Carballo / la voz

Carballo es un municipio libre de okupas. Una buena noticia para vecinos y propietarios, y más aún si se tienen en cuenta las casi 8.000 viviendas vacías, en la zona urbana (casi todas) y rural. Vacía, o deshabitada, no siempre significa inacabada. Por supuesto que exista una enorme bolsa de pisos a los que les faltan muchos de los elementos básicos, tanto desde los años setenta y principios de los 80 como desde el bum del 2007, que por diversas razones se quedaron en la estructura.

Pero ese enorme censo de pisos, que consta en el PXOM y que impidió planificar más casas para los próximos años al constatar desde la Xunta que ya existe un amplio patrimonio inmobiliario, no entra, afortunadamente, en los objetivos de organizaciones que en los últimos tiempos se están expandiendo por determinados barrios de las ciudades, e incluso por núcleos urbanos gallegos con menos habitantes que el de Carballo (20.000 de sus 31.000 empadronados). Por ejemplo, profesionales de la okupación ya están empezando a instalarse en Barbanza, unos grupos organizados que acceden a las viviendas legalmente, pero más tarde, concertadamente, dejan de pagar el alquiler. Son aún situaciones aisladas, nada que ver con lo que está pasando en otras zonas de Galicia, y no en pocos casos y muy recientes: okupas que se han adueñado de un edificio histórico de siete alturas en pleno Casco Vello de Vigo, la conflictividad social que se ha desatado en Pelamios (Santiago) a pocos metros de la catedral de Santiago; los problemas ocasionados en numerosas viviendas de Recimil, en Ferrol; los que se han establecido en calles como la Doctor Fleming de A Falperra, en A Coruña...

En Carballo hay diversos factores que impiden situaciones así. Ya solo desde el primer contacto con alguien que quiere alquilar, como explica el agente inmobiliario Chus Arán. «Miramos moito a quen se colle, os filtros son moi importantes, e por tanto a seguridade é moi alta», explica. Prefiere un inquilino fiable al 100 % para agencia y dueños antes que firmar sin más. Pero apunta a más factores-escudo: «Carballo é moi grande, pero para certas cousas é pequeno: se alguén se mete nunha casa, inmediatamente avísase aos titulares. No día xa se sabe, e actúase. Iso en moitas cidades non se fai porque nin se sabe de quen é este ou aquel piso. Aquí hai un control total».

Juan Seoane, edil de Seguridade, señala que no hay conocimiento de denuncias por okupación, ni conocimiento de que existan aunque no haya denuncias, hecho que destaca y que pone de relieve la seguridad existente, a pesar del enorme parque de viviendas que aparentemente no tienen actividad.

Del «inquilino» de Costa Nariga a una casa abandonada en la calle Mirtos

Los casos conocidos de okupación son tan escasos que se fueron conociendo casi desde el mismo día de la entrada. Uno de ellos ocurrió en la fracasada urbanización Costa Nariga, en la carretera de Razo, justo al poco de acabarse las obras y antes de que empezase el desmantelamiento del mobiliario y hasta de los materiales de construcción, interiores ¡y exteriores!. Otro ocurrió en una vivienda abandonada de la calle Mirtos, pero en ese caso estaba más relacionado con la indigencia y exclusión social que con una trama de usurpación de la propiedad, aunque los vecinos hicieron constar ese hecho y alertaron del temor que les producía.

Más alá de la okupación como tal, lo que sí existe (en Carballo y en todas partes, antes y ahora) son los inquilinos que en un momento determinado no quieren pagar más el alquiler, o que cuando se van dejan el piso con muchos daños. Arán ha tenido que lidiar con alguno, pero añade que, afortunadamente, son los menos. «Por sorte, son os menos, pero, claro, que hai xente que se comporta así», explica.

Salud social

Carballo tiene un gran parque de viviendas vacías, unas 8.000, según las cuentas municipales. Y están libres de okupas. La capital de Bergantiños, por mucho que se diga, se ve libre de fenómenos de comportamiento que preocupan mucho en otros centros urbanos. La salud social carballesa no se ha visto invadida por estos y otros comportamientos que generan rechazo. Hay muchas virtudes en la cabecera bergantiñana que son envidiables. Cuestiones que hay que destacar y seguir cultivando.

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Carballo es zona libre de okupas, pese a las 8.000 viviendas vacías