Los carballeses apuraron la copa hasta el último minuto

Gran afluencia de gente el viernes en las rúas Coruña y Hórreo. Varios hosteleros ofrecen su testimonio acerca de esta delicada situación. Nace, además, la plataforma Carballo Delivery, para el reparto a domicilio


Carballo / La Voz

Carballo. Once menos cuarto de la noche del viernes. Apenas restaban quince minutos para el inicio del toque de queda y para que la mayor parte de los 280 negocios hosteleros de la capital de Bergantiños bajaran la persiana -solo podrán trabajar los que elaboren comida y cafés para llevar o recoger en el local- hasta, como mínimo, el 14 de diciembre, tras la decisión de Sanidade de decretar el cierre perimetral conjunto en Bergantiños, con la excepción de A Laracha, que se salvó de la quema al lograr bajar el número de positivos.

La rúa Coruña y adyacentes, como la rúa Hórreo, registraban una gran afluencia de gente. En el Mexillón no había ni una sola mesa ni una sola silla libres en toda la terraza. En su mayoría, gente joven que apuraba la última copa, cerveza o refresco antes de regresar a casa. En el Oito Bar estaban ocupadas cuatro mesas dentro y otras tantas fuera. Y al igual que O Mexillón, la mayor parte de los clientes era gente joven que había decidido salir a tomar algo antes de no volver a pisar un bar ni una terraza, por lo menos, hasta después del puente de la Constitución. Lo mismo sucedía en el Korner o en el A de Pako, donde la clientela charlaba de forma animada pero, eso sí, pendientes del reloj para evitar un disgusto desagradable en forma de sanción. Es decir, 600 euros por saltarse a la ligera el toque de queda.

A alguno el tema de la mascarilla le seguía sin hacer mucha gracia y, de hecho, se jugó una multa de 100 euros por no llevarla de forma correcta. Lo que este viernes sí se percibió a las once menos cuarto de la noche es que la gente andaba bastante concienciada con mantener las distancias. No todos, obviamente, pero sí la mayoría. No vaya a ser que hubiera algún gracioso que tirase de móvil, grabara un vídeo y lo subiera a las redes sociales. En la mente de muchos estaba el publicado el pasado domingo y el que más y el que menos no quería ser protagonista de un nuevo desafortunado vídeo.

En los corrillos muchos se preguntaban a dónde podrían ir a partir de ayer. Si podrían ir de Carballo a Malpica, a Ponteceso o al Marineda. Que si los de A Laracha se quedaban en tierra de nadie porque aunque no sufren las restricciones del resto de la comarca, en Arteixo también andan de cierre perimetral.

Pero cuando los relojes marcaron las once de la noche y arrancó el toque de queda en las calles céntricas de Carballo no había ni un alma. La Policía Local y la Guardia Civil patrullaban para evitar la picaresca e incumplir así el cierre perimetral decretado doce horas antes por el conselleiro Julio García Comesaña. La primera jornada, por cierto, se saldó con cero denuncias.

Los hosteleros carballeses llaman a concentrarse en Santiago

El presidente de la asociación de hosteleros de Carballo y responsable del bar Sinagoga, Juan Pazos, avanzó este sábado que el martes se celebrará en Santiago una manifestación para protestar por las nuevas restricciones en el sector. «Nos afectan a todos, independientemente del municipio, y por eso invitamos a todos los que quieran ir a que asistan. Esperamos que el cierre perimetral no impida acudir a la concentración, que empezará a las 11.00 horas», indicó Pazos.

En cuanto a los locales que han decidido abrir para envíos para llevar, el presidente de la entidad de hostelería, comentó que todavía no saben cuántos siguen bajo esa modalidad. Entre los que han bajado la persiana temporalmente está A Vermutería, que baraja la posibilidad de reabrir. Siguen abiertos el restaurante Brasería o Pementa Rosa, entre otros. En Ponteceso, A Pesqueira, O Cruce, Casa Mosqueira o Prinss también trabajan con pedidos, igual que la pizzería Reggio de Cabana.

«¿A dónde voy a ir yo ahora a trabajar con 60 años que tengo?»

Lo primero de todo, quiso agradecer el esfuerzo de Patri, José Cristina y Gero «por ser conscientes de lo que está pasando y ayudar». Y añadió: «Si no fuera por ellos y por mi familia creo que hace tiempo que habría tirado la toalla. Ellos me dan fuerza para seguir peleando. Con Patri y con José llevo desde que abrimos, hace veinte años; con Cristina, 16; y con Gero, 6. Son como de mi familia».

Ramón Gundín Roibal lleva veinte años dirigiendo la céntrica cafetería Colón carballesa. Hace un par de meses relataba a La Voz que antes de hablar de la campaña de Navidad habría que pasar los «duros meses de octubre y noviembre» y por lo que se ve «la hostelería no ha llegado ni a noviembre». En todo caso cree que a diferencia de lo que sucedió en marzo, «que nadie se lo veía venir», este cierre perimetral conjunto de Bergantiños, con la excepción de la A Laracha, «sí se veía venir». Y añadió: «Los datos que se iban dando eran cada vez peores y era consciente de que esto iba a pasar. De hecho, esta semana compré lo justo para no pillarme los dedos». Ahora no sabe qué va a hacer hasta el 14 de diciembre, como mínimo: «Lo tomo con resignación porque, ¿a dónde voy a ir yo ahora a trabajar con 60 años que tengo?», se preguntó Ramón Gundín.

«Tivemos o covid este mes e acabamos de reformar o local»

Resignado, pero con humor, así se muestra el responsable del restaurante A Cunca de Buño, ante la imposibilidad de poder abrir su local hasta el 14 de diciembre. «Xusto o venres terminamos as reformas, e cadrou que impuxeron estas novas medidas. Tivemos que cancelar reservas e seguimos traballando con pedidos para levar. A verdade é que, cando abrimos así na primeira onda, a xente respondeu moi ben e esperamos que desta vez tamén. Non é o mesmo, pero algo hai que facer», indicó Souto, que además se acaba de recuperar del coronavirus. «No meu caso, só estiven tres días moi canso, e a miña muller, que tamén deu positivo, non tivo síntomas».

Los hosteleros se enteraron de su contagio por privado. «Tivemos contacto cun caso e fomos facer a proba por privado. Logo, informamos ao Sergas, e fixéronlla aos nosos tres fillos e aos meus sogros, que vivimos todos xuntos. Eles deron negativo. A min, como tiña síntomas, volvéronma facer eles aos dous días do primeiro positivo, e a miña muller, asintomática, non». Por suerte para el negocio, la enfermedad les coincidió con el local cerrado. «Así non tivemos contacto con ningún cliente. Estabamos de vacacións e terminando as reformas do restaurante, que lle fixemos un lavado de cara para mellorar a estética», indica Souto. Sus clientes tendrán que esperar para poder disfrutar del cambio del establecimiento. «Ademais, estamos montando outro restaurante en Carballo, o Dubra. Era para abrir en maio, pospuxémolo por todo o do covid, e agora a intención era abrir en novembro, e xa nada até decembro. Tiñamos o persoal apalabrado, é por moi sensibles que sexamos, é duro estar así».

Nace Carballo Delivery, con cinco locales adheridos por el momento

La propuesta ya prepara una aplicación móvil para facilitar los pedidos

El pasado miércoles entró en funcionamiento Carballo Delivery, una empresa con la que trabajan ya para el reparto de envíos a domicilio La Bombonera, A Cova, la cafetería Pazo da Cultura y la cervecería Beos, y que ahora con las restricciones será más útil que nunca. Poco a poco se irán sumando más negocios a una apuesta que ya prepara su aplicación móvil para facilitar los pedidos.

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