Los Muñiz se despiden tras más de medio siglo en la hostelería de Carballo
CARBALLO MUNICIPIO
Cerró la Cafetería da Ponte y ya antes tuvieron Casa Begoña Bar Calero. Su madre, María, fue la que inició la tradición familiar
02 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Los hermanos Begoña y José Manuel Cancela Muñiz, de 55 y 50 años, se despidieron este viernes de sus clientes de toda la vida en la Cafetería da Ponte, en la calle Verdillo de Carballo. Allí llevaba esta familia en activo desde hace treinta y un años, pero ya antes estuvieron otros veinte en Casa Begoña Bar Calero, de la Rúa Ponte. Su madre, María Muñiz Pensado, de 83 años y nacida en Silván-Erbecedo (Coristanco), fue la que inició hace más de medio siglo, en 1975, la tradición hostelera al regresar de Suiza., donde trabajó en un restaurante de Basilea. Begoña era la que estaba al frente del local, y su hermano le echaba un cable. Ahora cierran esta etapa por motivos personales. Son ya muchos años en un sector muy sacrificado, explican.
Los dos negocios existían desde hacía poco tiempo antes de cogerlos ellos. Su padre, Luis Cancela, de Entrecruces, trabajó en la construcción. En el Calero (les quedó este apodo por ello) servían el menú del día para los obreros. En la Cafetería da Ponte recibían a diario a gentes llegadas desde diferentes parroquias y otros concellos limítrofes: Verdillo, Sofán, Aldemunde, Tordoia, A Silva, Rus, Entrecruces, Artes... «Trabállase ben, dános pena. Collemos moi bos tempos, dinnos que non queren que pechemos porque aquí somos todos da familia», comentan. Se criaron en la calle Ponte debido al negocio: «Nacemos no bar». Por sus establecimientos pasaron numerosas generaciones: «Encontrámonos con moi boa xente. Primeiro pasaban os pais e, agora, os fillos».
Callos
Los callos fueron, sin duda, uno de los platos estrella los domingos de feria. En los últimos tiempos los preparaba Begoña, quien aprendió la receta de su madre. En verano, se permitían coger unos días de vacaciones, pero el resto del año abrían a diario, desde por la mañana hasta la noche, sin más personal contratado. Ahora no se sabe cuál será el futuro del local. Ellos estaban de alquiler. Entre las anécdotas vividas recuerdan el velatorio del fundador de Calvo, José Luis Calvo Sanz, justo enfrente de CaSa Begoña: «Nunca tanta xente viramos na rúa, quedounos gravado».