Las Directrices da Paisaxe marcan más verde y uniformidad en los polígonos

El director del Instituto de Estudos do Territorio explicó en Carballo los cambios, que no afectan a los ya consolidados


carballo / la voz

Las Directrices da Paisaxe de Galicia, que llevan poco más de dos meses en vigor, marcarán el futuro estético de la Galicia que viene, o al menos eso pretende la normativa de la Consellería de Medio Ambiente. Y los polígonos industriales estarán ineludiblemente afectados por esos cambios. De hecho, en pleno crecimiento de la construcción de naves y con nuevas áreas en proyecto, existe una cierta preocupación entre los gestores, que trató de solventarse ayer con la celebración de una jornada profesional en el polígono de Carballo a cargo del director del Instituto de Estudos do Territorio, Francisco Barea.

La importancia y la inquietud del tema es tal que la actividad estuvo organizada por la Federación Gallega de Parques Empresariales (Fegape), y el lugar elegido fue el vivero de empresas, al lado de la nueva sede de la comunidad de propietarios del polígono. Y con presencia de gestores de numerosos parques de la provincia, como Agrela, Bergondo, Pocomaco o Sabón, además de la zona, como Coristanco, Vimianzo, A Laracha o Carballo (el alcalde y el edil Luis Lamas), además de Suelo Empresarial del Atlántico, SEA, que comercializa trece parques. También acudió el diputado popular Rubén Lorenzo.

«El director lanzó un mensaje de tranquilidad, de que ningún proyecto urbanístico se va a ver comprometido por las Directrices»

La normativa es amplia, pero para los polígonos se resume en que a los consolidados no les va a afectar en términos generales. Sí a las naves que se construyan, por doble vía. Si es una empresa que no necesita de evaluación de impacto ambiental (control autonómico, y de varios departamentos, por actividades relevantes) serán los concellos los que tengan que supervisar que se cumplen las normas. Y si requiere esa evaluación, se hará de manera paralela, para que no se multipliquen los plazos. «El director lanzó un mensaje de tranquilidad, de que ningún proyecto urbanístico se va a ver comprometido por las Directrices», explica el gerente de la comunidad de propietarios, Pablo Rodríguez Gómez.

A tener en cuenta

¿Y qué ha de tenerse en cuenta? Que no desentonen las formas de las naves del entorno, que los cierres sean consecuentes con esa armonía, que los materiales y los colores entren en la paleta diseñada en la normativa... «No se quieren cosas raras», resume. Y mucho verde, pero no cualquiera, sino apostando por árboles autóctonos, y nunca por los invasores. En los futuros desarrollos no tienen cabida hierbas como los plumachos de la pampa, por ejemplo, tan abundantes en los polígonos sin desarrollar. Claro que esta normativa también afecta a otras iniciativas empresariales que, aunque no estén en áreas industriales, sí requieren de evaluación ambiental, como el caso de la próxima área comercial y de ocio de A Revolta (y más).

En todos los casos, los movimientos de tierras no pueden hacerse de manera indiscriminada, con grandes taludes, afectando lo menos posible al entorno, y siempre adaptándose a la orografía (condición que también se le aplica a las nuevas granjas y otras instalaciones). En definitiva, crear «buenas prácticas paisajísticas», como señaló el director.

Algunas consideraciones del decreto

Respeto a los espacios naturales. El decreto de la Xunta, publicado el 1 de febrero, establece varias consideraciones sobre los polígonos industriales. Por ejemplo, que deben «respectar os espazos naturais e os elementos patrimoniais de interese, que integren os cursos fluviais e que conten con espazos de transición coa contorna e con vexetación nos seus espazos libres como estratexia de fragmentación visual». Los nuevos tienen que estar localizados «segundo criterios paisaxísticos, nunca en puntos de visibilidade preferente, e que se apliquen neles medidas de integración na contorna». Esta norma será obligada en la tercera fase del de Carballo, por ejemplo, aunque aún tardará algunos años en ser efectivo, y lo mismo de los programados en Cabana o Coristanco.

Selección de la localización. Los proyectos que nacen fuera de los polígonos (y no son pocos) también son tenidos en cuenta: «Nas actuacións non incluídas no plan sectorial de ordenación de áreas empresariais ou que non sexan ampliacións de parques existentes, resulta de especial importancia a selección da súa localización, que minimizará a súa exposición visual e a ocupación de solo, sobre todo daquel de alto valor paisaxístico (áreas de especial interese paisaxístico ou outras zonas delimitadas polo planeamento urbanístico ou os instrumentos de ordenación territorial)».

Límites con el suelo rústico. «Deben coidarse os límites do polígono co solo rústico, para evitar que a transición se produza nas partes traseiras de parcelas de uso industrial, sen as oportunas medidas de integración. Por tanto, sempre que sexa posible, o límite entre a zona industrial e a contorna resolverase mediante vías, sendas peonís, zonas verdes ou espazos libres, e regularanse unhas adecuadas condicións de tratamento das partes traseiras das parcelas edificables», indica esta nueva normativa.

Sentido común

Los polígonos no pueden ser una sucesión de naves que reflejen el sol a kilómetros con impactos agresivos como ya se da en más de un caso. Lo normal es que sigan unos criterios de armonización con el paisaje y el entorno. Ya hay suficientes ejemplos de barbaridades permitidas en los últimos decenios que va siendo hora de que se vayan corrigiendo. No se trata de gastar más, sino mejor y con más sentido común.

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