«Aquí, á maioría de xente todo lle parece caro... mais no supermercado, non!»
CARBALLO MUNICIPIO
El mercado carballés luce sus mejores productos estas semanas de verano
19 jul 2025 . Actualizado a las 15:52 h.«Cebolas, patacas, allos e repolos», son productos kilómetro cero, de valor especial del mercado de Carballo, junto con sus comerciantes, su gran atractivo. Estrella Villar de 62 años, natural de Baldaio, es una de las que resiste vendiendo en la plaza carballesa. Eso sí, con la ayuda de su marido. «Aquí, á xente todo lle parece caro... mais no supermercado, non!», afirma entre risas la mujer, que destaca entre sus ventas las de patatas y cebollas.
En un tono algo más serio refirió los problemas que los jabalíes generan en su zona y en sus cultivos en particular. «Non podes ter nada, aínda con arames e todo, entran». Los animales salvajes «van, sobre todo, ao millo, e esnaquizan o resto dos cultivos».
La feria de los jueves (y los segundos, cuartos, y si hay quintos, domingos de cada mes) es una muestra de la mejor huerta bergantiñana. Entre los comercializadores está también Pedro Rey, hombre de 70 años nacido en A Coruña, pero casado en Coristanco. Solo acude al mercado cuando tiene mercancía, «que pode ser unha vez ao mes ou cada dous, como moito», apunta. El vendedor herculino, que cultiva en su finca de Erbecedo (Coristanco), expone judías y harina de maíz blanco, de muy alta calidad.
Tan veterana como Pedro lo es Sara Varela, pero natural de Sofán (Carballo). Entre lo que ofrece al público destaca la miel y los alquequenjes, pero sin desmerecer las patatas, limones e incluso alguna planta con flor.
«Se queres comprar verdura boa… tes que vir á praza!», señaló Máximo Lema, de Borneiro (Cabana de Bergantiños), «é alí onde temos os invernadoiros», aclaró. Este hombre de 65 años de edad, aparte de comentar que el año que viene tiene pensado jubilarse, explicó: «Nós colleitámolo todo sen ningún produto químico. É mellor que o ecolóxico». Y mostró sus tomates, sus judías y sus pimientos de Padrón, de temporada todos.
Por último, una habitual del mercado, Oliva Regueiro. Los años no pasan por ella, y es que a sus 75 sigue con la misma vitalidad que hace 30, cuando comenzó en el sector. Está casi todos los jueves y en su «escaparate» destaca el perejil, que no es habitual en los puestos de la feria. En cuanto a si le suelen intentar regatear el precio contestó un rotundo sí, pero solo lo rebaja a veces: «Se me convence».
En la plaza carballesa triunfan los productos de alimentación, las plantas y las flores, principalmente, además de puestos de churros y chucherías.
Los segundos y cuartos (y quintos se corresponde) domingos de cada mes se abre un mercadillo, en A Milagrosa. Este está enfocado a productos textiles y objetos del hogar, desde una sartén hasta la nueva camiseta del Dépor «algo más barata».
Las ferias forman parte de la vida más viva de Carballo. Son un punto de encuentro, un motivo de «xuntanza» y un atractivo para vecinos y visitantes, que aprovechan para dar una vuelta por las calles llenas de bullicio. El mercado sigue muy vivo, y las conversaciones con los feriantes son igual de agradables que siempre. Las caras jóvenes presentes en la plaza fueron, sin duda, la más grata sorpresa del día.