Una iglesia de las afueras de Lugo escondía una joya del barroco gallego

El templo parroquial de Tirimol posee tres retablos obra de Domingo de Andrade


lugo / la voz

La iglesia de Tirimol, parroquia del norte del municipio de Lugo próxima a la capital, escondía una de joya del arte barroco gallego cuya existencia estaba hasta ahora era prácticamente desconocida. Pocos estudiosos sabían de la existencia en ese templo de un conjunto de tres retablos cuya autoría corresponde a Domingo de Andrade, arquitecto que desarrolló su actividad en el siglo XVII y que en este caso trabajó con el mindoniense Bernabé García de Seares.

Los tres retablos, uno mayor y dos colaterales, responden en su tipología al siglo XVII. La comprobación del valor de ese conjunto artístico fue descubierta por la historiadora Maite García Campello en unas investigaciones sobre barroco en Lugo que la llevaron a esa parroquia. En un primer momento se sorprendió de su valía; y observó el escudo de la orden dominica en el retablo mayor, cuyo sagrario conservaba grabada la fecha de construcción, 1692.

Las primeras impresiones apuntaron en una dirección sobre la autoría, que pronto se confirmaron. Se trata de restos de un trabajo que Andrade y García de Seares diseñaron para Santa María A Nova, sin que apenas se registrasen indicios de que ese conjunto se pudiese conservar en una sencilla iglesia rural del municipio de Lugo. Es más, las investigadoras Ana Goy y García Campello aseguran en un trabajo sobre este asunto que apenas hay constancia sobre el proceso por el que el conjunto salió de la ciudad y acabó en un templo de los alrededores. Sí está recogido en un trabajo de Elías Valiña Sampedro, Inventario artístico de Lugo y su provincia, aunque sin precisarse su autor y su origen. Ni los respectivos archivos de la Catedral o del Obispado de Lugo ni la prensa de hace décadas aportan información, y solo la tradición popular, según las dos investigadoras, señala que a finales del siglo XIX se efectuó el traslado a Tirimol.

Tanto el retablo mayor como los laterales sufrieron alguna modificación debido al cambio de ubicación. Parecen más importantes los que afectaron al primero, que pasó de dos cuerpos a uno, mientras que los otros dos están en mejores condiciones: tal detalle no solo no resulta irrelevante, sino que además ayuda a intuir el aspecto original que pudo tener el conjunto.

Un aspecto que subrayan las dos investigadoras sobre el retablo mayor es la presencia de la decoración en la parte superior, lo que hace aumentar, explican, la sensación «de inestabilidad o de equilibrio inestable»; sin embargo, con una calidad que parece indudable, en la parte media se encuentra el sagrario, con un relieve de San Juan Bautista.

Por la fecha de construcción, finales del siglo XVII, se deduce, y así lo recogen las historiadoras en su trabajo, que Andrade, nacido en Cee en 1639 y fallecido en Santiago en 1712, estaba entonces en el momento culminante de su carrera artística, con un amplio uso de decoración vegetal y geométrica. Para García de Seares, por su parte, la colaboración con Andrade no fue intrascendente, ya que le permitió profundizar en su conocimiento del lenguaje barroco.

Sí parece claro, en opinión de las dos investigadoras, que el conjunto de Tirimol es el más importante tallado en Lugo en el XVII, con la particularidad de que al frente de los trabajos estuvo uno de los principales arquitectos del barroco gallego.

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