La hierba nos come entre tanta parsimonia burocrática


Ella Maillart, escritora de viajes y fotógrafa Suiza (1903-1997), decía que había tenido que ir al desierto para darle auténtico valor a la hierba que nacía en cada zanja. Algo así debió de sucederle a los rectores de los organismos públicos de nuestro entorno, o no se explica. La hierba nos come. Señales, cunetas, puentes históricos, rotondas y áreas de recreo, algunas de ellas fruto de las alegrías presupuestarias de otro tiempo, son conquistados por la vegetación mientas en los salones oficiales se distraen en ocupaciones menos mundanas. La naturaleza se traga los indicadores, las curvas, las mesas y los bancos, que los vándalos también suelen repasar de vez en cuando en su inagotable actividad. La altura de la hierba muestra justo la medida del abandono de las obligaciones de mantener al día las infraestructuras públicas. Una señal o indicador cubierto puede generar una situación de tráfico comprometida para los usuarios de las vías públicas. Las cunetas convertidas en franjas selváticas generan una mala imagen turística del concello o la comarca. De poco sirve invertir ingentes cantidades de dinero en promoción si el verde amenaza con conquistar el negro asfalto o los nombres de los pueblos quedan invisibles, tapados por las ramas de los árboles o las zarzas, la denuncia más clara de la parsimonia burocrática que reina en las Administraciones, que jamás tienen prisa para tomar a tiempo las medidas necesarias año a año. Deberían darle gas a las desbrozadoras, que luego descubrirán, y esa es otra, la gran cantidad de basura que se tira por las ventanillas de los autos. Las cunetas desbrozadas denuncian, a su vez, los malos hábitos de los usuarios: latas de bebida, botellas de plástico, bolsas de comida, cajetillas de tabaco y un sinfín de objetos irreconocibles que delatan nuestra falta de cariño por el cuidado de los espacios de todos.

Selectividad cara. En Cee andan con la mosca detrás de la oreja con la selectividad. El Concello tiene que pagar casi 10.000 euros, y todos por dietas, para que los examinadores les hagan las pruebas a los bachilleres de Soneira y Fisterra. O muchos malos tragos les ocasionan o esas facturas tienen algo raro. Labor para la interventora municipal, que le pone la misma cara que los aspirantes a universitarios ante una pregunta sobre la crítica de la razón pura de Kant. En cualquier caso, el hecho de que se celebren las pruebas en Cee fue un avance desde todos los puntos de vista, tanto para los estudiantes como para la comarca. A estas alturas de año salen las notas, que en esta ocasión fueron de 10 en todas las asignaturas para Gema Souto, de Carballo, y Sergio Grandío, de Corcubión. Y llegan también otras calificaciones, pero menos oficiales. Son los premios del Padroado Fogar de Bergantiños, unos galardones siempre directos al corazón. Son premios con alma, la de una tierra que quiere y se muestra generosa con los suyos y con quienes hacen ese difícil viaje de la solidaridad. Ese plus de entrega que la sociedad tanto necesita. Fueron entregados hace una semana, en una ceremonia llena de calor, intensa y emotiva. El salón de plenos del consistorio de Carballo baja ese día el telón de la teatralidad política para levantar el de la escena humana. Esa que hace humedecer los ojos. Puede haber otras personas que podrían estar allí, nombres de mérito, pero los que están siempre se lo merecen. Son una de las alegrías de esta tierra, que sigue alimentando su leyenda con un nuevo naufragio, en este caso, y por suerte, sin víctimas.

Una punzada en el detector de anomalías

Cada día de la semana va dando una punzada en el detector de anomalías, esas piedras en el camino que dejan el ánimo infectado. Los ladrones entran en varios locales de Corme y Baio, afectados y allegados ponen el grito en el cielo y se reúne la junta de seguridad. El problema no está en si se reúne la junta de seguridad o no. La cuestión está en que los recursos de la Guardia Civil son muy limitados. El número de agentes es insuficiente para tanto territorio, y los delincuentes lo saben. Lo demás viene por añadidura. Y a falta de medios, en los juzgados de Carballo y Corcubión (otra alarma del detector) se llevan la palma. A falta de 5 días para cumplir el plazo dado por la nueva legislación había 3.000 causas sin resolver. El que estableció la obligación de instruir los casos en seis meses o desconoce la situación de partidos judiciales como estos o está provocando una especie de amnistía encubierta. Un flaco favor a la Justicia. No fue menos sorprendente el amago de revuelta del alcalde de Muxía dentro del PSOE, fruto de una alargada guerra callada. En la Costa da Morte predomina el color de la rosa, pero sus alcaldes pintan poco a la hora de tomar decisiones en el partido. Como si solo estuviesen para recabar votos. Félix Porto hizo un amago de irse, pero un día una chispa va a provocar una explosión (política).

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