Carballo quiere acotar los ruidos, con multas de hasta 300.000 euros

Una empresa se encargará de las mediciones, que incluyen las vibraciones


carballo / la voz

El Concello de Carballo quiere poner coto al exceso de ruidos y vibraciones (técnicamente, la contaminación acústica), ya para ello tienen en vigor, desde maro del año pasado, una ordenanza muy detallada que no solo regula lo que se puede y no se puede hacer, sino que también incorpora un estricto régimen de sanciones, que llegan hasta los 300.000 euros en los casos más graves. Pero no hace falta llegar a tanto para desembolsar un buen dinero en los incumplimientos: las sanciones leves ya pueden llevar aparejadas multas de hasta 600 euros, y las graves, de hasta 12.000, siendo las muy graves las que llegarían a los 300.000 en el peor de los casos, además de cierres cautelares y otros detalles.

Pero una cosa es la norma y otra su aplicación. Ocurre como con el tráfico o con el control de perros: el incumplimiento hay que cazarlo con pruebas, y no siempre es fácil. Con los ruidos, las denuncias (que ya se presentaban y la Policía Local instruía los expedientes, de ahí que se hayan cerrado algunos locales) tendrán mucho que decir, y la norma es tan exhaustiva y técnica que pocos supuestos se escapan.

Para las mediciones, el Concello acaba de adjudicar el contrato a la empresa Virocem, por un total de 14.520 euros al año (IVA incluido), para cuatro ejercicios, con posibilidad de uno más. Su misión será la de la «inspección y asesoramiento en materia de control de ruidos y vibraciones en el territorio de Carballo, teniendo como fin común evitar, prevenir y reducir los efectos nocivos de la exposición de la población al ruido ambiental». Este contrato se decidió al constar que el Concello no disponía de medios humanos suficientes, ni personal específico para realizar esa labor, ni tampoco los instrumentos de medición requeridos para realizar el servicio, como se detalla en el pliego.

Así, la adjudicataria está obligada a la «realización ilimitada de inspecciones sonométricas» para el cumplimiento de la ordenanza, a iniciativa del Concello, por quejas o denuncias. También a revisar limitadores y registradores en locales de ocio, con una plataforma para el visionado en tiempo real de esos aparatos. Y también deberá formar a los técnicos municipales.

Berros, golpes, festas, bailes...

Salvo en su segunda parte, reservada a los técnicos especializados en temas de sonoridad, el texto de la ordenanza no tiene desperdicio. Ya se verá cómo se cumple y aplica o no, pero las descripciones son amplias, y generalmente precisas.

Detalla el artículo 17, por ejemplo: «A produción de ruídos e vibracións que supoña unha superación dos límites que esixe a presente ordenanza non terá a consideración de comportamentos veciñais tolerables. En concreto queda prohibido por considerarse condutas non tolerables en relación co establecido neste apartado as actitudes de berros, golpes, festas, bailes, cantos, traballos, reparacións, movemento de mobiliario, ruído de animais, utilización de bucinas ou de instrumentos musicais e outras de similar natureza, superando os valores límite que establece a lexislación. Considéranse especialmente gravosos os citados comportamentos cando teñan lugar en período nocturno».

Palabras que, tal y como están las cosas, hacen pensar en tiempos pasados y sobre todo en el regreso de la normalidad, ya que el ocio nocturno va camino del recuerdo. Más: «Prohíbese o emprego en espazos públicos de dispositivos sonoro de alarma, propaganda, reclamo, aviso, distración e análogos, cuxas condicións de funcionamento produzan molestias. Non será aplicable nos casos de urxencia ou tradicional consenso», o con dispensa.

En detalle

La ordenanza recoge en su artículo 28 una gran cantidad de supuestos de infracciones, generalmente asociados a superar determinadas barreras de decibelios que hay que medir. Los siguientes son solo algunos.

Leves. No comunicar al Concello la documentación requerida en los plazos indicados, utilizar alarmas o sirenas sin que se den las circunstancias de urgencia o peligro, o sin estar autorizado para su posesión. Explotar petardos o elementos pirotécnicos fuera de los lugares y ocasiones autorizados, o a emisión por un vehículo de motor o ciclomotor de niveles sonoros que superen hasta en 5 dBA (decibelios ponderados) los límites máximos permitidos, o el uso indebido do claxon o cualquier otra señal acústica do vehículo.

Graves. Buena parte de los leves, pero con mayor franja de emisión sonora, el incumplimiento de los requisitos de aislamiento acústico; la ocultación, falseamiento o alteración de datos, informes o certificaciones aportados a los expedientes administrativos...

Muy graves. Excesos muy superiores de ruido a lo permitido en la mayoría de los supuestos graves, reiteración en la comisión de faltas...

En serio

El covid ha cambiado mucho las cosas. Ahora ya no hay ruido en las calles con locales del ocio nocturno. Los protocolos han cerrado los pubs. Sin embargo, la vida sigue y los ruidos se manifiestan en muchos otros lugares y de diversas maneras: desde el claxon pesado, hasta la moto trucada, pasando por las fiestas en los pisos. El Concello de Carballo se lo toma en serio y toma medidas para ello.

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