«Yo no haría eso a un hijo», alegó en la Audiencia Provincial un acusado de agredir sexualmente a su hijastra

Antonio Longueira Vidal
Toni Longueira CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO MUNICIPIO

Toni Longueira

La Fiscalía solicita 11 años de prisión para un hombre procesado por abusos sexuales, ocurridos supuestamente en un piso de Carballo, hacia una menor de 11 años

13 may 2021 . Actualizado a las 15:55 h.

Jesús M.S.G. negó en varias ocasiones haber agredido sexualmente a su hijastra. «Yo nunca le haría eso a un hijo», dijo. Esta frase la utilizó durante su comparecencia en la mañana de este jueves en la sección segunda de la Audiencia Provincial de A Coruña. A preguntas de la Fiscalía, la acusación popular y la defensa, que ejerce el abogado laxense Rafael Suárez Lema, el acusado de abusar sexualmente de una menor cuando se encontraban solos en el domicilio, vinculó el procedimiento penal abierto en su contra a la presunta actitud díscola de la menor y a las «malas compañías» con las que andaba la joven cuando la familia se tuvo que trasladar a Ferrol por motivos laborales.

Según el relato del procesado, la relación entre ambos era «muy buena» hasta que la denunciante empezó a frecuentar compañías poco saludables y poco recomendables. Según su relato, un día, a mediados del 2017, la situación en el ámbito familiar se volvió insostenible: «Yo ejercía de poli malo y la madre, de poli bueno. Ella cursaba segundo de la ESO y había pasado de sacar muy buenas notas a no hacer nada. A mí no me gustaba la pandilla con la que andaba, pero la madre la defendía y la apoyaba». Según él, la menor, a la que había reconocido como su hija aunque fue fruto de una anterior relación de la madre y, a su vez, compañera sentimental, empezó a «escapar» de casa durante varios días para estar con sus amistades: «Eso lo hizo cinco o seis veces. Marchaba y se iba para casa de una amiga, quien, por wasaps, se ponía en contacto con la madre, —es decir, la pareja— para explicarle cómo estaba», la menor. Y añadió: «Pero un día le prohibimos salir, la habíamos castigado. Entonces ella cogió un cuchillo de cocina, de unos 30 centímetros de hoja, y se lo puso a la madre en el vientre. Yo estaba jugando al Monopoly con otra hija y escuché los gritos. Fui corriendo junto a ellas a ver qué pasaba y al verlas le grité dos veces. Temía que se lo clavara a la madre. Me acerqué, le di un bofetón y le quité el cuchillo de la manos. Y entonces ella me gritó: "¡Tú no eres mi padre, no me vuelvas a tocar, te voy a denunciar"».

El 12 de agosto del 2017 la joven, que por aquel entonces tenía 14 años de edad, interpuso denuncia contra su padrastro, Jesús M.S.G. por unos hechos ocurridos, supuestamente, hacía tres años, cuando la familia todavía residía en Carballo. En opinión del procesado, el objetivo de la menor era «echarlo de casa» para tener mayor libertad como sus amigas.

Los medios de comunicación no tuvieron acceso a la declaración de la denunciante en la Audiencia Provincial por tratarse de una menor, pero según apuntó el representante del Ministerio Público en su escrito, los hechos ocurrieron en verano de 2014, en el piso que la familia compartía en Carballo. El acusado entró en la habitación de la menor, que entonces tenía 11 años. «Una vez allí, la despertó y empezó a quitarse la ropa quedando desnudo de cintura para abajo», indicó la Fiscalía, que apuntó que el procesado también desnudó a la joven «de cintura para abajo» y le dijo que iban a «hacer cosas de mayores, que estuviera tranquila, que no le iba a doler» e introdujo un dedo en la vagina de la niña quien, por aquel entonces, tenía 11 años. La menor empezó a chillar y a llorar por el dolor y el miedo, por lo que el procesado se detuvo, pero le advirtió de que no debía contar nada de lo ocurrido, porque si lo hacía la mandarían a un centro de menores.

El Ministerio Público pide para el procesado 11 años de cárcel y reclama otros 8 más, adicionales, de alejamiento y 5 de libertad vigilada. Además deberá indemnizar a la víctima con 10.000 euros por daños morales. Por su parte, la defensa, solicita la libre absolución de su patrocinado al entender que no «han quedado acreditados los hechos que se le atribuyen». Rafael Lema Suárez sí habló de «conflictos familiares», pero que, a su juicio no guardan relación con la denuncia por abusos sexuales.

Eso sí, en la sala salió a relucir una denuncia anterior por parte de otra hija del acusado por supuestos abusos sexuales, aunque en aquella ocasión la denuncia fue sobreseída y el caso quedó archivado.