La entidad, creada en 1975, promovió el polígono industrial de Carballo
30 sep 2025 . Actualizado a las 19:18 h.Si tuviese que elegir los momentos importantes en la historia de Carballo, aunque podría ser algún otro, se me ocurren los siguientes: el redescubrimiento de las aguas termales en 1716, que hizo crecer al pueblo en su entorno; el nacimiento, en 1940, de la fábrica de Conservas Calvo, una de las más importantes en el mundo en su sector; la puesta en marcha de los Trolebuses Coruña-Carballo, en 1950, que situaba a la ahora capital de Bergantiños con una de las líneas más importantes en su época en Europa por la extensión de su tendido eléctrico; y la creación de Asemcar, en 1975, que promueve el polígono industrial de Bértoa.
Un empresario carballés, José Sánchez Vilas, tuvo el sueño de realizar un polígono industrial en Bértoa y se lo transmitió inicialmente a un grupo reducido de empresarios de la zona (con posterioridad se sumarían a esta iniciativa más interesados), hasta llegar a los 150. En el acta del 3 de abril de 1975, se recoge que «en la asamblea plenaria de los empresarios, ocupa la presidencia don José Sánchez Vilas, por haber tenido la iniciativa de la reunión y por decisión unánime». Y se designa un consejo rector provisional integrado por: José Sánchez Vilas (presidente); Manuel Rega Morales (vicepresidente), Luis González Vázquez (secretario); Ignacio Pérez Facal (tesorero), Antonio Martínez-Botas González (contador), y Manuel Cancela Iglesias, Vicente Álvarez Rodríguez, Bautista Rodríguez Regueira, César Queiro Noya y Manuel Sánchez Suárez (vocales).
Eran 150 socios
El 11 de septiembre de ese mismo año, 1975, se registra como Asemcar (Asociación Sindical de Empresarios del Polígono Industrial de Carballo). Inicialmente, cada socio aporta 2.000 pesetas (12 euros) a fondo perdido. Eran 150 socios, con una aportación total de 300.000 pesetas. Posteriormente, cada socio entregaría una peseta por metro cuadrado solicitado, y en la siguiente aportación, 10 pesetas por metro reservado. Un conocido empresario solicitó 100.000 metros y depositó 1.100.000 pesetas. Pasado un tiempo, se le informaría de que no era posible entregarle esa cantidad de terreno, porque no habría suficiente suelo industrial para todos los empresarios, y ante su postura de que necesitaba esos metros o nada, se decidía devolverle lo aportado.
A 16 de febrero de 1976 había comprados 320.000 metros cuadrados y, mediante un plano, se le indicó a los socios cuál era la ubicación del polígono, que hasta el momento se mantenía en secreto para una mejor compra de fincas. Finalmente, se adquirieron 521.000 metros de suelo para uso industrial, calles, zonas verdes y cesiones. También se compraron a mayores 91.000 a la entrada del polígono industrial, con el objetivo de desarrollar un área residencial para, en un futuro, construir viviendas para empresarios y trabajadores del polígono. El total de la inversión fue de 398.158.000 pesetas. El número de socios pasaría de 150 a 82, por las dificultades de hacer frente a las aportaciones dinerarias, desde 1975 hasta marzo de 1988.
Ayuda sin recibir
El Consejo de Ministros del Gobierno de España del 21 de diciembre de 1983 concedió una subvención de 77.000.000 pesetas para la construcción del polígono que nunca llegaría a abonarse.
El 18 de noviembre de 1985 se celebró la asamblea general de Asemcar en el Ayuntamiento de Carballo para el sorteo de las parcelas del polígono industrial entre los socios.
Sánchez Vilas, que era alcalde de Carballo desde 1979 y presidente de Asemcar desde 1975, dimitió de este cargo en 1988. El 12 de julio de 1988 fue elegido presidente Juan Cambón Fieira.
Manuel Fraga presidió la inauguración en julio de 1990
En este larga andadura, el 13 de octubre de 1989 se entregaron los títulos de propiedad de las parcelas a cada uno de los 82 socios de Asemcar. Y el 7 de julio de 1990 Manuel Fraga Iribarne inauguró el polígono industrial.
El 15 de marzo de 2002, por fin, se convocaron elecciones, y salió elegido presidente de Asemcar Juan Manuel Cancela Sánchez. Los objetivos de la nueva junta directiva eran la cesión de los viales, red de saneamiento y alumbrado al Concello de Carballo, porque eran una ruina para la comunidad de propietarios. Hay que destacar aquí la inestimable colaboración del concejal José María Barca en la consecución de ese objetivo. El otro gran reto era la ampliación del polígono.
Como consecuencia del desastre del Prestige, yo ,como miembro de la Confederación de Empresarios de A Coruña y de la Confederación de Empresarios de Galicia, tuve la oportunidad de invitar a visitar la Costa da Morte al vicepresidente económico del Gobierno de España. En esta visita aproveché para pedirle, además de un Parador de Turismo para la Costa da Morte, la ampliación del polígono de Carballo. Tuve la sorpresa de que, un tiempo después, se me dice que Carballo no está incluido en la creación de nuevo suelo industrial, porque una persona muy conocida se opone (información que me facilita un político con un cargo muy importante). Puse esta información en conocimiento de mi interlocutor con el Ministerio de Economía y, pasado un tiempo, finalmente Carballo sí lograría la ampliación del polígono industrial.
Una vez superado el disgusto y lo que consideré una traición, el siguiente objetivo sería un vivero de empresas, concedido por 600.000 euros. Quisiera destacar la magnífica colaboración del Concello de Carballo, Deputación, Cámara de Comercio y Ministerio de Economía.
Quisiera subrayar también la participación de Asemcar en el desarrollo de un polígono residencial de 300.000 metros cuadrados, con la aportación de 91.000, que permitirá a los carballeses disponer no solo de suelo residencial, sino también de un vial estratégico de entrada y salida de Carballo. Y subrayar la extraordinaria actuación del Concello en el desarrollo de este vial estratégico. Solicito a la Xunta que agilice los proyectos de la ampliación del polígono y de la circunvalación.