Carballo ya tiene un vermú, el Meilán, todo un homenaje a los ancestros y a Bergantiños

Santiago Garrido Rial
s. g. rial CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO MUNICIPIO

Un mezclado, blanco y rojo, ayer en la cafetería del mercado de Carballo. Poco a poco llegarán más variedades.
Un mezclado, blanco y rojo, ayer en la cafetería del mercado de Carballo. Poco a poco llegarán más variedades. ANA GARCÍA

Bodegas Carballo ha empezado a poner en el mercado una bebida muy elaborada, fruto de pruebas y trabajo de años

03 oct 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Vuelve el gusto por el vermú. En Carballo se nota, donde se han realizado rutas específicas, actividades en las que ha sido una bebida destacada, y en todo caso se ve más por los bares y en las consumiciones del día a día. La sesión vermú empieza a hacerse un hueco en las rutinas de salir a tomar algo.

En este nuevo escenario, ya hay un vermú carballés. Se llama Meilán en memoria de la parroquia de Santa Marta de Meilán, en Riotorto (Lugo) De allí proceden los ancestros de Bodegas Carballo, que primero se establecieron en Betanzos, y más tarde llegaron a Carballo, donde en 1954 el abuelo de Juan Fernández se estableció con el Bodegón, que sigue abierto, y con buena salud, en la calle Vázquez de Parga.

Del bodegón llegarían la bodegas y la distribución, a la calle Alfredo Brañas y después al polígono de Bértoa, donde fue una de las primera empresas y, naturalmente, continúa con el radio de toda la Costa da Morte.

En esta cadena empresarial, esta estirpe ligada a las bebidas, Juan ha rendido un homenaje a su tatarabuelo. A su familia los apodaban los Meiláns, pero eso se perdió. Ahora se ve bien en la etiqueta, una pequeña obra artística de Distrito Xermar en la que aparece el escudo de Galicia, el de Carballo y las hierbas empleadas en la elaboración. Toda la receta es de Bodegas Carballo, y la destilería está en Campo Lameiro . El vermú blanco lleva godello y otros blancos. En el rojo hay tempranillos. El sin gluten no tardará en llegar, igual que el reserva o el rosado. No es un trabajo de un día. La idea empezó, cuenta Juan, en la pandemia, y desde entonces se le ha ido dando muchas vueltas, probando y mejorando hasta alcanzar la calidad buscada. En ese afán de perfección, el producto definitivo estará en muy pocos meses, pero el actual casi lo es y por eso se está comercializando en unos bares y restaurantes determinados, lo mismo que en tiendas con gran aprecio y catálogo de licores, como es Casa Francisco. La respuesta del consumidor también será muy importante.

Cuenta Juan que la buena base vínica, que la tiene, es crucial. No puede bajar de los quince grados, sería aperitivo. Hay que tener en cuenta los nuevos gustos y tendencias, y las nuevas generaciones, que optan por el vermú casi como si fuesen de cañas, cuando antes era algo de tomar uno o dos antes de comer, y ligado a esas dos marcas internacionales que todos tienen en la cabeza. El abanico se ha abierto mucho.

Bajo la marca de Bodegas Carballo llegarán otros productos, poco a poco. Este vermú ya lo conoció, en sus inicios, Juan José Fernández Casal, que falleció a los 71 años en abril. También es un homenaje para él.