Perros

Cristina Viu Gomila
Cristina Viu LA ATALAYA

CARBALLO MUNICIPIO

ANA GARCÍA

Me gustan los perros. También me dan un poquito de miedo quizá porque nunca he tenido ninguno. Tampoco lo quiero porque me conozco y probablemente terminaría matándolo a base de cariño y comida. No puedo resistirme a esa mirada manipuladora que son capaces de poner.

Me llama la atención ahora la cantidad enorme de perros que pasean por la calle. Muchos de ellos, la mayoría de los que veo, no son simples chuchos adoptados, descartes de cazadores o guardianes de patio escapados o liberados o su suerte. Muy pocos vienen de los servicios municipales o pagados por los ayuntamientos.

Veo muchos perros de raza, de los muy bonitos, que atraen miradas y caricias, con preciosas matas de pelo o con patitas cortas y graciosas. Ya empiezo a diferenciarlos e incluso a calcular lo que han costado de compra y lo que valen de mantenimiento. Los hay que van a la peluquería cada semana y no hay más que ver como en Carballo se han multiplicado los establecimientos dedicados a su cuidado. Lo que hace un par de años era una anécdota ahora es algo muy común.

Dicen que los perros se han convertido en los sustitutos de los hijos y conozco varias parejas jóvenes que se compraron un can en cuanto decidieron hacer vida juntos. De hecho, en las separaciones tienen su propio régimen de visitas.

Tengo que reconocer que me da cierto miedo esta humanización de los animales en general y de los perros en particular y no porque piense que hay que no hay que tratarlos muy bien, sino porque creo que no deben ser sustitutos de nada.