La mujer gana peso en la construcción, pero en las plantillas solo llega al 8 %

Nicolás Pose / X. A. CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO MUNICIPIO

Ana Garcia

RADIOGRAFÍA LABORAL | La gran mayoría trabaja en administración, como técnicas o ingenieras

04 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El sector de la construcción está asociado, tradicionalmente, al hombre, aunque cada vez es más común que mujeres opten por este sector como una opción laboral, la gran mayoría de ellas se emplean en trabajos administrativos, técnicos o como ingenieras o jefas de equipo, pero son muchas menos las que optan por formarse para trabajar a pie de obra o manejar y conducir maquinaria pesada. En el total de trabajadores del sector en la provincia de A Coruña, solo un 8,7% son féminas, de un total de 6.100 personas, de las cuales menos del 1% son trabajadoras del hormigón o manejan herramientas pesadas.

Ana María Muíño y Rocío Lista forman parte, actualmente, de Excavaciones y Obras Candal, en la construcción de un carril bici en Carballo. Son las primeras en ser contratadas como personal de obra en esta empresa, en un sector predominantemente masculino donde muchas compañías, algunas con más de cincuenta años de historia, aún no han tenido a una operaria en plantilla como mano de obra en un encargo. Ana y Rocío cursaron un taller de empleo forestal en Ordes, donde también realizaron tareas propias de la construcción y, animadas por su profesor, decidieron postularse a un puesto en Candal, que tiene su sede en el mismo municipio del obradoiro y Ana María sabía que necesitaban personal. A las dos les gustaba trabajar al aire libre y en el caso de Ana María, su anterior empleo era en una granja, por lo que, según comenta, estaba ya habituada a cargar peso, aunque su mayor temor al empezar era no poder seguir el ritmo de sus compañeros en el duro esfuerzo físico que desempeñan, «pero levamos sete meses, iso significa que non o debemos facer tan mal», se jacta Ana María. Con respecto al momento de su incorporación, ambas coinciden en que sus compañeros las recibieron con total naturalidad, «como un máis», y lo único fuera de lo normal son las miradas curiosas de algunos transeúntes, «sobre todo xente maior que se paraba a ver que faciamos», apunta Rocío.

Dentro de la empresa ya habían sido contratadas más mujeres, pero en puestos técnicos, por lo que ellas han abierto un camino para la posible incorporación de más, momento que esperan con ilusión para normalizar la presencia femenina en el sector en trabajos físicos. Rocío, que antes era costurera, afirma que «non lle hai que ter medo a nada» e invita a probar el oficio a más mujeres, o al menos que lo consideren como una posible forma de ganarse la vida, con mucho esfuerzo físico, pero realizado al aire libre.