De las «Memorias de Adriano» a los caminos

Jaime Izquierdo O FARO

CARBALLO MUNICIPIO

Jaime Izquierdo Vallina
Jaime Izquierdo Vallina Ana Garcia

Me piden opinión sobre esta polémica y yo, que soy de fóra —lo que tiene sus riesgos—, la doy para hablar de virtudes e intenciones de ambos caminos. Galicia, me lo dice un amigo inspirado en Otero Pedrayo, es tierra de caminos más que de metas. Pues hoy toca ser más de metas para que discurran los caminos.

Es buena noticia la intención de la Xunta de realizar un camino litoral desde Ribadeo a Tui, siguiendo la estela de otro gran proyecto político e histórico, el Camino de Santiago que, en su momento, en los albores de la Comunidad Autónoma, resituó a Galicia en el mundo. Y ha sido también una suerte, un acierto, que un movimiento asociativo local ?los trasnos? hayan abierto en 2012 un camino —de los Faros— para dar a conocer uno de los paisajes más legendarios y bellos de la costa gallega: A Costa da Morte de Malpica a Fisterra. La suerte, no solo reside en la apertura del camino, sino en la propia iniciativa. Me explico: los territorios que progresan y mejoran en bienestar —especialmente los rurales, pero no solo— son aquellos que se organizan, que crean comunidad, que están liderados por asociaciones locales comprometidas y con iniciativa y están respaldados, a través del consenso, por las Administraciones públicas.

Reconocer el valor del Camiño dos Faros y el futuro del Litoral, pedirse disculpas mutuamente, restañar heridas y afrentas es mejor que enfrentarse en una disputa. El camino Litoral y el de los Faros, al igual que los portugueses de la Rota Vicentina y su variante o hijuela, o Trilho dos Pescadores, están llamadas a entenderse. No tengo la cita a mano, pero en las Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar, hay un pasaje en la que el maestro griego instruye a Adriano en el arte de negociar y le dice que para ello, lo esencial, no es fijarse en los defectos del contrario sino en sus virtudes y, a partir de ahí, construir un acuerdo. Es hora de hacerle caso a Adriano y siguiendo el ejemplo de los hermanos portugueses colocarse mutuamente un clavel en la bocacha del fusil y entonar una canción.

PD: Leí también hace años a Jean Markale que uno de los cometidos de los druidas en la Galia era intermediar entre los jefes de tribus que estaban a punto de declararse la guerra. Primero, los jefes hablaban y se decían uno a otro lo que pensaban (hablaba entonces la razón, el cerebro) y el druida tomaba nota. Después ambos se emborrachaban juntos y se decían lo que pensaban (hablaba entonces el alma, el corazón) y de nuevo el druida tomaba notas. La propuesta de acuerdo se redactaba con las conclusiones de ambas conversaciones. Por vía celta o romana, por los druidas o por Adriano, les deseo a mis queridos primos galegos que lleguen a entenderse.

Jaime Izquierdo es asturiano, geólogo, escritor y experto en desarrollo rural.