La llegada de la electricidad

El aprovechamiento de las aguas del río Xallas fue una constante durante el siglo pasado


Carburos Metálicos, clave en la llegada de la electricidad a la Costa da Morte, (cuyo origen se remonta a 1897: hace 120 años) fue ampliando sus instalaciones y aumentando su producción. Después vendría la constitución de La Sociedad Hidroeléctrica del Pindo, que obtiene su primera concesión para aprovechar las aguas del río Xallas con destino a producción de energía eléctrica por Real Orden de 4 de Mayo de 1900, elemento imprescindible para poder poner en funcionamiento la fábrica de Brens-Cee, en 1906. Las primeras obras para la puesta en marcha de esta fábrica se inician en 1903.

Así consta en el libro de actas de plenos del Ayuntamiento de Cee: el 30 de mayo de 1903 se pone en conocimiento de la corporación municipal que Francisco Saunier (consejero delegado de la Sociedad Hidroeléctrica del Pindo) estaba a construir en el arenal de Brens y en el monte de Botellóns varios edificios. Posteriormente, el 8 de agosto de 1903, el Ayuntamiento da la aprobación a las obras mencionadas, haciendo constar que en la zona terrestre no ocasionan daño de ningún tipo y que «indudablemente embellecerá aquel perímetro», al margen de la gran importancia económica que tendrá para la comarca.

Los inicios de la fábrica de Brens, en 1906, son prometedores y ante la necesidad de aumentar la producción pronto se demandarán nuevos servicios y la ampliación de las instalaciones. Así, el 15 de noviembre de 1908, la Sociedad Hidroeléctrica del Pindo presenta el proyecto de ampliación del muelle de Brens.

Los primeros años de producción generaron muy buenos resultados y los beneficios de Hidroeléctrica del Pindo solo disminuirán en la segunda mitad de la I Guerra Mundial: de unas ganancias de 364.086 pesetas en 1913 y de 317.436 pesetas en 1915, se pasó a 29.534 en 1916 (en 1917 y 1918 no contribuyó por utilidades), con una rentabilidad sobre el capital de tan solo un 2,5 % en ese último año.

En 1950, según diversos estudios, esta Hidroeléctrica ocupaba el decimotercer lugar entre las empresas gallegas, según sus activos netos. Poco después, en 14 de mayo de 1955, esta Sociedad será absorbida por Carburos Metálicos. El último paso en esta larga historia se dará en diciembre de 1992 cuando Ferroatlántica sustituya a Carburos Metálicos y pase a controlar tanto las fábricas como el aprovechamiento hidroeléctrico del río Xallas, situación que se mantiene en la actualidad, aunque ahora peligra por la intención de la empresa de vender las centrales eléctricas, como por todos es bien conocido.

El aprovechamiento de las aguas del río Xallas para generar electricidad es muy intenso en la actualidad. A la primera concesión del año 1900 seguirían otras de ampliación (11 de febrero de 1913) y reconocimiento (24 de octubre de 1919). En la década de 1960 se iniciaron las obras del embalse de Fervenza (terminado en 1966), que es el más importante situado en el curso de este río. Después vendrían otras obras menores entre las que destaca la construcción, en la década de los ochenta, de un nuevo embalse en Santa Uxía de Ézaro.

Al margen de generar electricidad para la fábrica de Brens, para lo que se aprovechaba el salto de agua de 180 metros utilizando 7.000 caballos de potencia, también, y de otro salto, instalado unos cientos de metros más arriba, en la aldea de Santa Uxía, con 1.220 HP, se producía electricidad para las villas de Cee, Corcubión, Noia, Muros y Fisterra.

La primera central hidroeléctrica, situada en O Ézaro, y que como se comentó, generaba electricidad para la fábrica de carburo de calcio de Brens, daba trabajo a 80 empleados en diferentes turnos, ya que el trabajo en las instalaciones era continuo.

Por su parte, la fábrica de Brens producía en los años veinte 50 toneladas de ferromanganeso, siendo la primera de España en este material y la tercera en producción de carburo.

Al margen de la industria, la electricidad también se fue implantando poco a poco en las poblaciones de la Costa da Morte, siendo Cee una de las primeras localidades de Galicia, al margen de las grandes ciudades, que vio primero la luz eléctrica en sus calles. Tal hecho ocurrió por primera vez el 1 de abril de 1906 de la mano de la empresa ceense Electra Cereijo. En ello influyó indudablemente el hecho de recaer en una misma persona la alcaldía de Cee y la empresa eléctrica (Juan Cereijo Fernández). En un pleno celebrado el 13 de mayo de 1905, el alcalde y dueño de la eléctrica incidía en la necesidad de contar con un alumbrado público eléctrico.

Así, el 18 de octubre de ese mismo año se adjudica la autorización para tender una red de baja tensión por el núcleo urbano ceense a favor de José María Guillén Cabeza, por una cantidad anual de 3.000 pesetas.

Los inicios no fueron fáciles, ya que en agosto de 1906, la corporación municipal reclamaba de la empresa un normal funcionamiento del alumbrado. Para la generación de la electricidad, Electra Cereijo construyó una central en el río Carboal (el que se conoce como muíño de Pou).

En este contexto, el Colegio Fernando Blanco aprovechó para instalar la luz eléctrica a través de un contrato con la Electra Cereijo firmado en 20 de marzo de 1906 por un importe de 3.484 pesetas y 30 céntimos, cantidad en la que no se incluían los aparatos de lujo (lámparas, etcétera) que correrían a cargo del propio colegio.

Como curiosidad, el colegio pagó a Electra Cereijo la primera factura de consumo eléctrico a los seis meses de la instalación siendo el importe abonado, impuestos incluidos, de 406 pesetas y 45 céntimos.

«El último paso en esta larga historia es cuando Ferroatlántica sustituye a Carburos Metálicos»

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