A la Universidad «con máis de 40» para formarse en Terapia Ocupacional

Patricia Blanco
Patricia Blanco CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO MUNICIPIO

ANA GARCIA

Especial salud | Tras más de dos decenios como masajista en Carballo, José Freijeiro acaba de graduarse en la UDC. Disfrutó esta carrera universitaria sanitaria que ahora, por cierto, está completando con un máster

02 mar 2024 . Actualizado a las 00:59 h.

Natural de A Agualada, Coristanco, pero encantado vecino de la «pequena cidade» de Carballo desde hace más de 30 años, José Freijeiro tiene en su corazón ambas localidades, y en sus manos larga trayectoria. Formado como masajista, su primera oportunidad laboral le llegó desde el deporte, ejerciendo en el Bergantiños y el Basket Xiria. Después, en el Laracha. La demanda de jugadores e incluso de familiares de estos lo llevó a abrir un centro de masajes en la rúa Río Sil, y ahí sigue, 22 años después, desde hace unos 8 con su compañera de vida también formando parte de él, en tanto que ella, Rebeca Pereira, dirige e imparte clases de pilates.

«Sempre tiven ganas de formarme máis, a inquedanza de ofrecer máis aos meus clientes, un mellor servizo», dice José para explicar cómo ha podido, hace tan solo unos meses, abrir en su centro una unidad de terapia ocupacional especializada en la rehabilitación de la mano y la extremidad superior en general. Fue posible porque, «con máis de 40 anos» —prefiere guardarse para sí la edad— decidió cursar el grado de Terapia Ocupacional en la facultad de Ciencias da Saúde de la Universidade de A Coruña. Pisó la universidad, por tanto, «cunha idade que non é a habitual». Llevaba ilusión, por su anhelo de formación, pero «medo» también: «Os meus compañeiros en primeiro de carreira tiñan 18, 19 anos». Sin embargo, tanto para los alumnos como para los docentes tiene las mejores palabras: «Sentinme un máis».

Fue su primera incursión en la Universidad —la de masajista es una formación no universitaria— y eso le permite ofrecer ahora en su centro un servicio sanitario como es la terapia ocupacional: «Moitos dos meus clientes pasaron a ser os meus pacientes, é un tema de léxico, pero é importante. Antes atendía clientes que viñan a masaxe, e sígoo facendo, pero agora tamén atendo pacientes que veñen a rehabilitación». Terminado el grado, sigue especializándose, y ahora cursa un máster en terapia de mano y rehabilitación de la extremidad superior en la facultad Padre Ossó, Universidad de Oviedo.

ANA GARCIA

«É a saúde das persoas a que temos nas nosas mans»

Freijeiro es muy claro en sus explicaciones, e incide en diferenciar los servicios no sanitarios que ofrecen (masajes, pilates, quiromasaje) y los sanitarios, esto es, la terapia ocupacional: «Un masaxista traballa para o benestar e para mellorar a calidade de vida dunha persoa, pero non trata patoloxía nin lesións. De aí a inquedanza que tiña por facer unha carreira sanitaria que me permita traballar dun modo terapéutico».

«O que facemos os terapeutas ocupacionais —explica—está enfocado á funcionalidade, a que a persoa que por calquera patoloxía ou lesión perdeu a capacidade de facer actividades do día a día, do traballo ou de ocio, poida recuperar esa funcionalidade, volver ser autónoma e independente, sen limitacións». Aun habiendo incorporado esa nueva unidad, no sopesan un cambio a un centro más amplio, pues su filosofía es el trabajo personalizado e individualizado: en masaje o terapia ocupacional solo se atiende a una persona por hora y, en pilates, las clases son, como máximo, de tres. Incluso las dan individualizadas si se solicita.

Por su centro pasan todas las edades adultas, de veinteañeros a octogenarios, y en general detectan una mayor conciencia por el autocuidado y la prevención: «Non traballamos con nenos porque requiren dunha formación moi específica. A formación continua é clave, e no sanitario máis —resalta—, é a saúde das persoas a que temos nas nosas mans». La formación da conocimiento, técnicas, teoría, pero Freijeiro también ve vital la vocación: «Hai que tocar, sentir, e ese sentir á hora de tocar, ou o tes ou non». Un consejo, no resignarse a convivir con dolor: «É un síntoma invalidante, e o ser humano é un ser ocupacional. Sempre que haxa dor hai que consultalo cun profesional sanitario».