aínda por enriba eu ando aí con parches de morfina por culpa da artrose e, a verdade, chegaba á casa feita un trapo. Foron 11 meses e algo, pero a min parecíame que xa levaba así toda unha vida. Se tivese que seguir así non sei se a contaría», añade la mujer, que ahora se declara «encantada da vida», en parte polo «boísimas e agradables» que son las profesionales que la tratan. Solo ve una pega: «Puxéronme do lado de meu irmán e ás veces toléame un pouco da cabeza», se ríe Dosinda, que más que en la enfermedad, piensa en disfrutar de la ristra de hijos y nietos que tiene y que le alegran la existencia.

El hermano en cuestión, no es otro que el corcubionés Joaquín Ferrío, el primer paciente en dar la cara en estas mismas páginas el 7 de mayo del año pasado, para que se conociesen las deficiencias que había y por lo que estaban pasando otros pacientes como él. Ahora también se muestra encantado y, poco a poco, va conociendo todos los entresijos de las nuevas instalaciones. «A sala non a hai mellor en Galicia. Cambiárona de sitio porque na outra xa non daba máis de si. Temos unha televisión para cada paciente... O único que se bota en falta é unha ventá, aínda que alí tampouco había xa moito para onde mirar», detalla Ferrío, jubilado de Ferroatlántica, que el lunes, como llegó antes que nadie, incluso pudo charlar con un técnico de las máquinas, de diálisis. «Díxome que son o último modelo que hai», concluye.

Los trabajadores confían en que el cierre de camas se quede solo en una intención

Las consideraciones del Sergas respecto al Virxe da Xunqueira, en las que incide en una mejora de los servicios, como esta ampliación de la diálisis y la renovación de los quirófanos sobre todo, contrasta con la percepción que tienen los trabajadores. Advierten que algunas prestaciones se han trasladado ya hasta A Coruña, mientras que determinados profesionales tampoco trabajan ya a jornada completa en Cee, sino que se desplazan determinados días de la semana desde la capital herculina. Además, en los últimos tiempos saltaron todas las alarmas porque, a través de la información traslada a Enfermería, el personal supo de las presuntas intenciones de cerrar parte de las camas durante el verano. El Sergas lo negó a través de un portavoz asegurando que «nunca se cierran camas», pero los profesionales no las tienen todas consigo. Para el miércoles está convocada la comisión de centro, en la que esperan que se lo aclaren y que todo quedase en una intención.

Un avance

La diálisis es una de las peores ataduras que puede sufrir una persona. La vida depende de una máquina, a la que los pacientes tienen que engancharse tres días a la semana durante tres o cuatro horas para filtrar la sangre que no depuran los riñones. Hacer viajar a estas personas 140 o 150 kilómetros antes y después de las sesiones es inhumano. Así que, bien venida la nueva sala de diálisis del hospital de Cee. Un avance, sin duda.

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