FOTOS CON HISTORIA | «La ayuda americana mató mucha hambre»

Los primeros alumnos del instituto ceense Fernando Blanco recuerdan las los desayunos con leche en polvo y mantequilla

.

carballo / la voz

La foto. Fue tomada en 1957 y en ella aparecen los alumnos del tercer curso del bachillerato laboral del instituto Fernando Blanco de Cee, además de Luz Vila (en su círculo próximo conocida como Lucita), su joven profesora de Geografía e Historia. El joven identificado con el número 19 es Modesto García Quintáns, el 21, Plácido García Insua y el 27, Manuel Soto. Hoy esos chicos tienen entre 72 y 75 años. La autoría de la imagen no está clara. La mayor parte de esos jóvenes empezaron el bachillerato con 10 años, por lo que al tomarse la fotografía tendrían 13.

Los protagonistas. Plácido García Insua, Modesto García Quintáns y Manuel Soto son tres antiguos estudiantes del Fernando Blanco. García Insua es concejal de Ciudadanos, fue presidente de Neria y de la asociación de empresarios, entre otros puestos públicos. También es ceense Manuel Soto, que fue edil del PP y es presidente de Capacee, la entidad a través de la que en 2013 se hizo un comedor social para atender a los que más sufrieron la crisis. Además, está al frente de Cáritas. García Quintáns, por su parte, es de Buxantes y fue director del servicio cartográfico de Galicia. El primer funcionario que ocupó el edificio de ministerios de Elviña.

La historia. La primera promoción del instituto Fernando Blanco estaba constituida por hombres de distintas edades, según recuerda Plácido García Insua, uno de los niños que en 1954 comenzaron sus estudios en esa institución. Entonces ya entraban todos con 10 años, aunque alguno lo hizo más tarde, como Modesto García Quintáns, que vivía en Buxantes y tenía que recorrer a pie y por el monte los casi 9 kilómetros que había entre su casa y la villa. Plácido García lo recuerda llegar completamente empapado a clase y eso que cuando hacía mal tiempo se quedaba en una pensión. «Los señoritos de la villa nos llamaban montañeses», recuerda. No andaban mal encaminados. En sus recorridos, el joven García Quintáns, que comenzó con 13 años, se encontró muchas veces con lobos, «pero non lles tiña medo», se resguardó del agua en la capilla de As Neves, y ocultó de su madre, que le exigía que participara en las tareas agrícolas, para poder estudiar.

«Para nosotros fue una salvación», dice García Insua refiriéndose al instituto. Entonces solo se podía ir a Santiago o A Coruña y había que tener dinero para eso. Otra posibilidad era el Seminario, la salida educativa para los hijos de labradores como Modesto García Quintáns, pero prefirió el bachillerato laboral. Tuvo mucho que caminar solo o en compañía de su perro Pistón, que volvía solo a casa en cuanto entraba en Cee y que más de una vez ahuyentó a lobos y alimañas.

Curiosamente, lo que más recuerdan los ceenses García Insua y Manuel Soto son los desayunos y las meriendas. «Era la época de la ayuda americana. Nos daban de desayunar cuando mucha gente no lo hacía. Recibíamos leche en polvo y una rodaja de mantequilla. Mis padres tenían un ultramarinos y vendíamos cantidad de barras para los estudiantes», recuerda Plácido García. Por la tarde había queso. Modesto García también recuerda sus caminatas hasta el instituto con su pan en el bolsillo.

«La ayuda americana mató mucha hambre, nos dio de comer cuando mucha gente no tenía», sentencia Plácido García Insua, que también valora el hecho de que a medidos de los años 50 todos los jóvenes pudieran acceder a la formación.

«Muchos descubrieron allí su vocación», coinciden los tres. En todo casi, sí salieron con conocimientos y un oficio.

La joven profesora que llegó de Laxe

La joven que aparece en la fotografía es Luz Vila Ribera en su primer destino como profesora de Geografía e Historia, la misma especialidad de su hija, Isabel García Vila, que fue delegada provincial de la Xunta, concejala en A Coruña y es inspectora de Educación. La madre de Luz, que ahora tendría 88 años, pero murió hace ya 14, era docente en A Torre, en Laxe, aunque la profesora del Fernando Blanco ya nació en Ponteceso.

A pesar de los 60 años transcurridos, tanto Plácido García Insua como Manuel Soto y Modesto García la recuerdan muy bien. «Era muy buena», coinciden los tres, pero también son capaces de hacer memoria del resto de los docentes, incluidos los de carpintería, electricidad y mecánica.

La joven profesora se casó con el juez de Corcubión, José Antonio García Caridad, que también estrenaba destino. Llegó a ser presidente de la Academia Gallega de Jurisprudencia y Legislación. Hoy tiene 92 años.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
4 votos
Comentarios

FOTOS CON HISTORIA | «La ayuda americana mató mucha hambre»