Los primeros años de electricidad en la Costa da Morte

La generación de electricidad en la zona: la Hidroeléctrica del Pindo y la fábrica de Carburo de Calcio de Brens-Cee


La evolución histórica experimentada por los sistemas de alumbrado de un territorio puede resultar un excelente indicador del nivel de modernización a escala municipal y provincial. En la España de la segunda mitad del ochocientos irrumpieron nuevas fuentes de energía, que provocaron una profunda transformación del tejido urbano e industrial de nuestras ciudades, cuya materialización más evidente la encontramos en la transformación de las redes de suministro de alumbrado para particulares -comercios, industrias y viviendas- y ayuntamientos. En las décadas centrales del siglo XIX las ciudades españolas empezaron a sustituir los sistemas de iluminación de aceite y petróleo por el gas. Y desde los años setenta la electricidad empezó a implantarse con gran rapidez en las más importantes poblaciones españolas. A finales de la centuria también cabe señalar el empleo de la luz por carburo de calcio, aunque su presencia quedó restringida a un reducido número de localidades de nuestro territorio.

Nuevo sistema

Estos nuevos sistemas de iluminación presentaban importantes ventajas respecto de los tradicionales. Así, por ejemplo, la red gasista se adaptaba al territorio, su carácter general y acumulativo y su capacidad de interconexión permitía transportar a distancia el gas de manera continua. Su mayor eficacia y estabilidad mejoraba la seguridad ciudadana. Además, el nuevo sistema de iluminación prolongaba la jornada laboral en horario nocturno. Y, en general, ponía fin a una forma de vida hasta entonces condicionada por la luz solar, pues los alumbrados por aceite y petróleo únicamente se extendían a las primeras horas de la noche y eran interrumpidos con la llegada de la luna llena.

Ventajas

En lo que se refiere a la electricidad, sus principales ventajas derivaban de su transmisibilidad y flexibilidad, a las que desde comienzos del novecientos se sumó la posibilidad de transportar el fluido mediante corriente alterna y alto voltaje, lo que, a su vez, facilitó el desarrollo de los grandes centrales hidroeléctricas, que produjeron fluido a precios mucho más competitivos. Tampoco debemos olvidar que, desde sus orígenes, la puesta en funcionamiento de una fábrica de electricidad necesitó una escasa inversión, lo que le permitió llegar a los rincones más inaccesibles del territorio. En relación al carburo de calcio, el profesor Jordi Nadal ha señalado que el nuevo combustible descubierto en 1892, tenía por aquel entonces «la doble ventaja de ser más barato que la electricidad, el gas de hulla o de petróleo y de ser, con el último citado, el único aplicable a las casas de campo y a las pequeñas poblaciones», que no podían costear las conducciones eléctricas, ni las instalaciones de gas-ciudad.

El cambio de siglo había significado el inicio de la etapa propiamente industrial de la energía eléctrica en Galicia, gracias al surgimiento de varias pequeñas empresas emplazadas en diversos puntos de la franja costera occidental, aunque el conjunto del sector se mantuviese todavía en unos niveles reducidos. Las sociedades más importantes domiciliadas en A Coruña eran la Electra Industrial Coruñesa (EIC), la Cooperativa Eléctrica Coruñesa (CEC), la Sociedad General Gallega de Electricidad (SGGE), las Fábricas Coruñesas de Gas y Electricidad (FCGE) y la Hidroeléctrica del Pindo, aunque, en realidad, la única empresa productora de electricidad era la primera.

Hidroeléctrica del Pindo

En la llegada de la electricidad a la Costa da Morte es indudable el protagonismo que jugó la Hidroeléctrica del Pindo, empresa que llegaría posteriormente a entrar en la órbita de Carburos Metálicos. Esta última empresa, que en 2017 cumple 120 años de existencia ha jugado un papel decisivo en el progreso industrial de los ayuntamientos de Cee y Dumbría. Los orígenes de la misma se remontan al año 1897. Carburos Metálicos fue fundada, con un capital de 1.000.000 de pesetas, por la empresa suiza Societe d’Entreprises Electriques, (Ginebra), el 19 de noviembre de 1897 en Madrid. La primera planta empezó a trabajar en 1899 en Berga (Barcelona) ya que recibió una concesión para el uso de agua de la Soci-edad del Canal Industrial de Berga. Su objeto social era la producción y venta de carburo de calcio (el gas acetileno fue descubierto en 1836 por Davy, pero su estudio científico no se produce hasta 1860. La forma más corriente de obtenerlo es mezclando agua con el carburo de calcio, de aquí viene el nombre de la empresa). Con la aplicación del acetileno, tanto en el alumbrado como en la soldadura, han entrado en escena los tres protagonistas principales en los primeros años de la historia de Carburos Metálicos: el carburo de calcio, el acetileno y el oxígeno.

Víctor Manuel Castiñeira es historiador y técnico de Cultura en Cee.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

Los primeros años de electricidad en la Costa da Morte