A los 102, canta y juega a la brisca

Delfina Trillo Vilela, que palilló hasta casi los 100, no perdona una partida al día. Fue al médico por primera vez a los 95


carballo / la voz

Delfina Trillo Vilela cumplió ayer 102 años, y es la vecina de mayor edad de Muxía. Vive en Añobres, Moraime, el lugar donde nació, se casó (lleva más e veinte años viuda) y tuvo cinco hijos, que le han dado once nietos y varios bisnietos. El hecho de alcanzar los 102 no es en sí mismo excepcional. Las mayores de la zona tienen 105, y hasta hace dos meses, había una de 107 y otra de 113. Lo que sí es extraordinario es hacerlo en tan buenas condiciones mentales. Físicas, también, pero la silla de ruedas engaña. La culpa la tuvo una rotura de cadera, uno de los peores enemigos de la gente mayor, junto a las enfermedades mentales y la soledad. La operaron, pero ya nada fue igual. Justamente tuvo el incidente a escasos días de celebrar los 100. «Ata tiñamos xa todo preparado para a festa», recordaba ayer una de sus nietas. Por lo demás, no hay queja. Nunca la hubo: la primera vez que fue al médico lo hizo con 95 años. Por unas piedras en la vesícula. En el hospital se sorprendieron al ver que no tenía historial por ninguna parte. Nunca tomó una pastilla. Cuando estaba algo mal, «remedios caseiros», e punto. También hasta casi los 100 palillaba. Fue palilleira toda su vida, desde niña. Recuerda el caso de Avelina Mouzo, la otra encajera centenaria. O el de Avelina López Suárez, de Camariñas, que también se dedicó al oficio hasta los 90 muy largos. Ayer, Delfina se atrevió un momento con su almohada.

Ahora, más que los palillos, le da a la brisca. No perdona la baraja ni un solo día, partidas con su hija. «Non a podes enganar, leva moi ben o xogo», cuenta Lorena, la nieta. Los sábados se reúnen varios vecinos y juegan de seis. Es una afición inquebrantable. También la de cantar, porque no para de hacerlo. Ayer demostró sus dotes. Sabe muchos temas, con las letras al completo. «O que máis me sorprende é que ten moitísima memoria», explica Lorena. La música es una buena compañera de las grandes centenarias. A Consuelo Ternande, de Cabana, que falleció en marzo del año pasado a los 107, también le encantaba cantar y, sobre todo, tocar la pandereta. Lo hizo hasta casi el último momento. Una operación de cadera también mermó su movilidad.

Visita en Cee

Son estos días de muchos cumpleaños de centenarios en la zona. En Cee, Jesús Santamaría Puente, O Laboriño, llegó a los 100. El alcalde, Ramón Vigo, y la edila Pilar Iglesias, lo visitaron en su casa y les contó historias de sus años mozos en Cee y su paso por empresas como la Sicar o Ferroatlántica, según explica el propio alcalde. En Fornelos también ayer otro varón llegó a la centena. La semana que viene, una mujer de Cerceda cumplirá los 105.

Una rotura de cadera a pocos días de cumplir los 100 la dejó en la silla

de ruedas

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