José Luis Pichel: «O Celta era un equipazo e nós todos de Carballo, que era un pobo pequeniño»

Antón Lestón Lago
Antón Lestón CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO MUNICIPIO

,

Atletas del Atlántico | Formó parte del histórico equipo de juveniles dirigido por Ignacio Pérez Portillo, disputó la segunda final ante el Celta y sigue al Bergantiños desde Asturias, en donde llegó a jugar con Quini

08 ene 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Entre múltiples éxitos y grandes equipos sénior, llama la atención que en la memoria del Bergantiños sean dos subcampeonatos del equipo juvenil los que se recuerdan con más orgullo. Fue en dos temporadas seguidas (1959-1960 y 1960-1961) y con el mismo equipo como verdugo, el Celta de Vigo. «É que eles tiñan un equipazo, recordo a Perelló ou Ávila, e nós éramos todos de Carballo, que entón aínda era un pobo pequeniño», dice José Luis Pichel Gómez, defensor en aquel conjunto que lideraba Ignacio Pérez Portillo.

Pichel nació en A Casilla, Carballo, en 1943, y aunque a los pocos meses se fue a vivir a Corme, pronto volvió para la capital de Bergantiños. «Xogabamos na rúa, con malos balóns porque non había cartos para mercalos, pero eramos moitos nos partidos que faciamos pola estrada diante da igrexia ata que viña o señor Plácido, da Policía Local, a mandarnos parar, e iso que case non pasaban coches. Eran tempos moi bonitos porque tiñamos rivalidades contra outros barrios ou contra a xente de Malpica», recuerda al otro lado del teléfono. Se marchó a Asturias con 20 años, pues allí trabajaba su padre como minero en Turón, y allí sigue, en Avilés, aunque prestando mucha atención a lo que hace su Bergantiños. «Teño un bo amigo, Moncho, que tódalas fins de semana me manda os resultados do Bergan. E se o esquece, xa lle chamo eu», dice Pichel, que a sus 80 años siguió yendo a ver al equipo rojillo cada vez que jugaba en tierras asturianas durante su último periplo en Segunda Federación. «Eu ía co Bergantiños sempre e celebraba os goles, foi unha mágoa o descenso», señala.

Un baluarte en la defensa

Su estrecha relación con el club carballés se remonta a la década de los 50, cuando empezó a vestir el rojo siendo juvenil. Comenzó de extremo derecho, aunque Portillo le retrasó la posición. «Eu corría moito e ía moi ben de cabeza, así que me puxo de lateral dereito», explica José Luis, al que por su valía en esa posición le apodaron Foncho, como al defensor del Barcelona.

,

Con él, Gelucho o Barca en la zaga, con Chouciño o Alberto en el medio del campo y con la épica delantera formada por Paco de Luisa, Agustín, Mirucho o Chochi, aquel equipo juvenil hizo historia alcanzando las dos finales de la Copa Galicia, ambas frente al Celta de Vigo. «Na primeira, o señor Ignacio elixiu a Roberto Labarta», cuenta Pichel, que se quedó sin jugar por la imposibilidad de hacer cambios entonces.

No obstante, en 1961 le llegó su oportunidad, y la recuerda bien: «Gañamos o primeiro partido (1-0) xogando incrible, pero para a volta non tiñamos a Chouciño e era un xogador moi importante para nós. Pasáronnos por riba (5-0)». Los dos años siguientes jugó en el equipo sénior, aunque pronto tuvo que mudarse a Asturias, en donde fichó por el Ensidesa de Tercera División y tuvo un estreno complicado: «O adestrador, o señor Badás, capitán do exército, púxome de lateral esquerdo, e iso que lle dixen que eu a esquerda só a tiña para apoiar. Aínda por enriba, tocoume cubrir a Lavandera, que despois fichou polo Madrid e foi internacional con España», explica.

,

La mili le hizo regresar a A Coruña, lo que aprovechó para seguir ligado al club carballés, siendo él entrenador de los juveniles.

En Asturias también jugó con el Cudillero, aunque fue el Ensidesa el que le permitió el lujo de compartir entrenamientos con el gran Quini y de jugar una Copa de España de empresas, en la que le ofrecieron una prueba en el Atlético de Madrid. Grandes experiencias, pero pese a todo él sigue priorizando sus años en el Bergantiños y aquellos partidos en el barrio de A Casilla como sus mejores memorias futbolísticas.