El fármaco para dejar de fumar elevó las consultas por tabaquismo en la Unidade de Condutas Aditivas de Carballo

Marta López CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO MUNICIPIO

ANA GARCÍA

Sube el consumo de cocaína y cannabis, pero no las demandas de tratamiento para desintoxicarse, explicó ayer personal del centro en una comparecencia para presentar los resultados del año pasado

01 mar 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

La Unidade de Condutas Aditivas de Carballo cumplirá en noviembre 30 años sin haberse sacudido del todo el estigma y peleando, todavía, por la integración plena en el Servizo Galego de Saúde. A nivel funcional ya lo están, pero a nivel organizativo siguen dependiendo del Concello, lo que genera complicaciones a nivel laboral y, como consecuencia, también a nivel asistencial. Así lo explicaron ayer la directora del centro, Lourdes Suárez, y el alcalde, Evencio Ferrero, en una comparecencia para analizar los datos del último año.

Una de las cifras más destacadas tiene que ver con las consultas por tabaquismo, que aumentaron sustancialmente desde que se aprobó un nuevo fármaco para dejar de fumar que, además, está financiado por la Seguridad Social. Llevar el tratamiento desde la UCA, con acompañamiento psicológico, incrementa la probabilidad de éxito y ayuda a evitar recaídas, apuntó Lourdes.

De 2022 a 2023 aumentó en general el volumen asistencial, y también se incrementó el número de personas que dieron inicio a un tratamiento. El grupo más numeroso corresponde a los pacientes con tratamientos de sustitución de opiáceos, que reciben metadona o buprenorfina, aunque en este grupo no solo reciben a adictos, sino también a usuarios derivados de las áreas de oncología y dolor crónico.

El programa de alcoholismo también es bastante numeroso, así como el citado de tabaquismo, mientras que otros como cocaína o cannabis se mantienen estables o incluso descienden. Eso no quiere decir que baje el consumo real, apuntaron los profesionales del servicio durante la comparecencia de ayer, sino que «no está llegando la gente al tratamiento». «El consumo de determinadas sustancias está muy normalizado en esta zona», lamentó Lourdes.

ANA GARCÍA

Mano a mano con las adicciones con sustancia, están las adicciones comportamentales, como la dependencia del móvil, del juego, de las compras o de la pornografía. «En muchos casos se acude a esas cosas por el mismo motivo que se acude a una droga, por evasión emocional», relató la directora, al tiempo que hizo hincapié en la necesidad de tratar los trastornos psicológicos asociados a las adicciones. Están la ansiedad, la soledad, el estrés... «Tenemos, por ejemplo, a bastantes amas de casa, mujeres cuidadoras... Cuesta que vengan a recibir tratamiento, pero lo acaban agradeciendo mucho», añadió Lourdes.

No es fácil hacerle ver a una persona que necesita ayuda. Y de hecho, una de las cuestiones que comentó el psiquiatra de la UCA, que viene del Sergas varias veces por semana, es que siguen llegando pacientes con la adicción «bastante establecida ya», cuando lo ideal sería empezar a atajar el problema en fases más tempranas. «Para ello se tiene que implicar toda la sociedad, también los médicos de cabecera», comentó Lourdes, y ha de dejarse atrás el estigma de una vez por todas. «A UCA é moito máis que un dispensario de metadona», comentó por su parte la concejala de Servicios Sociais, Maica Ures, también presente en la reunión de ayer.

Aunque lo primordial, coincidieron todos los agentes implicados, es reactivar el proyecto para integrar plenamente estas unidades de adicciones en la red organizativa del Sergas. «Aínda que o servizo se financia case plenamente co convenio que temos asignado con Sanidade, hai outros temas que hai que ter en conta, como os dereitos laborais dos propios traballadores ou as dificultades para cubrir ausencias», apuntó Evencio Ferrero. Y es que no solo se trata de un problema político o administrativo, añadió la directora, sino que todo ello repercute en el aspecto asistencial, y prueba de ello son las derivaciones que tuvieron que hacer a atención primaria en 2022, año en el que la plaza de psiquiatra estuvo vacante.