Franco y el nombramiento de Alcalde Honorario


Hace unos días que en una red social subí una información en la que afirmaba que Franco seguía figurando como Alcalde Honorario de Cee. Pero, es preciso reconocerlo, me columpié. No me acordé, y me lo recordaron, que en septiembre de 2011 a raíz de un trabajo publicado en el programa de las fiestas de A Xunqueira de aquel año por el bibliotecario José Ramón Rey Senra, le fue retirado por aclamación del pleno municipal.

Y, es que a veces no se necesita imponer leyes, sino solo voluntad política. No obstante, considero fácil equivocarme en este asunto del nombramiento de Francisco Franco como Alcalde Honorario de todos los municipios de la provincia, porque una gran parte, tanto de la provincia, como de A Costa da Morte, siguen hoy, 77 años después del nombramiento, sin dar los pasos necesarios para cumplir con la Ley de Memoria Histórica, que quiere evitar recordar como patriotas insignes a figuras que participaron de forma activa en la sublevación militar, en la guerra civil y en la represión, y que levantaron las armas contra la II República. Y los dirigentes actuales de numerosos municipios parece que quieren que un personaje como Franco tenga una posterioridad mucho más larga que su vida física, convirtiéndolo en un Sísifo permanente.

Recordemos, pues, y saquémosles del olvido: alrededor de junio de 1939, todos, y digo todos para los posibles despistados, los ayuntamientos de la provincia concedieron el título de Alcalde Honorario a Franco como ofrenda de gratitud. Durante su estancia en agosto de 1940 en Meirás, una comisión le entregó al «Caudillo de España» de una placa con el nombramiento de Alcalde Honorario de «todos los Ayuntamientos de la Provincia».

Permítaseme ahora el ejercicio del espíritu crítico. En aquel entonces, es cierto, el ¡firmes y cierra España! fue unánime y lo más notable es que no hubo ni un voto de divergencia en la totalidad de los plenos para concederle la distinción como máximo responsable de la tragedia iniciada en julio de 1936. Ahora, en aquellos pocos ayuntamientos que decidieron retirarle o revocarle el título honorífico, en algunos casos -A Coruña, en la que formé parte como experto en la Comisión del Concello para la aplicación de la Ley 52/2007; Fene, Pontedeume...- existieron abstenciones o votos divergentes, sin una postura común de los concejales bajo el paraguas de un determinado grupo político que le cuesta desprenderse de ciertas inercias atávicas y que practicaron distintas pautas de conducta, lo que es curioso y paradójico: nada que ver con lo sucedido en junio de 1939. A lo que íbamos. Conviene destacar que existen ayuntamientos en A Costa da Morte, y no conviene señalar con el dedo porque no llegarían los de las dos manos, que aún están en el punto de partida, que no hicieron los deberes que impone la Ley de Memoria Histórica. ¿A qué esperan para hacer tabla rasa del franquismo?

Por Luis Lamela abierta

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