Arriva ya denunció acosos, agresiones y vandalismo en la estación de Carballo

Antonio Longueira Vidal
Toni Longueira CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO MUNICIPIO

Ana Garcia

La Xunta de Galicia trasladó su preocupación por los últimos incidentes ocurridos

08 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Además del gerente de la estación de autobuses de Carballo y de la responsable de la cafetería, desde la concesionaria del recinto y también de las principales rutas que enlazan con la Costa da Morte, la empresa Arriva, se aseguró que los hechos ocurridos en los últimos meses por parte de un grupo de 10-12 chavales, en su mayoría menores de edad, representan un «problema de orden público», cuyos responsables ya han sido «identificados» y por los que «se han cursado ya denuncias ante las autoridades». Así lo conformaron ayer en la Consellería de Infraestruturas e Mobilidade, titular de la estación de autobuses de Carballo, departamento que, a su vez, tiene externalizada la gestión en favor de Arriva.

En la compañía de autobuses, -a través de la Xunta de Galicia- han explicado que tan pronto «se detecta la presencia en la estación de los responsables», denunciados por supuestos actos vandálicos, acoso a personas diverso-funcionales, vejaciones, insultos, agresiones, robos y trapicheos de drogas a pequeña escala, «se traslada el aviso a las autoridades competentes» para que actúen en consecuencia y a la mayor brevedad posible.

Preocupación

Por su parte, la Consellería de Infraestruturas e Mobilidade, departamento que dirige Ethel Vázquez Mourelle, «trasladó ya hace días a la concesionaria de la estación de Carballo (Arriva) su preocupación por los incidentes que se venían registrando en la terminal y que llegaron a conocimiento de la Xunta de Galicia». De hecho, en el departamento del Gobierno autonómico se puso en contactó nuevamente hoy [ayer para el lector] con la concesionaria, que trasladó su intención de presentar una nueva denuncia ante las autoridades».

Toni Longueira

En Infraestruturas e Mobilidade han mostrado su malestar por estas conductas incívicas y solicitan la colaboración de las fuerzas de seguridad para erradicar un problema que se lleva larvando desde hace ya bastante tiempo, tanto en el propio recinto como en el parque do Anllóns.

Una pandilla a la que se vincula con una agresión homófoba 

Nunca hubo denuncia y tampoco se produjeron detenciones. Pero son muchos los que vinculan a integrantes de esta pandilla con una agresión homófoba ocurrida en el 2019. En concreto, a comienzos del mes de noviembre, cuando tres jóvenes agredieron a dos chicas, de 16 y 17 años, que se estaban besando en el parque do Anllóns, en las inmediaciones de la estación de autobuses. Presuntamente, tres de ellos se acercaron a las menores y comenzaron a increparlas por su condición sexual. No contentos con eso, y cuando las chicas trataban de marchar del lugar, los tres menores, presuntamente, las siguieron y, en un momento dado, se lanzaron a golpearlas. Una sufrió un gran moratón en un ojo y múltiples hematomas por el resto del cuerpo. Otra sufrió un severo corte en un labio.

Las chicas tuvieron que ser atendidas en un centro médico, pero rechazaron la posibilidad de interponer denuncia. Y según personas que las conocían, no quisieron denunciar los hechos ante la Guardia Civil «por miedo a las represalias» y porque sus respectivas familias eran, al parecer, desconocedoras de su condición sexual.

Un recinto con 29 años de historia que languidece por una falta 

La de la estación de autobuses de Carballo parece la crónica de una muerte anunciada. Inaugurada en el año 1992 por el entonces presidente de la Xunta, Manuel Fraga, el recinto empezó a perder protagonismo en la misma medida que el uso del autobús fue decayendo en favor del vehículo particular.

Uno de los momentos más complicados se vivió en el año 2015, cuando trascendió que la concesión del inmueble llevaba ya cuatro años caducada (desde el 2011) y que la empresa Autos Vázquez gestionó posteriormente de forma interina entre el 2011 y el 2017. El inmueble sufría por aquel entonces un deterioro de tal calibre que la Xunta de Galicia tuvo que efectuar una serie de inversiones urgentes para adecentar las instalaciones: corte del césped, limpieza de ventanales y explanadas, arreglo de farolas, baños, puertas... Incluso mejoras en la cafetería. Y, como no, se procedió a la retirada de numerosos restos esparcidos en el interior de lo que en su día habían sido las taquillas y los despachos de ventas de billetes...