El mal acceso a Internet lastra el desarrollo de numerosas empresas

Las deficiencias en diversas áreas y en el polígono de Carballo dan lugar a quejas

x. a.
Carballo / la voz

Las deficiencias en la conexión a Internet continúan siendo un muro para el desarrollo en muchos lugares de la Costa da Morte. Muchos empresarios llevan años quejándose, pero fue con el confinamiento por el covid-19 cuando se pusieron aún más de manifiesto. Con el teletrabajo, la red pasó a ser indispensable.

Uno de los puntos de queja es el polígono de Carballo, cuya situación es deplorable desde hace años. «As comunicacións son nefastas, o sinal é moi malo e ten moitas caídas. O polígono en xeral non ten fibra», cuenta Juan Carlos Fernández, secretario de la comunidad de propietarios. Durante estos meses, el teletrabajo fue muy escaso en el parque debido a las dificultades con la conexión. «Desde a casa non podes conectarte cos servidores da empresa, xa que as conexións son deficientes», añade. Esta situación va a peor, puesto que cada día «son máis as empresas e servizos que hai no polígono», apuntó, por lo que dificulta más la operatividad de muchos emprendedores. Las quejas que reciben se llevan repitiendo desde hace meses. Además, aclara que «todas están documentadas», pues se encargan de transmitírselas a las compañías. Traer la fibra al polígono «necesitaría unha obra de grande envergadura, pero de momento non hai ningún plan», explica Juan.

«O mellor sería que chegase ao rural a conexión barata e boa»

Son muchas las empresas que tienen que pagar su propia fibra para poder tener una conexión decente con la que poder trabajar. «Non temos apoios nin tampouco temos solucións. Ademais, son moitas as empresas que teñen que pagar a súa propia fibra», explica Juan Carlos Fernández.

En Balarés (Ponteceso) se encuentra la casa rural de Sandra Varela, que, a pesar de algún problema con el ordenador y el equipo, no tuvo dificultades con la conexión. Esto se debe a que la conexión rural a la que tiene acceso la paga ella. «O mellor sería que chegase ao rural unha conexión boa e máis barata, porque ao estar illados temos que pagar máis e non temos acceso a moitas das conexións», comenta Sandra. Su casa no es la única que se encuentra en zonas alejadas dificultando así el acceso a Internet. Las ayudas y las soluciones no llegan a estos lugares, pese a que como recuerda Juan Fernández «estes son problemas que arrastramos dende hai anos».

Los problemas con la conexión afectaron a los concellos durante el confinamiento

Desde el inicio del confinamiento han sido muchas las quejas que han ido recibiendo los diferentes concellos de la zona. El alcalde de Corcubión, Lolo Insua, fue uno de los que reconoció que era imposible que los funcionarios municipales pudiesen realizar todas las tareas con eficacia desde casa porque la conexión a Internet en el municipio y en la zona era muy deficiente.

El propio regidor de Carballo llegó a comentar que a causa de los problemas de conexión, la labor de los trabajadores del consistorio desde casa llegó a reducirse un 10 % a causa de las deficientes vías de enlace por red.

Mónica Rodríguez, la alcaldesa de Vimianzo, señaló también aquellos días que el trabajó se ralentizaba mucho debido a esta situación y destacó la falta de medios, ya que no es lo mismo trabajar en una oficina con todos los recursos a mano que en una casa alejada.

Autovía

La carencia de infraestructuras adecuadas puso en evidencia durante los últimos meses lo mal conectada que está la Costa da Morte, y no solo por carretera. La autovía de la información ni siquiera ha llegado a Berdoias (Vimianzo) y no es lo mismo estar en la Gran Vía de Carballo que en una casa de Bamiro.

En los concellos reconocen que ni siquiera el mismo programa de la Deputación de A Coruña opera igual en un lado que en otro y en alguno no llega ni a desarrollarse mínimamente. Algunos funcionarios incluso tuvieron problemas para enviar correos electrónicos durante el teletrabajo.

Ya no es que durante el confinamiento hubiese muchos problemas para trabajar desde casa. Además, en algunas localidades se producen cortes en la comunicación sin demasiadas explicaciones. Ocurrió el 20 febrero último en Zas o el vecino municipio de Mazaricos. Entre las 9.25 y las 16.30 horas quedaron sin acceso a Internet en el Concello zasense, con lo que tanto en el consistorio como en bancos, oficinas, empresas y comercios de la capital del concello y en Baio quedaron paralizados.

Las deficiencias en Corcubión han sido motivo de una moción de Sempre Corcubión, que en una batería de propuestas apunta lograr banda ancha por medio de fibra óptica para tener una buena conexión de Internet.

El edificio Praza de Baio, el más grande de Soneira, es una isla sin conexión en un pueblo que sí tiene buen servicio

El edificio Praza, situado en Baio, es uno de los más grandes de la zona y cuenta con más de 80 propietarios. Aquí fue donde se ubicó la empresa que hizo la autovía. Con casi una treintena de viviendas, numerosos locales comerciales y oficinas o consultas de dentistas carece de una conexión adecuada a Internet que sí existe en el resto del pueblo.

No tiene acceso al cable que pasa por delante de su fachada. Iván Martínez, administrador de departamentos inmobiliarios, cuenta que fue en el verano de 2018 cuando Movistar llegó a Baio para instalar fibra óptica en la zona. La situación deriva de que para dar servicio de Internet de calidad a todo el edificio era necesario abrir una zanja en la zona de aparcamientos, pero para poder hacerlo había que pedir autorización a la Xunta. «Para conectar a fibra ao edificio tivemos que pedir permiso, xa que había que facer unha fenda na zona», cuenta Iván. Meses después siguen esperando, pues la tramitación continúa sin dar resultado y la burocracia sigue originando una demora.

La situación es complicada para los residentes y mucho más tras la llegada del confinamiento, momento en el que aumentó el teletrabajo y el uso de Internet era muy necesario. «A última vez que falei con Movistar foi en febreiro deste ano, e o que contestan é que tardarán uns meses. O problema é que coa chegada do coronavirus todo está parado, o que pode atrasar aínda máis a instalación», explica Iván.

Ya pasó tiempo desde la llegada de la fibra a la población y en el edifico las quejas no hacen más que aumentar. «A xente non entende como é posible que os edificios de enfronte e os da zona en xeral teñan conexión e eles non teñan un bo acceso a Internet despois de moito tempo. Ninguén nos dá unha solución», recuerda Iván.

Hoy en día el acceso a Internet es una necesidad primordial, pero los afectados que residen en este edificio tienen que tomárselo con filosofía. Han quedado aislados de un servicio mientras otros lugares de Baio disfrutan de la alta velocidad.

Durante el confinamiento, en alguna vivienda han tenido problemas serios para teletrabajar, pues al haber más de un usuario en una misma vivienda se les hacía imposible una conexión de calidad. Algunos tuvieron que recurrir a la conexión a través del móvil para salvar la situación, que llegó a ser desesperante para varios usuarios.

Desigualdad

Lo mismo sucedía con la red y el abastecimiento eléctrico en los años 80. Muchos lugares de la Costa da Morte carecían de potencia suficiente, e incluso en algunos lugares no tenían suministro, o los cortes eran continuos. Un atraso inexplicable. Pues en el 2020, cuarenta años después, en la Costa da Morte ocurre lo mismo con el acceso a Internet. Muchos vecinos, emprendedores y empresarios sufren una carencia grave. No deja de ser una desigualdad. Un territorio al que le restan oportunidades.

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