Ochocientas cachelas mantuvieron viva la llama del San Xoán carballés

La Policía Local se vio desbordada por las peticiones para hacer hogueras privadas

Fran Rodríguez
Carballo / La Voz

Esta crisis sanitaria ha dado lugar a una curiosa paradoja: aun en los peores tiempos del confinamiento y desde la soledad de los domicilios, la sociedad ha estado más unida que nunca. Y así, todos juntos, han conseguido los carballeses que la llama del San Xoán no se apagase del todo. Y es que el Concello se ha visto totalmente desbordado de solicitudes para cachelas en terrenos privados: cuando cerró el plazo había 695, pero la Policía Local siguió recogiendo impresos durante toda la mañana de ayer, y finalmente -tras formarse largas colas a las puertas de las dependencias policiales- fueron cerca de 800 las hogueras que ardieron en la noche más especial del año para los carballeses.

Maxi Pazos: «Foi un pau. Gardarei a idea que xa tiña para as cachelas do 2021»

Maxi Pazos llevaba dos victorias consecutivas en el concurso de hogueras convocado por el Concello de Carballo; la última, con una espectacular maqueta de la catedral de Notre Dame que, como en el caso de la original, acabó también siendo pasto de las llamas. «Son as festas que máis me gustan, precisamente pola noite de cachelas. É xa unha tradición, un día para estar coa familia e os amigos», contó ayer Pazos, que cada año comienza a darle vueltas a la idea con unos seis meses de antelación. «De feito, xa tiña pensado a deste ano. Foi un pau, pese a que seguramente eu xa non puidese facela porque estou de baixa, pero gardarei a idea para o 2021. Un traballo menos», bromea el carballés. Alrededor del mes de mayo suele comenzar a hacerla, y para quienes pasan por la rúa Río Anllóns, verle trabajar es ya sinónimo de que el San Xoán está a la vuelta de la esquina. «O ano pasado, só para comer, xuntámonos unhas cincuenta persoas. Hoxe [por onte] faremos unha sardiñas con meu pai, a muller e os fillos e xa está», esgrime.

José Manuel Canosa: «Queriamos arder unha réplica do virus, pero foi inviable»

De la idea que tenían para este año prefiere no hablar, pero lo que si confirma José Manuel Canosa, presidente de la Asociación Lumarea de Camariñas, es que hubo intención de hacer al menos una cita a menor escala y arder una réplica del coronavirus: «Queriamos facer unha queima simbólica, pero ao final desistimos porque era inviable. No momento de prender o lume, ás 12 da noite, xúntase moitísima xente para velo; polo menos 2.000 persoas, co cal era imposible evitar aglomeracións», comentó Canosa en RadioVoz Bergantiños. Llevan constituidos como entidad 12 años, aunque la Lumarea viene haciéndose desde hace por lo menos 16. Ya es tradición en Camariñas: «Foi triste non poder celebrar o San Xoán como quixéramos», apuntó el presidente de la asociación que, eso sí, tenía pensado hacer a título personal una hoguera en un terreno privado. «Polo menos que a tradición non se perda, nin sequera en ano de pandemia», apuntó. Sardinas tampoco faltaron: «Co cerco que temos aqui en Camariñas non temos problema», bromeó.

Evencio Ferrero: «Que o lume permaneza sempre nos vosos corazóns»

No fue desde el palco de la plaza, ni tampoco con un gran público expectante por abrir las fiestas, pero el San Xoán tuvo su particular pregón telemático para animar a los carballeses «a manter vivo o lume do San Xoán nos seus corazóns», como expresó el alcalde, Evencio Ferrero.

Tras una traca de bombas de palenque intervino la concejala de Festas, Maruxa Suárez Cotelo, desde un rincón de su casa que utilizó durante el confinamiento para retransmitir cuentos a través de la red y mantenerse cerca de los niños con los que trata día a día. «Este primeiro ano como concelleira, en vez de estrearme no palco recíbovos dende este recuncho», arrancó, antes de alabar el trabajo de su predecesora, Mar Eirís, y de contar una curiosa anécdota familiar. «Un 25 de xuño do 1956, despois de bailar toda a noite no San Xoán, á miña avoa comezáronlle as dores do parto. Un día despois, naceu a miña nai. Anos máis tarde, e tamén con nove meses en cinta, ela estaba convencida de que eu nacería o mesmo día que ela, máis fun máis lista e decidín esperar a xullo, para gozar de todo o San Xoán», narró.

Savia nueva para la comisión

El presidente de la comisión, Sergio Varela, instó a los vecinos a no perder el espíritu festivo y a sumarse a la entidad para ayudar en la organización de los festejos; mientras que el regidor, Evencio Ferrero, recitó un trozo de un poema que Alfredo Brañas dedicó a las fiestas del patrón. «Nestas preto de 800 cachelas diremos que Carballo arde, como ten que arder o corazón da xente e o sentimento carballés», añadió Ferrero, que mandó un saludo a Suiza y a todos los ausentes.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

Ochocientas cachelas mantuvieron viva la llama del San Xoán carballés