«Llevo toda mi vida esperando por una oportunidad como esta»

Rocío Caamaño, ceense, aspira a entrar a «OT». La artista solo ha de superar un último casting para participar en el conocido «talent show» televisivo

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Carballo / La Voz

Dieciséis años después de la primera generación de triunfitos, unas 10.000 personas han vuelto a empaquetar sus ilusiones y se han presentado a los castings de una nueva edición del concurso musical más sonado de la televisión, Operación Triunfo. A día de hoy, únicamente ochenta han pasado la criba y una de las afortunadas es Rocío Caamaño (Cee, 1983), toda una veterana de los certámenes musicales desde que se estrenara en 1997 con su imitación de Paloma San Basilio en Menudas Estrellas.

El tres de julio pasó las dos primeras fases en Santiago de Compostela: «Elegí presentarme allí porque intuía que tendría más posibilidades -al ser una ciudad pequeña- que en Madrid, que es donde resido todo el año». Ella, profesora a tiempo completo en el colegio Antamira, de Paracuellos del Jarama, no imaginaba ni de lejos la buena acogida por parte de los jueces: «La primera prueba era al aire libre y completamente a capella. Estaban siendo muy exigentes y no me esperaba resultar elegida. De hecho, de 500 personas solamente escogieron a 17 esa mañana».

En la segunda fase, celebrada esa misma tarde y ya a puerta cerrada, la ceense brilló con su interpretación de la canción ganadora del festival de Eurovisión de este año, Amar pelos dois, de Salvador Sobral: «Es un tema que pega mucho conmigo. Me gusta mucho el fado y las canciones íntimas». El siguiente paso ya no dependió de ella: «el jurado visualizó todos los castings del país para escoger a cerca de un centenar de personas, que seremos las que viajaremos a Barcelona para la criba final, antes de la primera gala del concurso».

Casi dos angustiosos meses de espera más tarde, el pasado jueves Rocío recibía la feliz noticia por vía telefónica: «Cuando me lo dijeron nos pusimos a dar saltos de alegría, ¡no me lo podía creer!». Su familia siempre ha sido un gran apoyo para ella. Así lo reconoce. En especial su marido, también amante de la música. Sus dos hijos, uno de tres años y medio y el otro, de apenas diez meses, no son muy conscientes de lo que está sucediendo en la vida de Rocío. «En el casting de Santiago Noemí Galera [del jurado] me preguntó qué supondría dejar a mis hijos durante tres meses y yo le respondí: ‘qué son tres meses de toda una vida’».

Un sueño por cumplir y muchas ilusiones por delante, las pruebas finales tendrán lugar en Barcelona entre los días 19 y 23 de septiembre: «Ahí irán haciendo cribas progresivas hasta llegar a la veintena, que serán los que participen en la primera gala en directo». La ceense no sabe qué le deparará el futuro, aunque tiene claro que, si finalmente es una de las elegidas, «me lo comeré con patatas. Llevo toda mi vida esperando por una oportunidad como esta y no la voy a desaprovechar. Daré lo mejor de mí en Barcelona».

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