Opinión | Carlos Puga | Inversiones sin utilidad social


Se dice que en Carballo hay en la actualidad miles de viviendas vacías, quizás más de 8.000. No sé si la cifra es completamente fiable, pero, en todo caso, dicha cantidad es desproporcionada con respecto a la población de la ciudad.

La primera pregunta que deberíamos tratar de responder es cómo se ha llegado a esta situación. Y aunque seguro que habrá respuestas variadas, creo que una explicación válida radica en la tradicional tendencia al ahorro que tenemos los gallegos, que específicamente se ha concretado en la propiedad de bienes inmuebles.

Esa tendencia se agudizó en nuestra zona con el movimiento migratorio, de tal forma que una gran parte de nuestros emigrantes pensaron que la mejor manera de emplear los ahorros conseguidos en su dura vida en el exterior era invertirlos en edificios o casas en sus pueblos de origen.

Lo que sucede es que no necesitamos tantas viviendas, bastantes de ellas, por cierto, muy antiguas e inacabadas. Este despropósito ha supuesto una falta de beneficios reales para las importantes inversiones acometidas por sus propietarios. Pero también, con alcance más general y social, supondrá una notable dificultad en el futuro para poner en el mercado real tal parque de viviendas.

Como no me considero un populista, tengo que concluir que no se me ocurre una solución fácil para este problema tan complejo.

Pero sí creo que, al menos con respecto al futuro, las normas urbanísticas tienen que ser todavía más estrictas para limitar las nuevas construcciones a un volumen que se corresponda con la previsible evolución demográfica de los municipios.

Por Carlos Puga Trigás Abogado de Carballo

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